
¿Estás cansado de posponer constantemente las cosas importantes que tienes que hacer? ¿Te gustaría aprender a desarrollar tu proactividad, tu fuerza de voluntad y tu disciplina para vencer la postergación y poner acción cada vez que lo necesites?
La postergación es un hábito adquirido a lo largo de tu vida por haberte acostumbrado a elegir una y otra vez la gratificación inmediata sobre la gratificación diferida. Así que erradicar esta costumbre no es tan fácil. Sin embargo, puede ser más sencillo de lo que imaginas, pero requiere constancia y disciplina. Para eliminar por completo la postergación tanto de tu vida profesional como de tu vida personal debes aprender a apalancarte y manejar efectivamente tres elementos esenciales: tus emociones, tu conducta, y tu ambiente. Déjame mostrarte exactamente cómo puedes hacerlo.
Con el objetivo de crear la secuencia más lógica y entendible posible, facilitando al máximo tu aprendizaje e implementación, hemos dividido el contenido central de este curso en tres secciones, una para cada pilar que debes optimizar si quieres eliminar por completo la postergación de tu vida. Y dentro de cada sección se encontrarán las lecciones con las técnicas, métodos y trucos que debes dominar para pasar de ser un procrastinador a un hacedor imparable.
Primero, comenzaremos con el análisis del apalancamiento emocional, con el que aprenderás los principios esenciales de la motivación y cómo usar el poder de tu mente para auto-incentivarte a actuar ahora. También te mostraré cómo manipular tus emociones de dolor y de placer para dejar de postergar y llevarte a la acción.
Para realmente entender la postergación y poder vencerla, necesitamos saber cómo funciona la motivación, pues su inadecuada dirección es la principal razón por la cual la mayoría de la gente posterga las cosas que sabe que debería estar haciendo. Fíjate que acabo de decir “su inadecuada dirección”, esto es porque lo que llamamos “falta de motivación” no existe. La motivación es una energía constante y permanente que nunca desaparece en nosotros, sólo se transforma de acuerdo a dónde la redireccionemos consciente o inconscientemente.
La motivación funciona como una balanza, cuando las razones para hacer algo tienen más peso que las razones para no hacerlo, es cuando sentimos un impulso más fuerte para tomar acción, y generalmente así lo hacemos. Y, por el contrario, cuando las razones para no hacer algo tienen más peso que las razones para hacerlo, es cuando posponemos o descartamos por completo una acción.
Así que la próxima vez que te veas postergando pregúntate: ¿Por qué sigo posponiendo esta actividad? ¿Es realmente importante para mí? ¿Me siento atraído al proceso o al resultado de dicha acción? ¿La postergo porque me genera emociones negativas o porque hay algo más que está robando mi atención y mi interés? Al hacerte este tipo de preguntas, será mucho más fácil encontrar una solución para llevarte a la acción.
Veamos entonces qué sucede durante todo tu proceso de postergación, y cómo puedes usar a tu favor lo que ya has venido haciendo en tu contra de forma automática sin darte cuenta.
Cuando posponemos una actividad o un trabajo, lo hacemos porque permitimos que, de forma automática, nuestro cerebro asuma el dolor, el miedo, la desgana y la incomodidad como sensaciones más grandes y poderosas que la satisfacción, el orgullo y el placer que podría generarnos el realizar dicha tarea. ¿Y por qué sucede esto? Porque nuestro cerebro está tratando de protegernos, y al no ser conscientes de lo que está pasando, no nos percatamos de lo contraproducente que termina siendo. Imagina que tienes que prepararte para un examen final que tomarás la próxima semana, pero continuamente postergas el momento de sentarte a estudiar. Esto lo haces porque, sin darte cuenta, tu cerebro se ha habituado a relacionar la actividad de estudiar con sensaciones negativas, como la indiferencia, el agotamiento, la desgana, el miedo, entre otras. Como consecuencia, acumulas continuamente obligaciones y terminas haciendo todo a última hora, con una enorme cantidad de estrés innecesario.
Es importante que entiendas que no eres el único a quien le sucede esto; de hecho, esta reacción es natural y comprensible: no nos gusta sentirnos incómodos, y nuestro cerebro reacciona en consecuencia. Pero aquí está la buena noticia: si ya sabemos que la manera en la que nos sentimos en un momento es el factor determinante que nos lleva a tomar una acción u otra, entonces tenemos la capacidad de manipular de forma consciente este proceso automático de nuestra mente y utilizarlo para nuestro beneficio. Esto lo haremos aprendiendo a controlar y redirigir, de una forma muy sencilla , nuestras emociones para ir venciendo la postergación. Este poderoso método de condicionamiento emocional se basa en el principio del dolor y el placer.
Acabas de aprender las técnicas y métodos más efectivos para apalancarte de tus emociones para llevarte a la acción. Es probable que estés pensando que con lo que has aprendido hasta el momento tienes más que suficiente para eliminar por completo la postergación de tu vida. Y si tienes la suficiente disposición y disciplina para llevarlo a la práctica de inmediato, es posible que tengas razón. De todas formas, te daré más herramientas para que tengas más opciones y más solidez en la implementación. Debes saber cómo corregir y optimizar tus decisiones y acciones no sólo apalancándote de tus emociones, sino también de tu conducta y de tu ambiente. Así que ahora aprenderás acerca del apalancamiento conductual, a través del cual verás cómo actuar estratégicamente para maximizar el uso de tu fuerza de voluntad y crear la disciplina y constancia mediante la acción inteligente y medida.
El mayor error que comete la gente a la hora de poner acción para alcanzar una meta es que se enfoca en intentar lograr un objetivo muy grande o muy complejo desde el principio. Esta es la vía más rápida para abrumarse o asustarse, y estas sensaciones son las principales precursoras de la postergación. Cuando a la hora de accionar nos enfocamos en ver la montaña completa, es decir, cuando miramos la inmensa cantidad de cosas que debemos hacer para lograr la meta final, nos frustramos porque sentimos que la recompensa está demasiado lejos, y es cuando con frecuencia preferimos buscar gratificación inmediata en otras actividades más placenteras y de menor valor.
Entonces, para evitar abrumarte y eliminar la postergación tanto para iniciar y completar un proyecto, como para empezar y mantener un nuevo hábito, te mostraré un método muy sencillo y fácil de implementar, pero sumamente poderoso y efectivo. Yo la llamo la técnica de fragmentación progresiva.
Una de las barreras más difíciles de romper a la hora de empezar a estudiar o a trabajar es la desgana. Esa sensación de simplemente no querer hacer lo que tienes que hacer. Y normalmente en ese momento inicia una batalla en tu mente entre “el bien y el mal”, entre los argumentos en favor de lo que te conviene hacer y los argumentos en favor de lo que prefieres estar haciendo. Cuando sentimos pereza frente a una tarea, muchas veces ni siquiera necesitamos tener algo mejor que hacer para posponerla. Nos da tanta flojera la actividad en sí misma, que hasta preferiríamos pasarnos ese tiempo mirando el techo. Y cuando no vemos una razón suficientemente atractiva en el momento para actuar, como suele suceder con frecuencia, sólo hay una cosa que puede salvarnos, y es nuestra fuerza de voluntad.
La fuerza de voluntad es como el tractor que puede atravesar el muro de ladrillos de la desgana, siempre y cuando sepamos conducirlo, le apliquemos la potencia adecuada, y el ángulo de apalancamiento sea el correcto. Nuestra fuerza de voluntad siempre está en nosotros en cierta medida, pero de nada nos sirve si no la sabemos administrar correctamente. La mayoría de la gente la desperdicia en acciones sin mayor importancia. Y muchos piensan que simplemente no les tocó tener fuerza de voluntad, y se resignan a esta supuesta realidad. Como si esta viniera en su ADN, y al alzar les haya tocado una cantidad inferior al resto. Pero esto es un mito. Claro que a algunos tipos de personalidad se les facilita un poco más actuar sin tener el deseo, pero presta atención, en su mayoría tu fuerza de voluntad va a depender de qué tanta motivación tengas para alcanzar tu meta, de tu bienestar y energía física, de tu estado de ánimo, de la hora del día, y especialmente de la cantidad de acciones y decisiones que hayas tomado previo a la actividad en cuestión.
Entonces, ya sabes manipular tanto tus emociones como tu conducta a lo largo del día para llevarte a la acción. Si aplicas lo que has aprendido hasta el momento, tendrás la inmensa ventaja de estar implementando lo que el 95% de la gente desconoce, obteniendo el potencial resultado que sólo el 5% logra. El único ingrediente que te hace falta ahora para destruir completamente el hábito de la postergación de tu vida es el apalancamiento ambiental, a través del cual te mostraré cómo optimizar tu espacio de estudio o de trabajo eliminando la fricción que te impide avanzar e incorporando los recursos más efectivos para elevar tu productividad y acelerar tu progreso, generando un mayor incentivo para actuar, y no postergar.
Seguramente, más de una vez te ha sucedido que tienes una responsabilidad importante por delante, ya sea un examen, una presentación, un ensayo o cualquier tipo de proyecto que deseas terminar. Pero al momento de sentarte a prepararlo notas que cualquier otra actividad, por más insignificante que sea, te resulta más llamativa o “prioritaria” que el trabajo que realmente deberías estar haciendo. Actividades banales como elegir un lugar para estudiar, organizar tu escritorio, conseguir tus herramientas de trabajo, o limpiar tu espacio de estudio. Y sí, todo esto debe hacerse, pero debería estar resuelto mucho antes del momento asignado para estudiar o trabajar. Pues este tipo de actividades son algunas de las que más rápido agotan tu energía y fuerza de voluntad, que son tan necesarias para hacer el trabajo realmente importante.
Uno de los mayores problemas a la hora de trabajar por largos períodos de tiempo suele ser la falta de un entorno y herramientas apropiadas para hacer el trabajo, y naturalmente estas condiciones inadecuadas causan que nuestra paciencia y fuerza de voluntad se agoten más rápido. Es más fácil preocuparse por tonterías cuando uno no puede concentrarse al 100% en lo que está haciendo, y esta falta de concentración puede deberse a una gran variedad de factores ambientales, ya sea una silla incómoda, poca iluminación, ruidos, desorden, gente que nos interrumpe o falta de materiales. Estas sensaciones pequeñas, pero suficientemente incómodas, nos van creando rápidamente la urgencia de hacer algo más placentero que lo que deberíamos estar haciendo.
En resumidas cuentas, podríamos decir que la fricción en el ambiente para el estudiante o profesional se da principalmente de estas tres formas: la incomodidad del espacio, las distracciones e interrupciones, y la falta de preparación previa para ser productivo. Veamos entonces cómo podemos eliminar cada una de estas fricciones. La idea al final de estos tres consejos que te compartiré es que pases de intentar deslizarte en un tobogán viejo y oxidado a un tobogán acuático. Si te has lanzado de uno, sabes de lo que estoy hablando. Hay tan poca fricción que difícilmente podrías detenerte en el camino, aunque quisieras. Eso es lo que quiero lograr con tu productividad: enseñarte a allanar tanto el proceso, que lo difícil sea postergar, y lo fácil sea continuar.
Digamos que has eliminado toda la fricción de tu espacio de estudio, logrando crear una experiencia placentera y gratificante, y facilitando la acción inmediata. Ahora necesitas pensar en el siguiente nivel. Ya que no tienes que preocuparte por deslizarte eficientemente, ahora piensa ¿qué tan rápido puedes hacerlo? Es decir, qué tan efectivo puedes llegar a ser produciendo resultados en menos tiempo. Veamos por qué es importante tu nivel de productividad para asegurarte de eliminar por completo la postergación en tu vida.
Especialmente en proyectos de mayor longitud y envergadura, que requieren más tiempo, esfuerzo, energía y resiliencia de tu parte, si bien tienes el deseo de alcanzar tu meta, y dispones de todo lo básico necesario para hacer un buen trabajo, es probable que luego de algunos días de empeño apasionado tu ritmo comience a bajar. Esto se debe a que las metas mayores requieren una mayor determinación para mantenerse en rumbo. Y no en todos los casos obtendremos la gratificación suficiente por el cumplimiento de los objetivos más pequeños en los que dividimos la meta final.
Es probable que comiences a sentirte abrumado, estancado, que tu progreso debería ser más acelerado de lo que está siendo, y esto drena rápidamente tu motivación y tu fuerza de voluntad. Por eso, comienzas a postergar cada vez más, hasta el punto en el que abandonas por completo el proyecto. En muchos casos nos desmotivamos y desistimos porque no tenemos la estámina emocional que realmente requiere terminar un proyecto en particular. Pero en muchos otros casos, sucede porque no usamos los recursos adecuados que podrían acelerar el logro de las metas propuestas.
Pues hemos llegado al final de este curso. Quiero darte mis más sinceras felicitaciones por haber completado todas las lecciones, y estoy seguro de que lo que has aprendido te será de mucha utilidad. Recuerda que el objetivo no es conocer la información. Ni siquiera es ponerla en acción. Tu objetivo en este momento es tener el compromiso de crear nuevos hábitos que seguirás implementando, incluso después de que la emoción que tienes en este momento ya no esté presente. Aunque podrás ver resultados inmediatamente después de haber puesto en práctica cualquiera de estas técnicas, los beneficios más notables los obtendrás como resultado de la aplicación continua en el mediano y largo plazo.
Y para ayudarte aún más a internalizar todo este conocimiento y a crear los hábitos sencillos que en el tiempo harán una gran diferencia, adaptados a tu propia circunstancia, te compartiré un plan de 21 días que engloba la información más relevante de este curso, y que puedes personalizar a tu gusto y a tu conveniencia para maximizar tus resultados. Así que para eliminar la postergación de tu vida y ser más proactivo y efectivo para lograr tus metas de estudio y de trabajo, enfócate en dominar los siguientes pasos durante cada una de las próximas tres semanas.
En este curso te mostraré cómo puedes manipular tus emociones para generar la motivación necesaria para llevarte a la acción, asociando una gran cantidad de dolor a la postergación, y asociando una gran cantidad de placer a la acción inmediata. Te enseñaré cómo puedes usar eficientemente tu fuerza de voluntad a lo largo del día, y el orden y la forma específica en la que debes dividir la realización de cada actividad según su importancia, su complejidad, su tamaño, su duración, entre otras variables. Y compartiré contigo los métodos y trucos más efectivos para optimizar tu ambiente de estudio y de trabajo, eliminando todos los elementos que te causan fricción, y utilizando los recursos ideales para multiplicar tu progreso. Cuando haya terminado contigo, se habrán invertido los papeles en tu vida: lo fácil será actuar y lo difícil será postergar.