
Lo más probable es que cuando se habla de gestionar los riesgos de la organización, solamente se piensa en asuntos negativos. Pero lo cierto es que una gestión integral de riesgos plantea que una organización también debe administrar lo que se conoce como riesgos positivos, veamos de que se trata.
En gestión de riesgos, el concepto de riesgo está asociado con el efecto que la incertidumbre puede tener en alcanzar los objetivos. Es decir, que cuando no se sabe a ciencia cierta que es lo que puede pasar en el desarrollo de un proyecto o en la ejecución de un proceso, se dice que existe un riesgo. Lo que debe tenerse en cuenta es que las consecuencias de que un riesgo se materialice pueden ser positivas o negativas.
Dado que la concepción de los riesgos suele ser solamente negativa, las empresas están más preocupadas en evitar que estos se presenten en la organización. Es precisamente por esta razón que se habla de al menos 3 tipos de controes para el monitoreo de un SGSI dentro de los que se encuentran los controles preventivos y los planes de contingencia para que los efectos de los riesgos no tengan un gran impacto sobre la operación, los recursos o reputación una empresa.
La principal característica de los riegos positivos es que es la misma empresa quien decide cuales asumir; a diferencia de los riegos negativos que ocurren de forma imprevista y el usuario no puede tener mayor control sobre ellos. De esta forma son riesgos que la compañía identifica en la medida que encuentra que existe alguna ventaja competitiva o una oportunidad en llevar adelante una actividad específica.
Al igual que para los riesgos negativos, los positivos se deben calificar en términos de la posibilidad de ocurrencia y del impacto que estos pueden tener en los procesos. De esta forma se podrán identificar cuáles son aquellos que podrían beneficiar en mayor medida el desarrollo de las actividades para enfocar esfuerzos en las actividades más apropiadas para potenciarlos.
Por ejemplo, podríamos mencionar como parte de los riesgos positivos el hecho de que si un equipo recibe capacitaciones puedan incrementar su productividad, por lo tanto es un tema que debería reforzarse. También en esta categoría se puede analizar que tan impactante para la operación puede ser la implementación de una nueva tecnología o pensar en actividades de documentación que además de permitir clasificar la información corporativa puedan potenciar el desarrollo de proyectos posteriores, logrando disminuir tiempos y costos. Por la característica de este tipo de riesgos, es que también se conocen como riesgos estratégicos.
Lo más importante en toda gestión de riesgos, es que debe tener en cuenta que tanto los riesgos positivos como los negativos van a guardar una estrecha relación con el tipo de compañía, de su cultura organizacional, del entorno y de muchos otros factores. De esta forma si los riesgos positivos se afrontan como oportunidades, los directivos de la empresa pueden decidir más fácilmente cuales son los planes que más le convienen a la empresa.
Podemos identificar eventos positivos y/o negativos que puedan impactar en el logro del objetivo de nuestro proyecto.
En la mayoría de los casos pueden surgir impactos desastrosos para el proyecto, pero en algunos riesgos podemos encontrar oportunidades no vistas en primera instancia. Por ejemplo, un riesgo positivo podría ser que no demos abasto para cumplir adecuadamente con la cantidad de servicios requeridos por nuestras empresas clientes (porque somos una consultora que asesoramos a empresas). Este podría ser un buen problema!
Por lo tanto, el riesgo en sí mismo no es necesariamente una cosa mala. Sólo debemos ser conscientes de cada tipo de riesgo y desarrollar un plan de acción en consecuencia. Algunas estrategias para los riesgos positivos y negativos para que como director, gerente, líder de proyecto trabajes con tu equipo para definir una respuesta para cada uno.
Estrategias para lidiar con el riesgo negativo en los proyectos:
Evitar y tratar de eliminar la amenaza y proteger el proyecto de su impacto.
Transferir el impacto del hilo a un tercero y poseer la respuesta en conjunto.
Mitigar la probabilidad de ocurrencia o impacto.
Aceptar el riesgo y no tomar ninguna acción hasta que se produzca.
Estrategias para lidiar con el riesgo positivo en los proyectos:
Aprovechar la oportunidad y asegurarse de que su valor se realiza.
Mejorar el riesgo aumentando la probabilidad de su impacto.
Compartir mediante la asignación de la responsabilidad a un tercero que puede aumentar la probabilidad de capturar la oportunidad.
Aceptar la oportunidad si se presenta, pero no tomar enfoque proactivo para que esto suceda.
Con estos conceptos ahora podemos comprender que un riesgo no tiene que ser siempre negativo, simplemente es otro aspecto que debemos gestionar como una ventaja para nuestro proyecto.
Conclusión:
Una vez identificados nuestros riesgos positivos y negativos, definida la estrategia a seguir para nuestro plan de riesgos es más fácil asignar a un encargado riesgos específicos, poner la fecha en que se levanta el riesgo por primera vez y monitorizar las acciones de seguimiento para finalmente generar informes de seguimiento para la dirección del proyecto.
Los estándares internacionales de gestión de riesgos y las directrices tales como la ISO 45001/2018, ISO 9001/2018, ISO 31001/2018 y otras, definen el riesgo como un concepto con doble cara. Esto incluye la posibilidad de ventajas y desventajas de los riesgos, con efectos positivos o negativos en el logro de los objetivos. Utilizamos la palabra "oportunidad" para describir un riesgo ventajoso con impactos positivos, y utilizamos "amenaza" para riesgos con consecuencias negativas.
Aunque la teoría está clara, en la práctica muchas organizaciones, equipos e individuos tienen problemas para incluir oportunidades en el proceso de gestión de riesgos. No estamos seguros de cómo identificar una oportunidad genuina, cómo evaluarla o priorizarla, qué opciones de respuesta existen, o cómo debería gestionarse. Pero no nos parece que tengamos la misma dificultad con las amenazas. Si creemos que la gestión de riesgos podría y debería direccionarse en ambos sentidos, amenazas y oportunidades, ¿cómo podemos alinear nuestra práctica con la teoría?
El secreto para una gestión efectiva de la oportunidad es reconocer que una oportunidad es lo mismo que una amenaza, dejando fuera el signo del impacto. Una vez que vemos esta similitud, la forma de direccionar oportunidades se convierte en obvia. Podemos llevar a cabo el proceso estándar de riesgo que ya utilizamos para las amenazas, y aplicarlo a las oportunidades, con modificaciones sencillas para reconocer que nos enfrentamos a la parte positiva de los riesgos.
Así pues, ¿cómo las oportunidades son iguales que las amenazas? La definición de riesgo como "la incertidumbre que importa" cubre ambas. Igual que una amenaza, una oportunidad es incierta y puede que no ocurra, pero si ocurre entonces tendrá un efecto en nuestra habilidad para alcanzar uno o más objetivos. La única diferencia es que si una amenaza ocurre tiene un efecto negativo porque se convierte en un problema, pero si ocurre una oportunidad tiene un resultado positivo como si produjese un beneficio.
Hay también similitudes en el proceso de gestión de oportunidades y amenazas. Podemos identificar oportunidades utilizando las mismas técnicas que funcionan para las amenazas. Obviamente podemos mantener una sesión de "tormenta de ideas" para pensar de forma creativa sobre las incertidumbres positivas, o podíamos producir una lista de comprobación de oportunidades basada en buenas experiencias anteriores. Pero potencialmente podemos utilizar también el análisis "causa-raíz" o los árboles de decisión para encontrar ayudas. Y las técnicas de identificación como el análisis SWOT o el análisis "Force-Field" naturalmente exponen tanto oportunidades como amenazas.
Cuando queremos categorizar los riesgos, la importancia tanto de oportunidades como de amenazas puede direccionarse en términos de probabilidad ("¿cómo de incierto?") e impacto ("¿Cuánto importa?"). La única diferencia entre ellos es que el impacto es positivo para una oportunidad y negativo para una amenaza. Entonces podemos utilizar una herramienta de priorización estándar como la Matriz de Probabilidad-Impacto o un mapa para encontrar las mejores oportunidades. Podemos también modelar el efecto combinado positivo de oportunidades en los resultados globales utilizando técnicas de análisis de riesgos cuantitativo como la simulación de Monte Carlo o el análisis de sensibilidad, con exactamente el mismo enfoque que utilizamos para modelar las amenazas. La distinción aquí es que los impactos de la oportunidad son positivos, produciendo ahorros en tiempo o en coste, o mejorando el desempeño o la reputación etc.
Habiendo encontrado algunas buenas oportunidades que vale la pena perseguir, podemos desarrollar las respuestas apropiadas al riesgo. Esto incluye intentar explotar las mejores oportunidades, y mejorar otras para hacerlas más atractivas. Deberíamos también producir planes de explotación para tomar ventaja de las oportunidades que podrían ocurrir espontáneamente. De la misma forma que las respuestas a las amenazas tienen por objetivo remover o reducir el efecto negativo de los riesgos negativos, las respuestas a la oportunidad están diseñadas para capturar o mejorar el efecto positivo riesgos positivos.
Está claro que todo lo que sabemos sobre riesgos negativos (amenazas) es también cierto para los riesgos positivos (oportunidades). Una vez que nos damos cuenta de que una oportunidad es lo mismo que una amenaza dejando fuera el tipo de impacto, será más fácil identificar, evaluar y responder a las oportunidades – solamente usamos el mismo enfoque que ya nos funciona para las amenazas. Y si gestionamos las oportunidades de forma proactiva, convertiremos algunas de ellas en beneficios adicionales, incluyendo escalas de tiempos reducidas, costes más bajos o mejor desempeño. Esto resultará en proyectos y negocios con éxito, lo cual son buenas noticias para todos.
Prevención de Riesgos: Riesgo Negativo versus Riesgo Positivo. ¿Y si cambiamos el paradigma?
En el ámbito de la Gestión de Riesgos Laborales la Evaluación de Niveles de Riesgos de los Peligros Identificados es una práctica obligatoria y además se constituye en la columna vertebral de la Gestión Preventiva. El uso de la Matriz que evalúa riesgos en función de la Probabilidad y la Severidad es la mejor forma de: a) identificar los peligros; b) estimar el riesgo de cada peligro - la probabilidad y severidad del daño; c) decidir si el riesgo es tolerable. El empleador está legalmente obligado a llevar a cabo evaluaciones de riesgos. El propósito principal es determinar si los controles planificados o existentes son adecuados. La intención es que debe controlarse el riesgo antes de que ocurra el daño.
Existen muchos modelos de matrices de evaluación de riesgos, el método de evaluación de riesgos BS 8800 es el propuesto por la SRT(Superintendencia de Riesgos del Trabajo).
Estrategias para lidiar con el riesgo negativo en los proyectos:
· Evitar y tratar de eliminar la amenaza y proteger el proyecto de su impacto.
· Transferir el impacto del hilo a un tercero y poseer la respuesta en conjunto.
· Mitigar la probabilidad de ocurrencia o impacto.
· Aceptar el riesgo y no tomar ninguna acción hasta ya menos que se produzca.
¿Existe otra alternativa a la de Evaluar Riesgos? Los estándares internacionales de gestión de riesgos y las directrices tales como la ISO 45001:2018 definen el riesgo como un concepto con doble cara. Esto incluye la posibilidad de ventajas y desventajas de los riesgos, con efectos positivos o negativos en el logro de los objetivos. Utilizamos la palabra "oportunidad" para describir un riesgo ventajoso con impactos positivos, y utilizamos "amenaza" para riesgos con consecuencias negativas.
Es bueno recordar, un muy conocido concepto, la palabra “crisis”, en chino, se compone de dos caracteres: el primero, que significa “riesgo” y el segundo, que significa “oportunidad”. Es decir, tras las amenazas, que normalmente las percibimos con mucha claridad, suelen esconderse oportunidades que sólo unos pocos son capaces de visualizar.
Como poner entonces en práctica el concepto de “Crisis” y el concepto de doble cara del riesgo propiciado por la ISO 45000. Sabemos que R=PxS (Riesgo = Probabilidad x Severidad) y si la Severidad lo consideramos como un Impacto Negativo, nos queda R=P.(-I). Esto nos lleva a que existe un -R (Riesgo Negativo) y un +R(Riesgo Positivo), al primero los podemos llamar Amenaza y al segundo Oportunidad, tal como lo hace la ISO 45000.
El secreto para una gestión efectiva de la oportunidad es reconocer que una oportunidad es lo mismo que una amenaza, dejando fuera el signo del impacto. Una vez que vemos esta similitud, la forma de direccionar oportunidades se convierte en obvia. Podemos llevar a cabo el proceso estándar de riesgo que ya utilizamos para las amenazas, y aplicarlo a las oportunidades, con modificaciones sencillas para reconocer que nos enfrentamos a la parte positiva de los riesgos.
Entonces podemos utilizar una herramienta de priorización estándar como la Matriz de Probabilidad-Impacto para encontrar las mejores oportunidades en materia de seguridad e higiene.
Estrategias para lidiar con el riesgo positivo en los proyectos:
· Aprovechar la oportunidad y asegurarse de que su valor se realiza.
· Mejorar el riesgo aumentando la probabilidad de su impacto.
· Compartir mediante la asignación de la responsabilidad a un tercero que puede aumentar la probabilidad de capturar la oportunidad.
· Aceptar la oportunidad si se presenta, pero no tome enfoque proactivo para que esto suceda.
¿Cambiamos de Paradigma? ¿Si estiramos la cadena de estrategias antes que intentar empujarla?
Y si gestionamos las oportunidades de forma proactiva, convertiremos algunas de ellas en beneficios adicionales, incluyendo menores tiempos de trabajo, trabajo bien hecho a la primera, costos más bajos o mejor desempeño. Esto resultará en iniciativas en seguridad e higiene con éxito, lo cual nos acerca mas a nuestra meta fundamental “evitar accidentes y enfermedades profesionales”
En una primera sección se muestra como utilizando las mismas herramientas usadas para evaluar amenazas se pueden usar para evaluar oportunidades.El secreto para una gestión efectiva de la oportunidad es reconocer que una oportunidad es lo mismo que una amenaza, dejando fuera el signo del impacto. A continuación en una segunda sección se enseña los múltiples beneficios de la prevención de riesgos.Los accidentes de trabajo se asocian directamente a coste para cualquier empresa, sea cual sea su tamaño. No están planificados ni previstos en ninguna organización, lo que supone una interrupción de la actividad y, por lo tanto, tiene un resultado directo: pérdidas. Minimizar estos coste o pérdidas es uno de los objetivos fundamentales de la Prevención de Riesgos Laborales y finalmente en una tercera sección se presenta un modelo de cambio de paradigma respecto de las iniciativa o inversiones en salud y seguridad ocupacional. Existen patrones decisionales dominantes centrados en el muy corto plazo, que son la razón por la cual la rentabilidad de las acciones preventivas en higiene y seguridad –de más largo plazo- no se percibe de forma inmediata y un enorme desconocimiento del enfoque de la higiene y seguridad como una inversión. Todos los métodos existentes pueden ser válidos para evaluar el costo-beneficio de las inversiones en seguridad e higiene; la cuestión es qué tan dispuesto esté el directivo a dedicarle tiempo y esfuerzo a este análisis económico. Además, hay una cantidad grande de conclusiones heurísticas a desaprender, y por contraposición aquellas a aprender, con capacitaciones orientadas al des-aprendizaje.