
En esta conferencia Daniel Goleman, referente mundial de la inteligencia emocional, nos explica los beneficios que esta tiene sobre nuestros hijos. ¡No te la pierdas!
Emoción, sentimiento y estado de ánimo: ¿Cuáles son las diferencias?
Es normal confundir estos tres términos, sobre todo cuando nos referimos a ellos de manera informal. A simple vista parece ser lo mismo, pero técnicamente no lo es.
¿Qué los diferencia?
Las dos dimensiones más importantes a tener en cuenta para diferenciar emociones de sentimientos o estados de ánimo son la intensidad con la que aparecen y la duración que tienen.
Es decir, al encontrarnos con una respuesta de gran intensidad y una corta duración nos estaríamos refiriendo a las emociones. En cambio, a medida que la intensidad baja y la duración aumenta, nos referiríamos a los estados de ánimo.
Las emociones son...
Expresiones psicofisiológicas instantáneas, inconscientes y de corta duración (un par de minutos como mucho) que determinan el estado de la persona en unas circunstancias determinadas y en un momento concreto.
Las emociones básicas o primarias (miedo, alegría, tristeza, ira, asco y sorpresa) son universales, es decir, son experimentadas y expresadas motora y fisiológicamente de la misma manera.
Los sentimientos son...
Estados del sujeto caracterizados por el impacto afectivo que le causa una persona, animal, cosa, recuerdo o situación en general. Son el resultado de las emociones y suelen presentarse de manera inestable o difusa.
Los sentimientos son emociones secundarias o sociales, culturalmente condicionadas y aprendidas, de las que el sujeto es consciente. La condición cultural, temporal (época del desarrollo humano) y educativa es esencial a la hora de expresarlas. Aunque su duración es mayor que la de las emociones, la intensidad con la que se perciben es menor.
El estado de ánimo es...
Algo que asemeja a las emociones y los sentimientos es que tienen siempre un carácter dinámico, activo, cambiante. Al contrario que los estados de ánimo, que tienen un carácter más estático y no dependen siempre de las circunstancias exteriores si no de los procesos psicológicos subyacentes en cada individuo.
Estos tres términos se relacionan entre sí formando una cadena. Lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede desencadenar un sentimiento, el cual podría a su vez convertirse en un estado de ánimo si permanece con la persona el tiempo suficiente y se hace parte de su marco cognitivo y conductual.
Las emociones, como hemos visto, tienen diferentes funciones. Además de las que hemos enumerado, es importante que expliquemos con más detalle una de sus funciones más relevantes, que tiene que ver con nuestras necesidades.
Todas las personas tenemos necesidades de diferentes tipos, como bien explicó Maslow con su pirámide:
Algunas son necesidades básicas, como la alimentación y la protección.
Otras son de relación, como el afecto y el reconocimiento. Además, incentivan o motivan que nos relacionemos y nos comuniquemos con los demás.
Las emociones nos ayudan a cubrir nuestras necesidades, ya que nos aportan información acerca de lo que es importante para nosotros. De esta manera, las emociones son nuestras compañeras de viaje inseparables, sirviéndonos de indicadores de aquello que nos importa.
Salud Emocional
Vivimos en una sociedad en la que parece que todo tiene que ser perfecto constantemente. Las redes sociales, los medios de comunicación y las industrias nos presionan mostrándonos unos ideales de belleza, estatus y poder que son casi inalcanzables.
Debemos tener unos cuerpos perfectos, ser unos profesionales intachables, tener unos ingresos que nos permitan comprar todos los productos que nos anuncian, ser buenos padres, buenos amigos, viajar, leer, comer saludable, hacer deporte y estar siempre de buen humor. Parece que no está bien visto estar triste o sentirse mal.
Recuerda...
Es obvio y es sano que todos nos sintamos tristes y mal de vez en cuando.
Así que:
¿Cómo actuar cuando sentimos una emoción desagradable?
¿Qué hacer si es ella la que nos rompe el equilibrio?
Veamos qué hacer para recuperar el equilibrio y reconducir una emoción "negativa".
Claves del vídeo
Para conseguir nuestros objetivos debemos conseguir que nuestra motivación sea más grande que nuestros miedos.
Y para conseguirlo, necesitas creer en ti. “Tú eres el protagonista de tu vida. Todo lo que tú no decidas, lo harán otros por ti”. Es en este punto, donde la motivación intrínseca entra en juego.
Hacia el año y medio de vida aproximadamente...
Este acontecimiento en la vida de un bebé es muy relevante, ya que es a partir de este momento cuando el pequeño comenzará a crear su propio autoconcepto. Aparecerán sentimientos como el orgullo o el pudor, por lo que padres y educadores deberán prestar especial atención a los mensajes de evaluación que emiten sobre el bebé esta etapa.
¿Qué es la asertividad?
La habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento.
En este módulo seguiremos hablando de la mejor forma de comunicar nuestros sentimientos, pero esta vez nos centraremos en aquellos mal llamados “negativos” o que nos producen una sensación de malestar.
Antes de dar las pautas concretas para hacerlo, me gustaría recordarte que el fin de la comunicación es INFORMAR no CASTIGAR, culpabilizar o chantajear.
Utiliza las críticas constructivas como una forma de reforzar vuestra relación, de ayudar a conoceros mejor y a haceros más felices, no como un arma de guerra.
LA IMPORTANCIA DE APRENDER A GESTIONAR LAS EMOCIONES
Partiendo de que ya se ha demostrado que la emoción es un elemento esencial para el aprendizaje, a día de hoy es fundamental que, como maestros y educadores, tengamos conocimiento de cómo nos afectan las emociones, tanto a nosotros como adultos como a los niños y que introduzcamos estos conocimientos en nuestra labor educativa.
Es imprescindible que tanto nosotros como nuestros alumnos, contemos con las herramientas para reconocer nuestras emociones, ponerles un nombre y gestionarlas adecuadamente. A lo largo de esta formación conoceremos más acerca de la Inteligencia Emocional y veremos cómo trabajarla tanto en primera persona, como con nuestros alumnos.
Tanto la Convención de los Derechos del Niño (UNICEF), como nuestra ley educativa, defienden una educación integral del alumno. Trabajando la Inteligencia Emocional ayudaremos a los más pequeños a desarrollar sus capacidades sociales y emocionales aportando beneficios directos a estas y otras áreas de su vida, tanto a nivel académico, como personal.
En este curso trabajaremos la importancia de las emociones durante la escolaridad de los alumnos, ya que es un elemento imprescindible para afrontar los retos, situaciones e inconvenientes con los que sin duda se van a ir encontrando en su día a día.