
La introducción invita a ver este curso de una manera tranquila, pausada, sin prisa por terminarlo. Más de tres horas de video no se pueden asimilar en unos pocos días, sino en unos meses. Desde el segundo video ya es posible empezar a practicar la meditación. El resto de videos se puede ver poco a poco, como refuerzo de la práctica, como aclaración. Incluso se puede practicar a ver los videos con atención plena, con la postura de meditación, con presencia.
Hablamos de mindfulness en este curso porque Carlos no tiene permiso o autorización para decir que es un curso de Vipassana o de Zazen, ya que no ha sido acreditado por maestra o maestro alguno. Carlos es un principiante, aunque lleve 19 años practicando la meditación. Algunos años se ha sentado casi todos los días a meditar, mientras que otros se habrá sentado solo un puñado de veces. En cualquier caso, los años y las veces que se practica, no tienen por qué ser significativos. Lo significativo es poder disfrutar de la meditación y que ello nos sirva para vivir la vida con mayor atención, con mayor aceptación y con más amor. La meditación es un acto de amor, y eso es lo que pretende ilustrarse en este curso.
Sus comienzos en la práctica de la meditación fueron en la comunidad budista Soto Zen, por lo que hay varias referencias al budismo. La meditación es una práctica troncal en varias tradiciones religiosas, pero es posible hacer el curso sin que haya ningún interés espiritual o religioso. Los beneficios de mindfulness también han sido probados por la neurociencia, demostrando que contribuye a reducir el estrés y a mejorar las funciones cognitivas.
En esencia la técnica de mindfulness es sencilla. Sentarse con la espalda recta, relajar el cuerpo, respirar de manera consciente y prestar atención a los 5 sentidos, así como a la mente. Ser testigo de las sensaciones, así como de los pensamientos. Sin identificarse con nada de lo que ocurre. Observando sin juicio. Sin palabras, sin categorías mentales. Notando la aparición y desaparición del apego y del rechazo. Sin forzar nada, sin desear nada. A través de la respiración consciente podemos anclarnos en la observación neutra. Naturalmente la mente irá bajando de revoluciones con el paso de los minutos. La mente analítica, desconcertada porque no se le está pidiendo nada ni se está tomando lo que está produciendo, intentará traernos todo tipo de contenidos. Desde lejanos recuerdos hasta planes para los próximos 5 minutos. La propia mente es capaz incluso de inducir dolores físicos para reclamar el control y seducirnos dentro de su creación. La meditación consiste en observar todo esto sin sucumbir a los encantos de la mente. Y cuando se sucumbe, darse cuenta y volver amablemente a la observación. Siempre con cariño.
Lo más importante de la postura es no hacerse daño y no obsesionarse con ella. Cuando el cuerpo está demasiado contraído por los miedos, tratando de protegerse del mundo, sufriendo alguna enfermedad, o por el sedentarismo... no es posible sentarse en la posición del loto (padmasana). Lo primero es tratarse con amor y encontrar la postura que cada cual se puede permitir en cada momento. Sin castigarse. Una buena postura es una bonita aspiración, siempre que no se convierta en otra pretensión del ego, en otra imposición por la fuerza.
Mis avances en la postura han venido de la mano de la psicoterapia, la práctica del Ashtanga Yoga, y el ritmo de vida más pausado. En mi experiencia, la postura no mejoraba por el mero hecho de sentarme a meditar cada día. El dolor de rodillas no iba a menos, porque mi limitación de cadera, tobillos y rodillas no mejoraba. La mente y el cuerpo están relacionados, pero cada cual tiene su propia inteligencia, sus propias necesidades y su propia forma de gestionar las emociones. Una influye sobre el otro, y viceversa. En mi experiencia, ganar movilidad articular, flexibilidad y relajación del cuerpo, contribuye considerablemente a una mejor postura y a una mayor capacidad de concentración y de serenidad.
Por tanto, la meditación en movimiento (tanto caminando como con las asanas de Yoga), es tan importante para mí como la meditación sedente (sentado). Por lo menos en este momento de mi práctica.
Recalcar que es tan importante como la meditación sedente y que hay muchas formas de meditar en movimiento. Una es caminar. Se puede caminar con los ojos cerrados o bien abrirlos para que se posen en un punto fijo. Otra es realizar asanas de yoga con total consciencia en la respiración, la postura y la mirada. Estoy encantado con Ashtanga Yoga al estilo tradicional de Mysore, donde se practica al propio ritmo de la persona. La danza también puede ser otra excelente meditación. Para mí, las danzas del Vajra de Chögyal Namkhai Rimpoche son una fantástica meditación en movimiento.
La actitud es fundamental para disfrutar de todos los beneficios de la meditación. Sin la actitud adecuada, la mejor técnica no nos servirá. Como tantas otras cosas en la vida, depende de cómo se mire y desde donde se mire.
Spoiler alert: las condiciones ideales no existen, medito cuando puedo y como puedo
¿Quien dijo que hay que aguantar?, ¿aguantar qué? La meditación no es masoquismo, de ninguna manera. Es un acto de amor.
Hay días que la cabeza centrifuga a la velocidad de la luz. Esos días cuesta mucho concentrarse. Aquí examinamos por qué.
Miedo o ansiedad, eso también forma parte de la práctica. Si aparece, es normal. Aquí te cuento cómo gestionarlo.
Si la meditación no fuera un placer no la practicaría. Ahora bien, ¿cómo disfrutarla plenamente sin engañarnos?
La gente muy ocupada también puede meditar. Yo era una de esas personas que le hubiera pedido al genio de la lámpara que los días tuvieran 70 horas. Así que me costaba horrores encontrar el momento. Me era más fácil cuando estaba de vacaciones. Aquí te cuento por qué sucede esto, o me sucedía a mí. Entenderlo permite cambiarlo.
Llevaba muchos años practicando en los que me sentía bloqueado. Me ponía mil excusas para no meditar. Aquí te cuento dificultades típicas y lo que me funcionó a mí para volver a disfrutar de la meditación y practicarla a diario con cariño.
Meditar no solamente es sentarse o caminar con atención plena. La vida cotidiana es también un excelente ejercicio para practicar la presencia.
En este video te doy algunos apuntes más sobre cómo sosegar el ritmo cardiaco, relajar mente y cuerpo.
También te invito a unirte gratuitamente a los grupos de meditación, el presencial en Tenerife y el online por videollamada. Por hacer el curso ya puedes venir gratis a los dos grupos y meditar en compañía.
También quiero agradecer a muchas personas y comunidades.
Aprovecho a darle las gracias a Irmina y Thierry del centro Karuna por ceder el espacio para la meditación y por participar con las introducciones.
Gracias a todas las personas que me han aportado/acompañado en el camino de la meditación y del autoconocimiento, que son muchas en distintas comunidades. Desde la comunidad budista hasta mi querida maestra de Ashtanga Yoga, Viviane y el resto de compis de la shala.
Gracias a mis psicoterapeutas, fisioterapeutas, coaches, profesores del autoconocimiento y del crecimiento interior.
Gracias a mis amigos y amigas por compartir el bonito tesoro de la amistad.
Gracias a mis compis, que además de compartir trabajo compartimos amistad.
Gracias a mis seres queridos por su apoyo incondicional.
Agradezco mucho el cariño que le has puesto a este curso. Te deseo lo mejor en tu práctica y en la vida
Como decía Mercedes Sosa en su preciosa canción... ¡Gracias a la vida!
En el pdf encontrarás todos los recursos citados en los videos. Si faltase alguno o hubiese algún error con los enlaces, por favor deja un comentario para ir actualizando el documento. Muchas gracias
La meditación interior o mindfulness es un método para vivir con presencia, aprendiendo a disfrutar del momento y del lugar presente. Vivir en el presente es vivir sin miedo, puesto que el miedo o la ansiedad son generados por la mente en su anticipación a una hipotética situación futura (aunque solo sea 30 segundos en el futuro). La meditación nos permite ver las cosas tal y como son. El aprendizaje que nos propociona la práctica regular y constante de la meditación nos invita a vivir la vida con toda su intensidad, sin reprimir nada. Sin que la mente caprichosa nos zarandee de aquí para allá todo el tiempo.
Este método, que tiene su origen en el budismo, en realidad puede practicarse aunque no haya un sentido espiritual ni religioso. La neurociencia también demuestra que tiene múltiples beneficios para la salud. Entender la enseñanza budista en nuestro contexto occidental, no es fácil. Por eso nos cuesta meditar, porque lo vemos desde el punto de vista occidental, en el que lo importante parece ser cosechar muchos éxitos, estar siempre haciendo algo, ser "alguien". Desde el enfoque transaccional al que acostumbramos, la meditación no parece tener sentido, porque no hay nada tangible que ganemos con ello. En ese curso se explica el enfoque que nos permite disfrutar de la meditación y practicarla regularmente. Es habla de las dificultades, del estancamiento, y de la actitud.
El curso ha sido completamente grabado en el exterior. Si te gustan los gatetes, seguro que te gusta el curso, porque han estado encantadas y encantados de posar para la cámara ¡No han querido perderse ni un video!