
Este es un curso formal. Aunque el nombre parece de una novela, en realidad es un curso que pretende hablarte de cómo podemos, desde nuestro ser como persona, ayudar a nuestros hijos/as a ser más felices y lograr sus objetivos en la vida. Por ello, es importante aprender a verlos como únicos.
Aprender a reconocer la unicidad de nuestros/as hijos/as es importantes para darles un trato especial y diferente de acuerdo a sus características propias y sus formas de ser.
Aprendimos a educar en la forma en la que nos educaron, de los aprendizajes que hemos tenido a partir de nuestras experiencias y de las creencias que nos hemos formado.
En ocasiones podemos creer que amar a nuestros/as hijos/as significa darles todo a manos llenas, incluida nuestra atención. Es importante aprender que parte de lo que les damos está relacionado con aquello que somos como personas y que, por ende, es importante que también nos atendamos a nosotros/as mismos/as.
El significado que tenemos de ser buenos o malos padres/madres, está muy relacionado con nuestra propia perspectiva, nuestras creencias y nuestros aprendizajes.
Romper con los esquemas de pensamiento o formas tradicionales en la educación es importante para hacer las cosas de manera distintas y contribuir a que nuestros hijos vivan con mayor plenitud.
Los seres humanos somos emocionales, por ello, en ocasiones nos solemos llevar desde la emoción que tenemos para educar.
Este curso trata de cómo ayudar a nuestros/as hijos/as a que sean personas con éxito en su vida, para ello , padres y madres somos importantes. Sin embargo, es importante tener claridad de qué significa tener éxito, pues en ocasiones desde nuestros conceptos limitantes podemos generar en nuestros/as hijos/as una falsa idea de qué es tener éxito.
Los seres humanos tenemos creencias limitantes que vamos formando desde que tomamos consciencia de la vida, por ello es importante aprender a reconocer cuáles tenemos como personas y cuáles tenemos como padres/madres de familia y que, de alguna manera nos impiden tener con nuestros/as hijos/as una educación basada en miedo o carencias.
Una de las creencias más arraigadas a la educación tiene relación con el miedo, el motivar a nuestros/as hijos/as a hacer las cosas desde el temor a perder algo.
Acompañar a nuestros/as hijos/as a crecer implica dejar de intimidarlos, dejar de infundirles miedo y dejar de sentirnos los que sabemos todo para comprender y acompañar en la toma de decisiones que van teniendo.
Aprender a confiar en que nuestros/as hijos/as pueden tomar sus decisiones y acompañarlos en ellas es importante. Para que nuestros/as hijos/as lo hagan, necesitan sentir la confianza de que serán apoyados en el proceso de equivocarse.
Solemos tener expectativas con nuestros/as hijos/as, muchas veces de manera inconsciente, y los vamos encaminando a que cumplan con aquello que nosotros/as deseamos como padres/madres de familia. Por ello es importante dejar de lado las expectativas que tenemos para darles un verdadero acompañamiento.
Nuestros/as hijos/as son. Son y ya.
Es importante aprender a aceptarlos y amarlos con sus dones, talentos y defectos y, aunque se trata de ayudarlos a ser mejores, es importante hacerlo desde la aceptación de lo que son.
Como seres humanos tenemos ciertos patrones bajo los cuales educamos a nuestros/as hijos/as. Por ello, en la medida que somos conscientes de éstos podemos hacer las cosas de manera distinta.
Estar presente significa dejar de lado pensamientos, ideas, creencias, pasado o futuro. Estar presente con nuestros/as hijos/as es importante para darles un acompañamiento amoroso, lejos de prejuicios y necesidades propias.
Somos ejemplo a seguir para nuestros/as hijos/as. Lo que ellos ven en nosotros lo aprenden más allá de lo que les decimos. Por eso es importante amarnos y ser ejemplo.
Si como padres/madres de familia nos amamos y hacemos lo que nos corresponde para seguir nuestros sueños, lo que les enseñamos en a hacer lo mismo. Por ello es importante darle el ejemplo con actos.
Nuestros/as hijos/as tienen sus propios sueños y, no importan si son cambiantes porque aún son pequeños, es de mucho valor para ellos que nosotros como adultos soñemos con ellos y los acompañemos en el logro de los mismos.
Algunas ocasiones, aunque de manera inconsciente, hacemos comparaciones entre nuestros/as hijos/as (con sus hermanos, con nuestra infancia o con otros niños/as). Por ello es importante que nos demos cuenta de qué estamos haciendo y cómo lo hacemos para evitar las comparaciones, pues cada uno de nuestros/as hijos/as es diferente.
Desde nuestros conceptos de bueno y malo en ocasiones nos podemos preocupar o generar ansiedad en cuanto a lo que vemos que nuestros/as hijos/as hacen o no hacen. Es importante darnos cuenta de que estos conceptos pueden ser ambiguos para identificar en qué medida podemos estar influyendo en ellos para que se comporten de una u otra forma.
Reconocer que somos diferentes a nuestros/as hijos/as es importante para darles su lugar en la vida. Para evitar las comparaciones y las formas en las que nos relacionamos con ellos/as.
Desde el amor y como un instinto de sobrevivencia, nuestros/as hijos/as muchas veces van a buscar la forma de complacernos y hacer aquello que (inconscientemente o conscientemente) les vamos pidiendo. Muchas veces influimos en ellos para que cumplan con expectativas que nosotros/as teníamos.
La forma en la que se educa actualmente ha cambiado, y el rol de los padres/madres también, pues desde el amor y el acompañamiento nos toca ser padres/madres diferentes a los nuestros, que se atrevan a educar y a formar con amor, paciencia y ejemplo.
Enseñar a nuestros/as hijos/as a pensar es más importante que controlarlos, sin embargo, muchas veces nuestro ego de padres/madres (que nos dice que somos los que sabemos, los que mandamos y los que tenemos la razón), usualmente nos hace actuar de forma dominante, lo que provoca que nuestros/as hijos/as muchas veces no ejerzan su capacidad de elegir y asumir las consecuencias.
Cómo lo hemos compartido anteriormente, tener claridad de las formas en las que recibimos educación por parte de nuestros/as padres/madres, será en gran medidas la forma en la que eduquemos a los nuestros, sin embargo, es importante reconocer cuando algunos de estos métodos pueden no ser útiles para nuestros/as hjos/as.
Aprender a poner límites a nuestros /as hijos/as es importante, pues de esta manera también les enseñamos a ellos a poner límites a otras personas, sin embargo, esta idea de poner límites en ocasiones se han vivido desde una perspectiva del miedo. En estas tres clases hablaremos acerca de cómo poner límites de manera diferente al miedo.
Aprender a poner límites a nuestros /as hijos/as es importante, pues de esta manera también les enseñamos a ellos a poner límites a otras personas, sin embargo, esta idea de poner límites en ocasiones se han vivido desde una perspectiva del miedo. En estas tres clases hablaremos acerca de cómo poner límites de manera diferente al miedo.
Aprender a poner límites a nuestros /as hijos/as es importante, pues de esta manera también les enseñamos a ellos a poner límites a otras personas, sin embargo, esta idea de poner límites en ocasiones se han vivido desde una perspectiva del miedo. En estas tres clases hablaremos acerca de cómo poner límites de manera diferente al miedo.
Reconocer que nuestros/as hijos/as tienen sus propios sueños en la vida y permitirles que los vivan les dará motivación desde pequeños para que crezcan siendo ellos/as mismos/as y logren en su vida aquello que desean.
Parte de amar a nuestros/as hijos/as es aceptar que son diferentes a nosotros y que, aunque pueden tener parecido en conductas (que nos ven modelar) y en físico, son distintos, tienen su propia realidad desde su época, desde sus sueños, dones, talentos y pasiones en la vida. Aceptarlos como son (sin permitirles que se vuelvan inadaptados sociales) es importante para que puedan obtener lo que desean en la vida.
El amor es la energía más grande en el mundo. El amor mueve más lejos aunque implica más paciencia. Amar a nuestros/as hijos/as, en actos y en palabras es importante. Amarlos implica acompañarlos en el camino de la vida, en sus éxitos y fracasos (aprendizajes), desde nuestras propias capacidades y limitaciones, pero siempre con amor. Amarlos en presente, sin nuestras ideas y deseos personales y únicamente buscando que sean felices, ellos/as mismos/as y que logren en su vida lo que desean.
IMPORTANTE: este curso no va de consejos para ser buenos/as padres/madres. Este curso es para ayudarte a descubrir como acompañar a tus pequeños/as a que crezcan más felices, que logren sus objetivos y metas ahora y como consecuencia en el futuro.
La premisa de este curso es que el padre y la madre de familia deben trabajar en sí mismos/as para ser mejores personas, para alcanzar sus sueños y metas personales y así ser ejemplo para sus hijos/as.
En este curso encontrarás elementos que te ayudarán a reconocer cómo nos han educado, las creencias limitantes que podemos tener como padres/madres y que nos llevan a actuar de un modo u otro a la hora de educar, de poner límites y de acompañar a nuestros hijos/as en su proceso educativo, no solo escolar, sino también personal.
Aunque si bien es cierto que abordaremos temas que tienen que ver directamente con los límites, hábitos y formas en las que tratamos a nuestros hijos/as en el momento que estamos educando, en realidad se trata más bien de identificar aspectos relacionados con nuestra propia educación, con la forma en la que crecimos y el contexto actual y el contexto en el que crecimos.
Por otra parte se busca ayudar a los padres/madres a que identifiquen de qué manera en ocasiones el acompañamiento con los hijos/as va más desde el miedo y el castigo que desde el amor, ya que a partir de darnos cuenta de ello podemos comenzar a hacer los cambios necesarios para favorecer la educación de nuestros pequeños.
Aunque idealmente está dirigido a padres/madres de niños/as pequeños, puede servir para padres y madres con hijos/as de cualquier edad pues, como responsables nos toca acompañar a nuestros hijos/as siempre.