
¿Tu hijo o hija va a tener su primer celular?
Es normal sentir emoción... pero también preocupación.
Hoy, un dispositivo no es solo una herramienta, también puede ser una puerta abierta al grooming.
Como madres, padres, familias y cuidadores, no podemos regalar conexión sin protección.
Educar, acompañar y estar presentes es clave.
Aprender para informar también es cuidar.
Este curso es para docentes, profesionales de la salud, educadores, cuidadores, familias y toda persona interesada en comprender, prevenir y actuar frente a las violencias contra niñas, niños y adolescentes.
¿Qué van a aprender?
Identificar los tipos de violencias más silenciadas.
Comprender la violencia sexual contra la niñez y adolescencia desde una mirada protectora.
Conocer los derechos que asisten a niñas, niños y adolescentes.
Adquirir herramientas para acompañar, prevenir y actuar.
Incluir la dimensión emocional como parte del abordaje integral.
Está dirigido a personas adultas responsables de niñas, niños y adolescentes, con el objetivo de prevenir el grooming y otras formas de violencia. A lo largo de seis módulos, se abordan los distintos tipos de violencia, el marco legal de protección, los factores sociales que las favorecen y las señales de alerta.
Uno de los aportes más relevantes del curso es su mirada integral, que incluye un enfoque de género e interseccional, así como el análisis de contextos familiares, escolares y comunitarios. Bríndanos especial atención a cómo operan las violencias sexuales, el consentimiento, las señales de alerta y los indicadores físicos, emocionales y conductuales que permiten detectar situaciones de riesgo
También aportamos herramientas prácticas: estrategias de prevención en casa y en la escuela, buenas prácticas institucionales y recursos digitales para el acompañamiento en entornos virtuales. Con enfoque de género e interseccional, esta formación invita a actuar de forma consciente, empática y comprometida para garantizar una niñez y adolescencia libres de todas las formas de violencia.
Violencia sexual y Síndrome de acomodación a la violencia sexual
En 1983, Roland Summit, desarrolló este concepto para tratar de establecer los pasos por los que pasaban en general o la mayoría de niñas, niños y adolescentes (NNyA) que habían sufrido violencias sexuales[1] de una manera reiterada. Dicho esquema muestra un proceso psicológico de acostumbramiento instalado por el agresor. Para ello, sugirió la existencia de cinco etapas o hitos por los que pasan NNyA durante ese proceso.
El secreto: los agresores confunden a sus víctimas diciendo que su relación es un secreto, que es una forma de demostración de amor especial que los demás no comprenderán, que es lo que hacen los grandes, que de esta forma aprenderán. También les engañan respecto que nadie les va a creer y que, si se enteran, serán ellos culpabilizados por haberlos seducido. Las niñas, niños y adolescentes violentados de manera crónica no solo sufren física y sexualmente la violencia, también se ven atrapados en el secreto por miedo, vergüenza, temor al castigo y culpa. La víctima siente que “hizo algo mal” y eso la avergüenza y le genera culpa.
La amenaza: los agresores refuerzan y se aseguran el silencio de sus víctimas atemorizando. Cuando la violencia sexual se hace crónica, niños, niñas y adolescentes se van dando cuenta de los engaños y confusiones a los que les somete el agresor. Muchos perpetradores sexuales se dan cuenta de la posibilidad de ser descubiertos por lo que es posible que amenacen de muerte o daño tanto a la víctima, como a sus seres queridos en el caso que se animen a hablar. La experiencia indica que muchas niñas, niños o adolescentes que se animaron a contar las violencias a las que les estaban sometiendo habían sido previamente amenazados, con mensajes del tipo: “yo no hablaba porque me decía que iba a matar a mi mamá”, o “me decía que si yo hablaba lo iban a meter preso y toda la familia se quedaría en la calle”.
El atrapamiento y acomodación: Se produce cuando la situación violenta comienza a temprana edad y continúa sin que pueda defenderse. Niños, niñas o adolescentes pierden la esperanza y genera mecanismos que se denominan de “acomodación” para sobrevivir o para soportar la violencia. Estas conductas pueden ser “la negación”, cuando se convencen que no ocurrió o “la disociación” cuando el niño o la niña inconscientemente logra separar su pensamiento y sentimiento de lo que está sucediendo. Es un mecanismo que le ayuda a sobrevivir, pero de repetirse puede acarrear consecuencias severas en su salud mental. Niñas, niños o adolescente que sufren agresiones sexuales de manera habitual, sabiendo que no pueden decírselo a nadie y que por lo tanto nadie va a ayudarle, tristemente terminan por acostumbrarse porque sabe que no pueden evitarlo.
Develación tardía: Este acto muchas veces ocurre, según Summit, de manera espontánea, tras algún conflicto, o por alcanzar una edad en la que puede reunir el valor necesario para contarlo. El problema es que esta develación puede dar lugar a otra forma más de victimización: el descrédito. Muchas víctimas de violencias sexuales se encuentran con que su propia familia no les cree, y piensan que está inventando los hechos, que los está confundiendo con otras conductas o que son fruto de su imaginación. Muchas personas adultas, incluso, culpan niños, niñas y adolescentes por no haber dicho nada antes, lo cual es, de nuevo, una forma de volver a convertir a su persona en víctima.
Retractación: El síndrome de acomodación a la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes aún tiene una última etapa, que es la retractación. Frente a la develación, y especialmente en los casos en los que se tornan realidad las amenazas de su agresor (no te van a creer, vas a romper la familia, etc), regresa el temor a las represalias, por lo que la víctima recurre a la retractación, puede incluso alegar que era todo mentira, que se lo ha inventado o utilizar cualquier excusa. Esto sucede porque el miedo a las consecuencias, tanto para sí como para su familia, es tan fuerte que no se ve capaz de tratar de escapar de esas violencias.
La fase de retractación debe ser considerada como una confirmación del delito. Se da con frecuencia, salvo en los casos en que niños, niñas o adolescentes perciban que cuenta con un apoyo de su referente afectivo y sienta que tiene el apoyo necesario para sentir la protección frente al agresor por haber develado el secreto de los delitos a les estaba sometiendo.
Fuente: https://www.mptutelar.gob.ar/sites/default/files/INSPIRE_GuiaReferentesTerritoriales_2024.pdf
[1] Nota de la capacitadora: No utilizamos la expresión “abuso sexual” por no considerarlo correcto y en su lugar nos referimos a “violencia sexual en la niñez y adolescencia o contra la niñez y adolescencia”.
Se recomienda utilizar esta expresión para referirse a toda actividad sexual que afecte la dignidad sexual de niñas, niños y adolescentes. Además, referirse solo a lo infantil hace que se invisibilice al adulto violento, queda como algo que sucede entre pares. Con respecto a “abuso”, “hace referencia al uso en exceso de algo que se estaba autorizado a hacer o utilizar”, por esa razón, el término apropiado para referirse a este tipo de delitos es violencia sexual.
TRABAJO PRÁCTICO 1
Observar para prevenir el grooming
Objetivo: Fortalecer la capacidad de observación activa y acompañamiento afectivo, sin invadir la privacidad.
Consignas individuales:
Mencioná al menos 5 señales de alerta que podrían indicar grooming (conductuales, emocionales digitales).
Elegí una situación hipotética (ej: adolescente que conversa online con alguien que no quiere presentar). Respondé:
¿Qué observás?
¿Qué preguntas podrías hacer sin juzgar?
¿Qué acciones tomarías?
Reflexioná: ¿Cómo crear un vínculo de confianza para que puedan contarte si algo les preocupa?
Opcional - Grupal/institucional:
En grupo, compartan casos reales o simulados. ¿Qué estrategias aplicarían en cada uno?
Revisen si su escuela, club o institución tiene un protocolo frente al grooming. ¿Qué se puede mejorar?
TRABAJO PRÁCTICO 2
Consentimiento: mucho más que un "sí" o un "no"
Objetivo: Comprender el consentimiento como un derecho y una práctica cotidiana.
Consignas individuales:
Nombrá 3 situaciones cotidianas donde el consentimiento sea esencial (más allá de lo sexual).
¿Cómo enseñamos a niñas, niños y adolescentes a decir “no” y también a respetar el “no” ajeno?
Escribí una breve escena de diálogo en la que un adulto modele una situación con consentimiento explícito.
Opcional - Grupal/institucional:
Conversen sobre frases o actitudes que ignoran el consentimiento. ¿Cómo podrían modificarse?
Proponé una actividad escolar para trabajar el consentimiento desde edades tempranas (lúdica, artística, comunicacional).
TRABAJO PRÁCTICO 3
Entornos digitales: aliados, no enemigos
Objetivo: Identificar riesgos y oportunidades en el mundo digital desde una mirada crítica y acompañante.
Consignas individuales:
Listá 3 beneficios y 3 riesgos del entorno digital para la niñez y adolescencia.
¿Cómo se puede acompañar sin caer en el control excesivo ni el abandono?
Diseñá una breve “guía familiar de convivencia digital” con 3 acuerdos y 3 límites claros.
Opcional - Grupal/institucional:
Cada participante comparte una experiencia digital positiva y otra negativa. ¿Qué aprendieron de cada una?
Pensá un taller de 30 minutos para familias sobre acompañamiento digital respetuoso. ¿Qué temas incluirías?
El curso "¿Cómo prevenir el grooming y otras violencias invisibles?" está pensado para madres, padres, cuidadores y docentes que buscan proteger a niñas, niños y adolescentes tanto en el mundo digital como en la vida cotidiana. En seis módulos, se abordan distintas formas de violencia —con foco en la sexual— y se brindan herramientas para su detección, prevención y abordaje responsable, sin necesidad de contar con formación técnica previa.
Desde el inicio, se invita a reflexionar sobre qué entendemos por violencia y cómo la naturalizamos. A partir de ahí, se trabajan conceptos clave: derechos de la niñez, tipos de violencia (física, emocional, negligencia, sexual), el síndrome de acomodación y datos alarmantes sobre su prevalencia. También se analiza cómo los factores estructurales —como la pobreza, el racismo y los estereotipos de género— moldean estas violencias y profundizan las desigualdades.
Uno de los aportes más relevantes del curso es su mirada integral, que incluye un enfoque de género e interseccional, así como el análisis de contextos familiares, escolares y comunitarios. Se brinda especial atención a cómo operan las violencias sexuales, el consentimiento, las señales de alerta y los indicadores físicos, emocionales y conductuales que permiten detectar situaciones de riesgo.
Además, se detallan rutas de acción para la intervención, el marco legal vigente y las mejores prácticas en hogares, escuelas e instituciones. El curso también incorpora herramientas digitales de prevención y estrategias de acompañamiento en la vida online: desde apps educativas hasta pautas para una supervisión afectiva, sin invadir la privacidad.
En definitiva, se trata de una propuesta formativa que combina conocimiento, empatía y acción, con el fin de promover entornos seguros, igualitarios y libres de violencias para niñas, niños y adolescentes.