
Si hay una palabra que resuma lo revolucionario del arte europeo a principios del siglo XX, esta es vanguardia.
Tomada en su origen del término militar, “avant garde”,son la parte más adelantada de un ejército o unidad de combate, y se aplicó de esta forma para designar a los artistas experimentales e innovadores que comenzaron a proliferar en estas fechas.
Los movimientos artísticos de vanguardia de este momento asumen por tanto que están más avanzados que el resto de manifestaciones artísticas de su tiempo.
La idea constante de romper con su pasado y superar los estilos y formas de hacer anteriores y repetidos durante los siglos anteriores, fue su leit motiv.
Vamos a ponernos en contexto histórico
En torno a las vanguardias en la primera parte del siglo XX, se agruparon gran diversidad de tendencias y movimientos, llamados ismos del arte. Estas propuestas que posteriormente pasaron a ser llamadas por los historiadores como las vanguardias históricas, se formaron y se desarrollaron entre los años 1900 y 1945 y tienen su posterior prolongación en otras que variando su comportamiento, se extendieron hasta los años 70.
Si algo llamó la atención de estos movimientos artísticos, fue su fugacidad y capacidad rápida de surgimiento, evolución y extinción. Pasamos en el arte de una tendencia más lenta a los distintos estilos sucesivos, como pasó desde la edad media con el románico, el gótico, y a partir de la edad moderna con el renacimiento, el barroco, el neoclasicismo... cuando las tendencias se extendían por los países europeos en lo que podía llegar a ocupar un siglo completo
Pero algo sucede a partir del surgimiento de los impresionistas de finales del siglo XIX, que empezaron a rebelarse contra los dictámenes de la academia de bellas artes en Francia. Desde este momento surgen un germen de rebeldía que se seguirá desarrollando con los postimpresionistas, y dará lugar a las corrientes revolucionarias que nos ocupan este curso: el fauvismo, el expresionismo, el cubismo, el dadaísmo y posterior a este el surrealismo.
La aceleración del tiempo artístico es un fenómeno inevitable en las vanguardias, y se corresponderá con el mismo fenómeno en otros aspectos de la vida social y cultural del recién estrenado siglo XX.
Nos encontraremos también con la constante experimentación de los artistas. Así, de forma nunca antes vista, ellos serpentearán entre unos estilos y otros. Por ejemplo, Matisse dejará el fauvismo o Picasso el Cubismo para probar con otras vías y explotar las posibilidades de un nuevo clasicismo.
Por esto, no hay una fórmula exacta para comprender las vanguardias, ni una barrera fija entre artistas y estilos, entre movimientos y fechas concretas. Te invito a que te unas a disfrutar de sus razonamientos y las distintas manifestaciones artísticas que dieron lugar, sin duda las más bellas, originales y reivindicativas que hasta la fecha se podían haber creado. ¡Comencemos!
Ruptura con todo lo anterior
Es a partir del siglo XX cuando surgen verdaderamente las vanguardias, a pesar de contar con unos importantes precedentes artísticos de finales del siglo XIX de ruptura con lo clásico, estereotipado y academicista.
Esta proclamación del arte de vanguardia suponía por primera vez la ruptura permanente e irreversible con todo lo que tuviese relación con la tradición.
Hubo unas vanguardias más radicales que otras en lo que a negación del pasado y de la historia se refiere, siendo el futurismo la más extrema.
Una vez que el Clasicismo dejó de funcionar como la única norma y el único modelo a seguir, se rompieron los cánones, se comenzaron además a valorar otras expresiones artísticas totalmente ignorados hasta el momento: el arte prehistórico, el arte negro, la América precolombina, y un largo etcétera de manifestaciones. Éstas tan antiguas, pero a la vez tan nuevas en lo que a atenciones en el arte occidental se refiere.
¿Qué es el Fauvismo?
Los pintores impresionistas y postimpresionistas, exceptuando a Cezanne, habían concebido la modernidad de la pintura relacionándola con el ejercicio expresivo del color. El fauvismo es básicamente, la prolongación de las tendencias de finales del siglo XIX en las que el color se convirtió en el absoluto protagonista.
Esta exaltación del color no había nacido en estos años, ya en las décadas anteriores arrtistas postimpresionistas como Van Gogh o Gauguin habían orientado su arte hacia las posiblidades plásticas del color por encima de la forma y el realismo. Comenzaron a desplazar el valor del dibujo incluso de la propia realidad, para crear un universo colorista totalmente nuevo.
Donatello entre las fieras
En el año 1905, durante el Salón de Otoño de Paris, un crítico de arte llamado Louis Vauxcelles, ante el donateliano Torso de un chico del artista Albert Marque, que aparecía expuesto ante obras de Matisse, Derain y otros pintores que indagaban con el cromatismo de sus obras, declaró: “la pureza de este busto produce una sopresa en medio de esta orgía de color: se trata de Donatello entre las fieras”
De esta afirmación, Donatello sur les fauves, surgió el nombre de esta vanguardia, nacida para rendir culto al color.
Los artistas del fauvismo procedían de 3 fuentes distintas:
El estudio de Gustave Moureau dió la primera horneada del fauvismo en figuras com Matisse, Marquet, Manguin, Camion y Rouault.
La escuela de Chateau fue el origen del segundo grupo, con personalidades como André Derain y Maurice Vlamink.
La escuela del Havre fue el tercer foco, con la representación de Friesz, Dufy y el posteriormente conocido como cubista, Georges Braque.
Estos pintores fauvistas exploraron especialmente los géneros de retrato y de paisaje, haciendo evidente la fractura de planos separados por colores y contradictorios con la realidad.
Esta nueva forma de representar creaba un espacio interno del artista, donde mostrar sus emociones más íntimas, y poner el énfasis en situaciones cotidianas pero sumamente alteradas a como las perciben los sentidos.
Estos artistas se desentendían de cómo era el mundo, ellos lo representaban desde una óptica propia. Desarticulaban cada objeto, persona o vista espacial para representarlo dentro de un juego de combinaciones cromáticas.
El fauvismo y su frenética evolución
El fauvismo irrumpió como tendencia en 1905 y solo dos años después, varios de sus miembros ya habían abandonado su práctica y se orientaban hacia otras experiencias. De todos, fue sin duda Henri Matisse quien continuó desarrollando una pintura como consecuencia de estos principios fauvistas.
Destacaremos de su miembro más representativo y considerado líder del movimiento fauvista, Henri Matise, La Raya Verde, la alegría de vivir, mujer con sombrero, la danza, el retrato que hizo a su amigo y compañero de batallas André Derain.
En Matisse encontraremos un rasgo único, ya que además del recurso colorista hacía alusión a temas clásicos en sus pinturas, no desentendiéndose totalmente de la antigüedad. Para él el clasicismo no es un lenguaje agotado sino un concepto que puede proporcionar permanencia a sus pinturas. En Le Luxe no abandona, a pesar de la temática, la modernidad conquistada.
Siguiendo con la moda de retratarse unos a otros, André Derain también retrató a otro compañero fauvista, lo vemos en El retrato de Vlamink y el retrato de Matisse. Derain además de estos retratos, desarrolló más a fondo su faceta paisajística, como vemos en Estaque, el puente de Charing Cross, los Barcos en Collioure, entre otros.
Son ampliamente conocidos los paisajes de Vlamink, como su obra más reconocible El Rio Sena en Chatou, Puente en Chatou, casa en Chatou, paisaje de otoño, sus tejados rojos…
Expresionismo
Al mismo tiempo que aparecía el fauvismo en Francia, en Alemania surgió otra tendencia también asociada al color, que se denominó Expresionismo.
Sin embargo encontramos numerosas diferencias entre ambos movimientos. En el caso del Expresionismo, además de la expresión artística y puramente formal conllevaba un trasfondo moral, social y político, una especie de actitud ante las circunstancias sociopolíticas del momento.
Por la circunstancia específica de la Alemania de principios de siglo, no solamente se vivió este espíritu expresionista en cuanto a pintura se refiere. También se extendió a la literatura, la filosofía, la música e incluso a la arquitectura.
Es importante hacer referencia al momento que estaba viviendo Alemania, bien diferente al del vanguardista Paris heredera del grandioso momento artístico del impresionismo y postimpresionismo. Hasta Alemania habían llegado las proyecciones de la obra de estos grandes artistas afincados en Francia, como Van Gogh o Gauguin, que fueron ampliamente admirados.
El expresionismo nació nutrido de esta estética pero también como una actitud ante la vida. Frente a la obra hedonista y esteticista del fauvismo, pensado para emocionar y agradar los sentidos, éste es una visión decadente y marcada por la angustia e inseguridad con el mundo que les tocó vivir.
Esta sensación aplastante y de pesadilla que se quiso transmitir llevó a la deformación de las formas, la elección de unos colores arbitrarios y estridentes, una escenografía que subyace del desorden y del tormento, en definitiva es un arte que genera inquietud y melancolía a quien lo mira.
Die Brücke
Die Brüke o lo que es lo mismo, el puente, en alemán, fue el grupo donde se originó esta tendencia. Surgió en la Escuela Técnica Superior de Dresde, por Kirchner, Heckel, Rottluf y Bleyl. Unos años más tarde se les unió Nolde, y después Pechstein. Esta unión fue tan intensa como breve, ya que para 1913 el grupo ya se había disuelto.
En 1911 el grupo abandonó Dresde y se trasladó a Berlin, donde se fue consolidando el nuevo centro de producción además de en Leipzig en los años siguientes a su formación
Se trataba de un grupo con unos rasgos y unos ideales comunes, pero al mismo tiempo muy heterogéneo.
Lo que resultaba común a todos sus miembros fue la valoración de unas formas estéticas muy olvidadas en su época y raramente escogidas, como lo eran el arte medieval y la escultura tribal. Se declaraban amantes del arte etnográfico de otras culturas muy lejanas, era su forma especial de conectar con la historia, una que fuera más allá de la suya reciente y más manipulada por los estándares academicistas.
Kirchner
De todo el grupo inicial, fue Ernst Ludwig Kirchner el que más activamente desarrolló su arte por estos derroteros expresionistas. Aplicó el color a sus pinturas de forma arbitraria y dispuso un amasijo de formas desordenadas sabiendo generar así el desasosiego característico de la corriente expresionista.
Nos llama la atención la doble realidad de sus retratos, personajes aparentemente bien vestidos y en ambientes festivos, visiblemente alegres y despreocupados, pero en los que sabemos que algo no va bien, y la carga de melancolía destruye toda esa frivolidad llevándonos a su inquietante mundo interior.
Es una clara denuncia a la falsedad de la sociedad, las injusticias, la soledad del mundo moderno que estaba dando comienzo a principios del siglo XX.
Como habíamos visto en el módulo anterior, tanto los fauvistas como los impresionistas, se basaron en la exaltación del color y de la expresividad que supuso un abandono, pero no una ruptura radical con los sistemas de la perspectiva y de la representación heredado desde el Renacimiento.
Fue precisamente ahora con el cubismo, cuando se desbordaron los cánones de la representación superando todos los planteamientos estéticos propuestos hasta la fecha. Es en este momento cuando se cuestiona el valor de la visión monofocal. Ya no hay vuelta atrás en la forma de mirar esta pintura. De repente ya no cambia solamente lo que miramos, sino desde donde lo hagamos y en cuantos puntos al mismo tiempo.
El cubismo
El cubismo surgió y se desarrolló en el período comprendido entre 1907 y 1914. Un espacio de tiempo como hemos explicado en vídeos anteriores, extremadamente corto para nacer y tener su punto álgido de desarrollo como movimiento artístico.
Este ritmo frenético se debió a que el cubismo no apareció con unos planteamientos establecidos, ni con un manifiesto teórico. Fue simple y llanamente fruto de la experimentación de su máximo exponente, del español Pablo Picasso, y de Georges Braque de quien ya hemos hablado en los movimientos de vanguardia relativos al color.
A estos luego se unirían otros pintores, como fueron Ferdinand Leger o Juan Gris.
Pablo Picasso
Pablo Picasso es uno de los artistas españoles del siglo XX más reconocidos y aclamados por su arte a nivel mundial. Nacido en Málaga, por la profesión de su padre se crió entre Galicia y Cataluña. Allí fue, en la ciudad de Barcelona, donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes.
Interesado desde muy joven por los pintores impresionistas, realizó desde joven diversos viajes a Paris donde terminó residiendo la mayor parte de su vida adulta. Las influencias parisinas le llevaron a hacer todo un experimento de colores y formas, desde sus inicios con una forma de representación sumamente clásica y armónica.
Desarrolló su pintura primero en una etapa de colores azul, después en una etapa conocida como el Picasso rosa terminando en el picasso negro que tan reconocible nos resulta hoy en día si ponemos como ejemplo su obra maestra El Guernica.
Fue en este momento, más de color negro, cuando Picasso se siente fuertemente atraído por el arte africano e ibérico, sus pinturas van siendo cada vez menos intensas en cuanto a color al mismo tiempo que ven como sus formas se van simplificando.
Esta paulatina sintesis de formas y colores le llevaron a un planteamiento radical desde el que pintó su primera gran obra maestra: Les demoiselles d’Avignon.
Esta pintura supuso la primera ruptura consciente con el sistema de representación que se había dado por bueno desde hacía muchos siglos, asentado hasta este momento como el único soporte visual posible para la representación pictórica.
Esta pintura terminada en 1907 fue rechazada de plano por muchos de los artistas y críticos de su entorno. Sin embargo, con ella planteó los principios de lo que más tarde vendría a llamarse el cubismo.
Picasso no fue el primero de la historia en replantearse desde otra perspectiva la representación de la forma.Su antecesor por excelencia en esta ruptura formal hay que buscarlo en el postimpresionismo, y no fue otro que Cezanne.
Frente a las exaltaciones cromáticas generalizadas del postimpresionismo, Cezanne había puesto el acento en la expresión de la forma. Ya observamos en sus pinturas esta forma única de compartimentar el espacio, geometrizando hasta las formas más incontrolables de la naturaleza.
Por tanto, fue Picasso quien inició la experiencia del cubismo, con obras como Hojas y fruta, Paisaje, Mujer sentada y Paisaje de Horta de Ebro, que tienen en común una reducción notable de la paleta de color, abusando de los tonos tierra y distintas tonalidades de verde.
Por su parte, Braque recogió el guante de lo que Picasso había comenzado a experimentar, aplicando una trama discontinua de líneas y pinceladas que daban a los objetos la sensación de aplanamiento contra el lienzo. Así lo vemos en Violín y paleta, y Violín y vasija.
Las investigaciones de Picasso y Braque llamaron la atención de más artistas que se fueron sumando con su particular visión del cubismo y objetivos diferenciados. Este es el caso de Juan Gris, que se incorporó al cubismo en su afán por dotarlo de un orden. Su orden cubista era la obsesión de dar una estructura y un sentido lógico a todas las piezas desparramadas por sus compañeros.
Como ya sabemos, a través de estas pinturas la realidad se fue distanciando cada vez más de su representación en el lienzo, y el paso siguiente en la evolución de la experimentación cubista nos llevará a la abstracción, fenómeno descubierto por Kandinsky.
El futurismo italiano
Si hubo una vanguardia que planteó un rechazo contra la historia, el pasado, cualquier cosa relacionada con lo antiguo y lo clásico, esa fue el futurismo que se desarrolló en Italia. Los futuristas fueron artistas rebeldes y escandalosos que exaltaban la modernidad, la tecnología y el progreso, dando la espalda a todo lo existido anteriormente en el arte.
Se basaba en una adoración febril del movimiento, de la velocidad y de la acción. Fanáticos de la violencia y con una ideología sumamente bélica, defendian la guerra como el mayor de los actos de higiene que se pudieran realizar en el mundo.
A diferencia del cubismo, el futurismo sí contó con un manifiesto escrito de sus preceptos y de su intencionalidad. En el los futuristas expresaron un pensamiento que era claramente precursos del fascismo que pocos años más tarde gobernaría Italia.
El futurismo fue la primera vanguardia que irrumpió en el ambiente conservador que existía en Italia a principios de siglo XX, y fue concretamente en el año 1909 cuando se proclamó el Primer Manifiesto Futurista. Este manifiesto exaltaba la velocidad, y en sus provocadores ideales se justificaba de forma escandalosamente racional la violencia.
Podemos decir que todas estas manifestaciones radicales fueron en la práctica más utópicas e irrealizables. Los futuristas proclamaban la destrucción del culto al pasado y de cualquier relación con la historia y la tradición. Sin embargo, en la mayoría de sus obras estos artistas se basaron en la concepción tradicional del cuadro y a los procedimientos pictóricos heredados de corrientes con décadas de antigüedad, como por ejemplo del postimpresionismo.
En lo que sí fueron absolutamente innovadores los futuristas italianos, fue en la representación del movimiento.
Si en el cubismo pudimos ver la captación de un momento concreto del objeto representado, los futuristas se atreven a mostrarlo en distintos momentos temporales de una figura simulando su movimiento.
En el año ya se puede hablar de un grupo ideológico y artístico liderado por Marinetti, formado por otros artistas como Carrá, Boccioni, Balla y Severini entre otros. No quisieron quedarse limitados al ámbito artístico, sino que ansiaban transformar la sociedad en su conjunto.
Sus principios difunden una ética de dominancia del hombre, amor por el deporte y el culto al cuerpo, exaltación de la guerra y una politización de la vida con una cada vez mayor coincidencia con las tesis del fascismo, partido donde efectivamente terminó ingresando Marinetti.
En su manifiesto hay un punto que dice:
Queremos glorificar la guerra, única higiene del mundo, el militarismo, el patriotismo y el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio a la mujer.
¿Qué es el arte abstracto?
Una pintura o escultura abstractas son aquellas en las que no hay ningún elemento reconocible como representación de la realidad. La figuración está carente en estas obras, y nos fuerza a la ausencia de cualquier cosa que podamos reconocer. Es por tanto, siempre una experiencia absolutamente nueva para nuestros sentidos.
Así, podemos decir que hay pinturas que parecen abstractas pero en las que existe alguna referencia a la realidad, y el espectador puede ver reconocido algo representado en ellas. En este caso, esta no pertenecería al arte abstracto.
Los artistas que iniciaron esta ruptura se formaron en el ámbito de la representación tradicional, como fueron Kandinsky, Delaunay, Mondrian o Kupka.
En la abstracción, la forma de representación había ido evolucionando hasta diluirse entre los objetos cotidianos en las obras de los cubistas y de los futuristas italianos. Vemos como desaparece el concepto tradicional del cuadro como cubo contenedor de los objetos, como una ventana abierta para la que se ha elegido el encuadre y la disposición correcta, muy estudiada.
A partir de ahora los elementos se disponen de forma aleatoria, haciendo del propio cuadro un objeto con vida propia.
Puede que estés pensando que este tipo de arte ya existía con anterioridad al siglo XX, y no te falta razón. Las formas abstractas ya aparecian desde siempre como elementos decorativos en múltiples edficios y como ornamentos en ropajes, utensilios domésticos, mobiliarios, etc. La diferencia radica en que estas manifestaciones dependían siempre de un segundo objeto o elemento principal. Sin embargo, la abstracción es ahora una expresión válida en si misma, no acompaña ni se vale de ninguna otra.
Podemos afirmar que el arte abstracto como tal no nació hasta el año 1910.
Kandinsky. El padre del arte abstracto.
La primera acuarela abstracta, del año 1910, se la debemos a Kandinsky. Supuso su primer trabajo explorando la eliminación total de la figuración en su pintura.
En la obra de Kandinsky, llegó a este punto de abstracción completa siguiendo por un proceso lógico de separación de elementos y planos de color cada vez más arbitrarios. Para él, su pintura era una sucesión de lineas, manchas y colores llamativos que le permitían abrir su interioridad sin desvelar de forma clara su pensamiento.
A partir de 1920 su pintura giró hacia un ordenamiento cada vez mayor de los elementos. Ya no aparecían flotando y agrupados de forma casual, sino que la presentación se fue volviendo cada vez más sistemática y estructurada en un orden lógico.
Bien distinto fue el estilo de otros artistas que continuaron por la senda de la abstracción, como lo fueron Robert Delaunay o Frank Kupka.
Delaunay ofrece una abstracción colorista heredera de sus inicios estudiando a los postimpresionistas, como Gauguin. En lugar de jugar con la descomposición del objeto, se siente mucho más atraido por estudiar los efectos de la luz.
Kupka, por su parte, mantiene ya un cierto orden y fue muy premonitorio de los derroteros que tomaría la abstracción en su siguiente desarrollo, como ocurrió con el neoplasticismo.
El Neoplasticismo y Piet Mondrian
Todos los intentos de ordenación de la pintura abstracta que hemos visto en artistas anteriores tiene su cumbre en el movimiento denominado como neoplasticismo, y encabezado por el Piet Mondrian.
Planteó una visión absolutamente sólida y arquitectónica, de piezas perfectamente ensambladas, colores planos y límites perfectamente definidos y enmarcados entre unos objetos y otros.
Esta pintura no tiene ninguna otra finalidad que el puro hedonismo de observar un perfecto orden y armonía de forma y color. Su tratamiento de la geometría es una herencia de su interés por el cubismo, tendencia desde la que partió para ir simplificando progresivamente sus formas ordenándolas de forma perfecta en líneas verticales y horizontales.
Piet Mondrian fundará junto a Theo Van Doesburg el movimiento De Stijl, mediante cuyas publicaciones realizaron de forma conjunta durante un breve espacio de tiempo la búsqueda de una belleza plástica pura.
Aunque no lo parezca al espectador a simple vista, las composiciones de Mondrian eran profundamente meditadas en su distribución de color y tamaño, que según sus postulados variaban en gran medida el significado de la pintura.
Comienza a jugar con el principio modulador y ordenador del espacio, que tantas consecuencias traerá a nivel arquitectónico y de distribución en los hogares en la zona más septentrional del continente europeo.
La vanguardia rusa
El arte abstracto que hemos visto en este módulo nada tenía que ver con ideologías o dogmas políticos, discurrió totalmente al margen de la sociedad. Pero no ocurrió así en Rusia, donde tras la Revolución de Octubre la abstracción se adhirió a los principios revolucionarios siendo abanderada de estas nuevas ideas políticas.
El objetivo de la revolución había sido volver a instaurar un orden en la sociedad desde los principios más básicos, y desde esta perspectiva se comenzó a investigar en una representación artística pura y sencilla, como un axioma de la verdad del arte.
De hecho fue Kandinsky, un artista de origen ruso, quien comenzó la tendencia de este arte abstracto aunque su primera acuarela abstracta nada tenía que ver con lo que se desarrollaría en esta primera década de siglo XX en su país de origen.
Nos fijaremos en Malevitch, que había atravesado por una fase anterior de estilo cubista, y expuso en el año 1915 del cubismo al Suprematismo, llevando a la abstracción a una situación límite. Su intención, el descubrimiento del arte en estado más puro, sin ornamentos, sin distracción, el origen de todas las cosas bellas. Este arte primigenio, como una especie de Big Bang de la belleza, había sido invadido cada vez más viéndose rodeado por la acumulación de cosas.
La idea era hacer una limpieza a fondo de todo ese ruido acumulado, y llegar al origen. Así lo representó Malevitch en Cuadrado negro sobre un fondo blanco, experimento que continuó con Cuadrado blanco sobre fondo negro.
Al tiempo que Malevitch investigaba estas propuestas suprematistas, estaba irrupiendo en torno a los años 20 el constructivismo en escultura, con la obra de artistas como Tatlin, que manifestaron el deseo del arte de aquel momento de contribuir a la construcción y a la mejora social.
Dadaísmo
Dadá, o lo que es lo mismo, dos veces sí. Paradójicamente es una enorme negativa a dejarse inundar por el ambiente bélico que rodea a Europa en estos momentos.
No a la civilización occidental, a los preceptos clásicos, al orden lógico y las prácticas culturales socialmente aceptadas. No a todo aquello que pueda resultar racional.
La lógica Dadá se plantea con una única norma: que no deberá haber normas
Corría el año 1915, la Primera Guerra Mundial ya había mostrado sus dientes y su impresionante capacidad de destrucción, toda la sociedad asistía impotente a la crueldad de la contienda y el horror de las trincheras.
No es difícil imaginar el estado de ánimo de estos jóvenes artistas que permanecieron en la próspera capital financiera una Suiza neutral, donde se encontraban retenidos a la fuerza víctimas y verdugos.
Marcel Duchamp, máximo exponente de Dadá
Duchamp estrenó el concepto del “ready made” es decir, un objeto previamente fabricado o manufacturado que el artista elige de forma exclusiva para hacerle protagonista de su obra de arte.
De esta forma, ironiza sobre la tradición artística en tono burlón y revindica lo cotidiano también como sagrado en la iconografía artística. Todo ello jugando al anonimato de su propia obra usando pseudónimos y jugando con todas sus herramientas a este baile de máscaras recién inventado.
Si hubo una obra que escandalizó e impresionó por partes iguales a historiadores y críticos, esta fue su Fuente que presentó en la exposición de la Sociedad Americana de los artistas independientes de Nueva York en el año 1917.
Paradójicamente, esta obra se presentó también bajo pseudónimo y fue rechazada por el jurado, entre el que se encontraba el propio Duchamp.
Dadá por el mundo
Más allá de Duchamp, el dadaísmo se desarrolló en multitud de propuestas artísticas por muchas otras capitales culturales. El Dadaísmo nació en Zurich, pero tuvo sus representantes repartidos en Berlín, Paris, Hannover, Colonia… y finalmente también en Nueva York.
Se manifestó en distintas modalidades, como el cabaret, citamos como ejemplo el Cabaret Voltaire fundado por Hugo Ball en Zurich, donde se leían poemas o cantaban canciones, se representaban obras, se colgaban cuadros, etc. Su carácter fue realmente difíicil de clasificar ya que el único precepto de estas manifestaciones era la falta de límites.
A nivel plástico encontramos la creación de fotomontajes, collages, manifiestos visuales y ready mades que se entremezclan y alternan elementos sofisticados y lujosos, con objetos más cotidianos y de la baja cultura.
Surrealismo
La irrupción del subconsciente en las vanguardias
El surrealismo emerge en Paris en 1924.
Frente al dadá, un movimiento totalmente liberado de cualquier prejuicio moral, hace su irrupción una forma de ver el arte con mayor complejidad en lo sociopolítico y en la fuente de los distintos temas.
Aparece el surrealismo, aspirando a crear un nuevo humanismo renacentista reconciliando los aspectos racionales e irracionales del hombre. Influenciado por la teoría del subconsciente de Freud, la importancia de los sueños y de las pulsiones más básicas del ser humano, el azar es una vía mística y directa de poner todo el universo inconsciente del artista sobre la mesa.
El surrealismo no se muestra apolítico como lo era el dadaísmo, sino que es un movimiento sumamente comprometido con el comunismo, o ese era su objetivo desde un inicio, ya que sus propias contradicciones como las disensiones entre sus miembros hicieron imposible un arte verdaderamente surrealista que perdurara en el tiempo.
Su líder fue el autoritario André Breton, que se dedicó a excomulgar a varios de sus miembros, como lo hizo con Salvador Dalí, por no adscribirse a esta causa.
A pesar de que algunos de los miembros del grupo surrealista se inscribieron en el partido comunista francés fue una relación imposible por el ansia surrealista de dar rienda suelta al subconsciente, difícil de congeniar con la rígida disciplina de partido que regía el comunismo.
¿Cómo es la estética surrealista?
Representaciones disparatadas formadas por elementos discordantes y con variedad de elementos artísticos, que reflejaba el ansia de los artistas por no ver limitado su mundo interior sin ningún tipo de cortapisa.
Por ello, tanto en literatura como en música o pintura, el automatismo se convirtió en uno de sus rasgos principales. Para llegar a ello, se hacían reuniones en estado de trance o mediante hipnosis. También se mostraron especialmente interesados en explorar el lenguaje de los sueños que desvelaban sus sentimientos y deseos más ocultos.
Nuevas técnicas surrealistas
Los surrealistas exploraron nuevas técnicas como el frottage,el fumage, el grattage, la decalcomanía, el object trouvé… todas las formas posibles con el objetivo de explorar al máximo posible su libertad creativa.
Principales representantes del surrealismo
Entre sus principales miembros se encuentra Max Ernst, que había sido uno de los pioneros del dadaísmo y luego se incorporó al surrealismo, con un comprensible pesimismo y ansias de denuncia en sus obras debido a su activa participación en la Primera Guerra Mundial.
Salvador Dalí es el artista más conocido del grupo surrealista. Se le ha llegado a reconocer mundialmente como el máximo representante del grupo y tras su expulsión del grupo por sus discrepancias con Breton, él afirmo “el surrealismo soy yo”
Fue el creador del método paranoico crítico, derivado de su interpretación de los sueños. Mediante este método, Dalí desarrollaba relaciones sorprendentes entre objetos que aparentemente no guardaban ninguna relación, con juegos visuales y dobles sentidos. Es un sistema de asociaciones y fenómenos delirantes.
Dalí exploró la ciencia, la simbología sexual y escatológica del ser humano, las transformaciones morfológicas de los cuerpos en su significado más simbólico y un sinfín de sensaciones y fobias que manifestó a lo largo de su vida.
Miró es el otro pintor español más destacado del surrealismo, además de Dalí. Como muchos de los artistas, fue atravesando diferentes etapas y ensayando en otras vanguardias, comenzando en el fauvismo, para pasar después al dadaísmo, al surrealismo, y dar finalmente el paso al arte abstracto por el que resultó tan influyente en las siguientes décadas del siglo XX.
Podemos decir que el Surrealismo fue finalmente la última de las vanguardias históricas. Llevada a su fin por el declive político y económico que sufrió el continente europeo a raíz de la Segunda Guerra Mundial, que fue mucho más destructiva si cabe que la primera. A él y a otras de las vanguardias estudiadas en este curso, debemos sin embargo el devenir de las décadas siguientes, como la escuela de Nueva York durante los años 40 y 50.
También popularmente conocida como Los relojes blandos, o los relojes derretidos, es un cuadro del pintor catalán Salvador Dalí, realizado en el año 1931. Al contrario de lo que se pueda uno imaginar, es un lienzo bastante pequeño de tamaño.
Además de lo excéntrico de su tema, de la forma y de su propio protagonista, le añadiremos el factor de que esta pintura fue realizada en solamente 5 horas.
Según se ha contado, la Persistencia de la memoria fue pintado un día que Salvador Dalí se encontraba indispuesto, y en lugar de ir al cine con su mujer Gala y otros amigos, decisió quedarse en casa.
Fue supuestamente en ese rato que se encontraba solo en su casa cuando lo pintó, y resultaría finalmente uno de los cuadros más conocidos de su carrera y de la historia del arte. En efecto, este cuadro se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Ensalzado y discutido por muchos como el máximo representante mundial del movimiento surrealista. Es un hecho que Dalí aterrizó en ese grupo como un elefante en una cacharrería.
Salvador Dalí también fue quien mejor entendió de todos la absorción del arte en los medios de comunicación. Precisamente el mundo audiovisual publicitario fue al mismo tiempo que su auge artístico. Fue precisamente su esposa Gala quien le introduce en ese círculo del surrealismo.
A Dalí le atrajo enormemente el principio de autoconocimiento del inconsciente del artista. La falta de limitaciones al pensamiento y a los propios instintos que promulgaba el surrealismo.
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Leonora Carrington fue una de las más destacadas figuras del arte surrealista ya que no se ciñó exclusivamente a la pintura, sino que también trabajó la escultura, la joyería y el arte textil, además de la literatura en muchos de sus formatos.
Leonora desobedeció las órdenes de su padre para seguir con su sueño y se instaló en Paris en la década de los años 30.
Allí en Paris, Leonora se integró en el grupo surrealista de André Breton, donde se relacionó con Salvador Dalí, Man Ray, Joan Miró, Pablo Picasso, Luis Buñuel o Max Ernst. Con este último mantuvo una relación sentimental.
Leonora mezclaba las referencias autobiográficas con ficción, lo mágico e imposible con lo más cotidiano. Sus animales fantásticos son una delicia imaginativa, con toques celtas haciendo alusión a sus orígenes.
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El verdadero significado de la ruptura de estas vanguardias del siglo XX con el arte que se había estado realizando hasta ese momento.
El contexto formal, estético y político de estos movimientos.
La influencia del mundo fragmentado y en conflicto de la Europa de principios del siglo XX sobre esta generación de vanguardias.
Las claves de cada una de estas vanguardias: expresionismo, cubismo, futurismo, dadaísmo, y surrealismo.