Cuando tenía 9 años, le pedí a mi mamá que me enseñara a tejer. Mi familia es una de esas familias en las que todas las mujeres tejen. O eso creía yo al momento.
Así que desde siempre estuve rodeada de hilos, siempre hice pulseras, boinas y chalecos. Primero a ojo y luego empecé a estudiar y entender la estructura de cada uno de los diseños. Participé en espacios de feria, vendí mis tejidos artesanales de boca en boca y más tarde de manera online.
Es así que me dediqué a diseñar y vender mis diseños, para que otras tejedoras puedan tejer eso que yo había creado. Desde accesorios, hasta prendas, pasando por muñecos y objetos de decoración.
Así entré muy despacio al mundo del diseño. Empezar a diseñar me llevó a querer terminar una tarea pendiente conmigo misma, estudiar diseño gráfico.
El diseño forma gran parte de mi vida, desde el tejido de prendas, muñecos, como en lo que es comunicación visual. Hoy por hoy trabajo como diseñdora gráfica en la creación de patterns ilustrados, haciendo ilustraciones y ayudando a pequeñas marcas a generar su identidad visual.