
Metodología SMART para marcar objetivos
Tan difícil es definir los objetivos personales o profesionales como después cumplirlos. A grandes rasgos, podemos decir que un objetivo se define como una serie de hitos que necesitas alcanzar para que se cumplan las metas que te marcas profesionalmente.
Mucha gente se marca unos objetivos de crecimiento profesional pero luego nunca es capaz de ejecutar las acciones necesarias para que estos lleguen a concretarse.
Para evitar este problema hay una metodología que debes emplear siempre: definir objetivos SMART.
Los objetivos SMART están diseñados para que cualquier persona o empresa disponga siempre de objetivos realistas, retadores, orientados a la mejora continua y que estén alineados con la visión y las metas personales y profesionales.
Muchas personas pensarán que por objetivos SMART nos referimos a objetivos “inteligentes”, difíciles de implementar y de llevar a cabo. Pero nada más lejos de la realidad.
El significado de SMART es una guía y proviene de un acrónimo formado por las iniciales de las palabras Specific, Measurable, Atractive, Realistic y Timely (Específico, Medible, Atractivo, Realista y Limitado en el tiempo), que sirve de atajo para recordar los elementos básicos de todo objetivo eficaz y operativo.
La principal utilidad de esta forma de establecer objetivos es que obtenemos una guía perfecta para que sean fáciles de entender, perfectamente aplicables y totalmente medibles.
De ese modo, un objetivo vago y poco realista que nadie es capaz de cumplir, se convierte en un objetivo perfectamente accesible y totalmente realizable cuando aplicas la técnica SMART. Por lo tanto, un objetivo SMART siempre será más fácil de cumplir que uno que no está definido de una forma objetiva y profesional.
La metodología SMART es muy eficaz en todo tipo de entornos. Si defines bien tus objetivos podrás mejorar mucho tus resultados, con un mejor control de cómo los consigues.
Específico: para que un objetivo sea específico, debe ser concreto y detallado, de tal forma que no haya lugar a dudas o falsas interpretaciones. Recuerda que si aportas muchos detalles, estarás sentando las bases para que el objetivo sea más fácil de conseguir. De hecho, muchos de los detalles se convertirán directamente en acciones encaminadas a conseguirlo.
Medible: un objetivo se define mediante una descripción muy específica de lo que se pretende conseguir. Y solo puede saberse si se ha alcanzado o no a través de una medida o indicador clave. Por esa razón, si los objetivos no son medibles, no funcionarán para la metodología SMART. Quizás sea esta la primera prueba de fuego que debes pasar: si no se puede medir, no sirve como objetivo.
Atractivo: añadir un elemento de motivación a los objetivos ayuda a que las personas que estén involucradas en el mismo se sientan más alineados con las tareas.
Realista: es importante tener en cuenta los recursos que serán necesarios para la tarea o el apoyo que diferentes personas tengan que dar al equipo. Conseguir un objetivo debe convertirse en una tarea retadora, si lo que quieres es implicar al resto de tu equipo. Y para que la organización se sienta implicada en la consecución del mismo —y se sienta espoleada ante ese reto— el objetivo debe ser alcanzable. Un objetivo que parezca inalcanzable termina, efectivamente, por no cumplirse, ya que nadie se siente motivado para ejecutar las acciones adecuadas para lograrlo. Esto quiere decir que a la hora de formular un objetivo SMART es conveniente que su consecución implique ciertas dificultades y esfuerzos. Pero esta dureza no debe convertirse en un objetivo irrealizable.
Tiempo: el objetivo tiene que tener un tiempo específico para la consecución. Por ejemplo, un mes, un trimestre, un año.
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