La verdad es que, hasta hace no muchos años, pensé que mi historia era digna de estudio, un caso curioso. Cuando tan solo tenía cinco años y todas mis amigas de parvulario querían ser actrices, modelos y cantantes, yo quería ser churrera y bailarina.

¿Churrera y bailarina? Bueno, la razón es sencilla, a mí me apasionaban los churros y me pasaba las horas bailando y estaba convencida de que si era algo que me apasionaba, dedicarme a ello era la mejor elección. Así de simple…ahora considero que estaba en lo cierto.

En 14 años de trayectoria profesional, no me he dedicado a la churrería pero he pasado por todo tipo de dedicaciones: dependienta de moda, teleoperadora, auxiliar de una residencia, dietista y 12 años de mi vida trabajando en televisión, hasta que hace algo más de cuatro encontré mi verdadero camino, la gestión del Talento y la Capacitación de habilidades personales y profesionales.

Pero como decía al principio, hubo un tiempo en el que creí que ese “inconformismo” era algo negativo, hasta que comprendí que la mejor carrera que uno puede hacer, te la da la propia experiencia y aprendizajes de la vida y que yo había elegido la mejor asignatura como favorita: La Pasión.

Esa carrera, la tenemos todos, sin excepción y podemos elegir la asignatura a la que destinar mayor dedicación. Ahí está la única diferencia.

Cuando empecé a profundizar en el campo del desarrollo y crecimiento personal, comprendí que el ser emprendedora es una elección y una actitud, y desde ese momento en el que fui consciente, supe que siempre había sido emprendedora.

Siempre elegí construir mi propio camino de la mano de la pasión de Ser, Hacer y Tener lo que deseaba. En ese momento elegí y elijo seguir siéndolo para siempre. Emprendedora y aprendedora incansable.

¿De dónde sale mi vocación?

Durante toda mi vida me ha interesado muchísimo el comportamiento humano. Por otro lado, siempre me ha atraído la manera de poder ayudar a las personas que estaban pasando o sufriendo estados de tristeza.

Lo pasé muy mal por circunstancias, durante una época temprana de mi vida y eso me facilitaba ponerme en su lugar. De alguna manera consideraba que uno mismo podía hacer algo por cambiar su estado de ánimo, aunque fuese algo pequeño. Si yo lo había conseguido los demás también podían hacerlo.

En un inicio pensé en estudiar psicología, de hecho, recuerdo que me leí algún libro de Freud de primero de la carrera, que eran de mi madre, con 16 años. Pero consideré que cinco años de carrera eran demasiados y decidí seguir buscando…

Devoré libros y libros de desarrollo personal, de autoayuda, de inteligencia emocional, mientras ideaba y encontraba la manera de dedicarme realmente a lo que me apasionaba.

Lo que sí sé, es que todo los conocimientos que he ido sumando, más la propia experiencia como emprendedora y empresaria, la he “paquetizado” para ponerla al servicio de otras personas que pueden encontrarse con circunstancias y obstáculos que yo ya he superado con éxito.

¿Quieres una sugerencia de Emprendedora a Emprendedor/a?

Lo que te diría para empezar como mujer empresaria y emprendedora, desde mi experiencia, es que te deshagas de la falsa seguridad, de las inercias tóxicas, de las creencias limitantes que te dicen “no puedes” y te alíes con el miedo, es nuestro amigo cuando sabemos interpretar lo que dice.

Dale la mano a la paciencia, la perseverancia y la acción, reconcíliate y aprende de tu pasado, sé consciente de todo lo que puedes hacer en el presente y construye o mejora desde ya tu futuro, tus proyectos.

Cree con convicción que sí se puede, porque creer crea realidades y si otros lo han conseguido solo tienes que aprender cómo lo han hecho. No te rindas sin ni siquiera luchar. Y si el “cómo hago esto” es muy grande y pesado, hay muchas personas dispuestas a acompañarte en el camino. Yo soy una de ellas.

El fracaso no existe porque cuando algo no sale como esperamos sólo hay éxito…Experiencia y aprendizaje.

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