
Deja un camino de migajas para que tu cliente caiga justo donde lo quieres.
Hay algo profundamente irónico en cómo se enseña fotografía.
Nadie te dijo que aprender a tomar fotos era solo la mitad del trabajo.
La otra mitad, cómo hacer que alguien te contrate, qué decirle cuando pregunta el precio, por dónde empieza un desconocido para llegar hasta ti, la estás descubriendo solo, de la forma más cara posible: perdiendo clientes que ni siquiera supiste que existieron.
Es como pasar años perfeccionando la receta de un restaurante de cinco estrellas sin que nadie te explique cómo se administra un restaurante. Puedes tener el mejor plato de la ciudad. Si nadie sabe que tu cocina existe, ese plato se queda en tu casa, para ti y tu familia.
Este curso existe para que esa parte deje de cobrarte lo que te está cobrando.
Vas a entender por qué alguien elige a un fotógrafo y no a otro. Vas a construir el camino que lleva a ese alguien a convencerse solo de que eres la persona correcta. Vas a aprender a hablar de tu trabajo de una manera que la gente recuerda y repite en conversaciones donde tú ni siquiera estás presente.
Vas a dejar de perseguir clientes y vas a empezar a filtrarlos.
Al terminar, vas a saber exactamente cómo te encuentran, cómo te eligen, y por qué terminan pagando lo que pides sin regatear.
¿Cuánto te ha costado ya no saber esto?