
El curso te presenta los 8 invasores que debilitan la mayoría de las presentaciones, y la solución para que domines el arte de presentar.
Textitis, Egonía, Perdiditis, Viñetoxia, Inforexia, Aburrilepsia, Congelatina y Decoración obsesiva.
¿Tiene el PowerPoint efecto sedante? Demostramos científicamente que, si se usa mal, duerme a la audiencia. La mayoría desconectamos porque nos dormimos al ver a un presentador que lee el texto que pone en la pantalla.
Vas a ver en este vídeo cuál es el objetivo de cualquier presentación.
¿Qué te gusta y que te disgusta de una presentación?
¿Has visto alguna presentación en la que el presentador se limita a leer su PowerPoint? Estás delante de todos para conectar con tu audiencia, no para leer.
En este capítulo te doy las claves para que no pierdas a tu público con tanto texto. A través de dos ejemplos descubrirás que no podemos hacer dos cosas bien al mismo tiempo. Verás cómo usar las imágenes para reducir el exceso de texto en tus presentaciones. Lo ilustro con el ejemplo de Jamie Oliver y Bill Gates. También te muestro cinco ejemplos “antes y después” de cómo usar las imágenes de manera eficaz.
El capítulo termina con un ejemplo completo de una presentación en la que se usa imágenes sin utilizar fotos.
¿Te has encontrado con algún presentador que no sabe dónde quiere llegar? ¿Que habla y habla a la deriva, sin fin?
¿Te gustan los puzles? Este capítulo te da la clave para que no te pierdas nunca más cuando hables en público. A través de un rápido ejercicio descubrirás una de las claves para ordenar tus ideas cuando prepares tu presentación.
En este capítulo damos respuesta a la pregunta: “¿tengo que caer bien al público?” y cómo tienes que dirigirte al público para conectar más con ellos.
Es la agonía que dan muchos presentadores que repiten lo mismo cuando empiezan a hablar en púbico: “antes de empezar me gustaría…”. ¿Qué hace Beyoncé o Lady Gaga cuando salen a cantar? Copia su ejemplo.
Te muestro 3 arranques concretos que usan los speakers profesionales que tienen millones de views. Así podrás copiarlos y hacer tú lo mismo. Tu arranque tiene mucho que ver con las películas de Hollywood.
Inicio el capítulo con la clásica transparencia, la más usada, en las presentaciones aburridas. Después te ofrezco hasta diez formas distintas de presentar la misma transparencia de una manera más emociónate para tu audiencia.
Hoy sabemos científicamente que la lista de viñetas es la peor forma de comunicar. Se nos olvidan, y por eso llevamos la lista de la compra.
Tu audiencia tolera que te equivoques o que te quedes en blanco, pero lo que nunca acepta es una presentación aburrida. Te cuento una historia de una abogada para que descubras uno de los errores más repetidos y aburridos en las presentaciones y aprendas a evitarlo.
En este capítulo tienes las siete claves para que no aburras con una larga presentación. A través de la metáfora de los “postes de teléfono” tendrás la llave definitiva para no aburrir.
Al final del capítulo comparto contigo una herramienta infalible para que puedas sonreír aunque no te apetezca.
¿Cuánta información te tragas en una presentación? ¿Cuánto texto, cuadros, cifras, números? No es eficaz. No se trata de dar información.
El capítulo empieza con una típica transparencia aburrida. La vamos convirtiendo paso a paso hasta que se convierta en una transparencia que conecte. Después verás a Steve Jobs, ¡no puede faltar en un curso de presentaciones!, para descubrir cómo se tiene que dar la información de manera eficaz.
El capítulo incluye uno de los trucos que mejor me funcionan cuando hablo en público. Me ayudará Brad Pitt. Finaliza con unos tips para usar el pasador de diapositivas.
No se trata de informar, se trata de emocionar. Te involucraré con un ejercicio para que decidas que inicio de presentación es más sólido para no dejar congelada a tu audiencia.
¿Te han dicho que tienes que hablar más lento o que tienes que mover las manos? Son rollos, no hagas ni caso. Lo vas a descubrir por ti mismo en este capítulo.
Rompemos el mito de comunicación que dice que el 55% del mensaje son los gestos. El mismo autor lo ha desmentido más de diez veces. En este capítulo lo descubrirás mediante un ejemplo para que lo ves por ti mismo.
Te doy cinco claves para que puedas usar el humor sin contar chistes. El humor nunca se fuerza, se descubre.
Irás viendo paso a paso cómo NO hay que crear una diapositiva. PowerPoint es una buena herramienta para terminar tu presentación, no para iniciarla. Como los recursos que nos ofrece son ilimitados, tenemos una tendencia natural a la recarga. Llenamos las transparencias con exceso de ruiditos, fuentes, colores, efectos, transiciones, textos, ¡de todo!
Tienes un ejercicio a tu disposición para que “arregles” una transparencia exagerada.
Vas a identificar los 25 errores más repetidos, los 25 ejemplos y 25 situaciones que ilustran las claves del curso.
Te mostramos el “antes” y “después” de las transparencias para que veas de una manera clara las diferencias. Los ejemplos los puedes usar como guía para tus futuras presentaciones.
Esto es todo lo que te vas a llevar del curso:
1. Tres arranques probados para iniciar tu presentación.
2. Aprenderás a no perderte durante tu presentación.
3. Vas a descubrir cómo poner el foco sobre tu audiencia.
4. Sabrás utilizar las transparencias para reforzar y aclarar tu mensaje.
5. Vas a saber usar el humor sin necesidad de contar chistes ni ser gracioso.
6. Usarás de manera correcta las imágenes en lugar de abusar de tanto texto.
7. A diseñar transparencias profesionales.
8. A usar imágenes incluso sin PowerPoint.
9. A disfrutar con tu público y vivir el momento.
10. A empezar a ser tú mismo, sin fingir ser un actor.
11. Sabrás como "enmascarar" las listas de viñetas para que impacten y se recuerden.
12. A finalizar tu presentación sin el triste “gracias” al final.
13. A usar el pasador de diapositivas sin tenerlo en la mano.
14. A conseguir que nunca sean aburridas tus presentaciones.
15. A conectar con tu audiencia.
16. Te llevarás la técnica de emergencia para sonreír.
17. Presentar la información y los cuadros para motivar, y no para aburrir.