
IMPORTANTE
Descarga los índices numéricos y temáticos de las 360 clases en formato PDF. Así podrás elegir la clase por su número o por el tema tratado. Esto es de suma importancia antes de comenzar a v4er diferentes clases, porque así podrás elegir verlas secuencialmente o por temas de tu interés.
Sobre el Curso
Podrás descargar todos los vídeos.
Al final del Curso, verás el PDF de 2.113 páginas con las 360 clases editadas en texto y con los diagramas de las posiciones, ejemplos y partidas comentadas.
¿Qué verás en esta clase?
Una partida en la cual un GM de la talla del argentino Miguel Angel Quinteros es castigado con ejemplaridad por violar las normas elementales del desarrollo.
Cómo el conductor de las piezas blancas, el GM norteamericano Walter Browne, aprovecha al máximo sus oportunidades haciendo todo lo contrario, es decir dando prioridad absoluta al desarrollo de sus piezas.
El típico sacrificio oportuno que decide la lucha con brillantez.
Consejos generales para mejorar tu ajedrez
¿Qué verás en esta clase?
Una partida donde se plantean enroques en flancos opuestos, y como cada bando trata de adelantarse en la creación de amenazas contra el enroque rival. Las negras cometen una imprecisión al cambiar su alfil de casillas negras, lo que dejó al alfil rival adueñarse completamente de la gran diagonal negra.
Cómo el conductor de las piezas blancas, el joven GM Paco Vallejo, la más firme esperanza del ajedrez español, aprovecha la fuerza de dicho alfil para crear debilidades que posteriormente permitan realizar la ruptura de peones.
La típica ruptura de peones para abrir líneas contra el enroque adversario.
Consejos específicos en este tipo de posiciones y también generales, lo que contribuirá a para mejorar tu ajedrez.
Soluciones de los ejercicios propuestos, para poder compararlos con las variantes que hayas encontrado y al mismo tiempo complemente los comentarios particulares.
¿Qué verás en esta clase?
Una partida donde, tras una apertura algo dudosa, las negras dejan algo desprotegido su enroque y además realizan el avance ...h7-h6 en un momento poco oportuno. No existe aquí el peligro de que ello provoque una ruptura de peones, como vimos hace dos semanas al comentar la partida Vallejo-Cámpora, puesto que las blancas ya se han enrocado corto, pero la debilidad en h6 se puede explotar de otro modo. Las blancas aprovechan la ocasión de realizar el sacrificio temático Axh6 obteniendo dos peones y ataque por la pieza.
Cómo las blancas, conducidas por el GM croata Bogdan Lalic, desarrollan el ataque. Algunas de las variantes que se dan en la partida son típicas y conviene tenerlas bien presentes, ya que son ideas que se repiten bastante a menudo en estos ataque. Conviene estudiarlas bien.
Además un ejemplo complementario de este tipo de ataques donde se ve la gran importancia que tiene el paso de una torre por la tercera línea, así como la incorporación de nuevos efectivos al ataque.
Un tercer ejemplo que demuestra como la amenaza del sacrificio puede obligar al adversario a empeorar su posición, lo que nos permite lograr nuevas ventajas, incluso sin tener que recurrir a la entrega de material.
Consejos específicos en este tipo de posiciones y también generales, especialmente en la forma de llevar el ataque, lo que contribuirá a para mejorar tu ajedrez.
¿Qué verás en esta clase?
La estrategia correcta en lo que se refiere a en que casillas colocar los peones respecto a nuestro alfil.
Una partida donde las blancas salen de la apertura con una posición algo mejor al dejar el alfil del rival encerrado, pero las negras están a punto de igualar mediante la jugada liberadora ...c5. Para evitarlo Karpov sacrifica un peón pero ha visto correctamente que la pasividad del alfil rival compensa sobradamente su desventaja material.
Como las blancas, aprovechando la pasividad de las piezas negras, inicia un ataque en el flanco de rey, principalmente sobre las casillas negras que han quedado débiles. En este ataque, planean hacer intervenir su propio rey, pero para evitarlo las negras cambian las damas y aceptan entrar en un final desesperado.
Varios ejemplos de posiciones típicas del medio juego, donde las blancas realizan un plan simplificador para dejar al rival con un alfil malo contra un caballo fuerte en la casilla d5. Veremos diferentes modos para eliminar las piezas defensoras y el aprovechamiento de estas posiciones, generalmente por ataque sobre el flanco de rey, donde la actividad del caballo en d5 juega un papel primordial.
Consejos específicos en este tipo de posiciones, especialmente en cuanto a las piezas que hay que cambiar y las que hay que mantener, lo que contribuirá a mejorar tu ajedrez.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca del valor de la pareja de alfiles.
Una partida moderna, donde las blancas tienen la ventaja de dos alfiles contra dos caballos. Veremos como en su desarrollo, las blancas quitan a los caballos rivales las casillas fuertes y como preparan la ruptura en ambos flancos, y rematan la partida con un sacrificio de peón para abrir líneas a todas sus piezas.
Una partida clásica, donde las blancas tienen la pareja de alfiles contra alfil y caballo. También aquí la estrategia correcta es reducir la actividad de las piezas contrarias, del alfil, colocando nuestros peones en las casillas de su mismo color, para cerrarle diagonales, y del caballo, expulsándole de las casillas fuertes.
Varios ejemplos de posiciones típicas de dos aperturas (defensa Siciliana e Indo Benoni), donde las blancas con la pareja de alfiles, maniobran en ambos flancos para, mediante el avance de los peones, fijar objetivos de ataque para los alfiles, y la forma de aprovechar estas ventajas.
Consejos específicos en este tipo de posiciones, como hay que valorarlas y los planes típicos para aprovechar la pareja de alfiles, lo que contribuirá a mejorar tu comprensión posicional.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la importancia de las columnas abiertas.
Dos partidas magistrales de Anatoli Karpov en las que se llegan a posiciones similares, típicas de la Apertura Española cerrada, pero que también pueden darse en otras aperturas. Lo característico de ellas, es que solo existe una columna abierta, y al estudiarlas, veremos algunos de los problemas que se plantean en la lucha por el dominio de la misma.
Una partida de Garry Kasparov, donde el dominio de la columna abierta paraliza el juego adversario.
En todos estos ejemplos, veremos claramente como el objetivo principal del dominio de la columna abierta, suele ser dominar la séptima fila, donde las torres desarrollan su máximo poder. Veremos también como las blancas aprovechan este dominio para conseguir otro tipo de ventajas aún mayores.
Consejos específicos en este tipo de posiciones, y también generales, que contribuirán a mejorar tu comprensión posicional.
Desarrollo y soluciones de los ejercicios propuestos en clases anteriores.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la importancia de la séptima fila como medio de aprovechamiento de las columnas abiertas.
Dos partidas magistrales, donde las blancas, que dominan la columna abierta, consiguen eliminar los defensores de la séptima fila, para a continuación, doblar sus torres en dicha línea, obteniendo una ventaja decisiva.
La fuerza que las torres llegan a ejercer cuando se han colocado en la séptima fila, incluso compensando desventajas materiales.
Consejos específicos en este tipo de posiciones, y también generales, que contribuirán a mejorar tu comprensión posicional.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la valoración de los peones doblados y los casos en que pueden considerarse como una debilidad o aquellos en los que su presencia no tiene mayor importancia.
Varias partidas magistrales, donde se exponen diferentes métodos para explotar la debilidad de los peones doblados. así como las rupturas típicas contra una estructura con peones doblados.
La valoración de posiciones cuando el peón doblado forma parte de una mayoría de peones.
Consejos específicos para valorar este tipo de posiciones.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la valoración del peón retrasado. Su importancia, y formas de aprovecharlos.
Una partida magistral, donde las blancas, conducidas por el ex campeón mundial Anatoli Karpov, explotan excelentemente y de un modo instructivo la debilidad de dicho peón. En esta partida veremos algunos de los planes típicos.
Otra partida breve, donde Capablanca, con gran sencillez, muestra la colocación ideal de las piezas para atacar un peón retrasado en "d6".
Una lección magistral del propio Capablanca sobre el tratamiento de la estructura de peones con un peón retrasado, complementada con otra de sus partidas.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la valoración del peón aislado. En que posiciones resulta una debilidad y en cuales es fuerte.
Una partida magistral de dos campeones mundiales, donde las negras realizan un plan para sacar partido de la posición aislada de un peón adversario. De pasada, mencionaremos algunos principios fundamentales de los finales.
Otra partida, jugada por Zsuza Polgar, donde las blancas realizan una ruptura central aprovechando varias clavadas, para dejar a su rival con un peón aislado que luego explotan con precisión.
Explicación breve acerca de los planes típicos en posiciones con el peón central aislado.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de las particularidades del alfil y del caballo. En que posiciones resulta mejor el alfil y en cuales es superior el caballo.
Una partida magistral de Bobby Fischer, donde con una estructura de peones simétrica, las blancas consiguen poco a poco acumular ventajas para su alfil. La realización posterior de la ventaja es digna de estudio.
Otra partida, donde se demuestra que un peón pasado, bien bloqueado por un caballo, puede perder todo su valor, si el alfil adversario no puede controlar la casilla de bloqueo
Por último una partida con breves comentarios, donde con una estructura de peones simétrica, como en el primer ejemplo, la valoración es completamente diferente debido al color donde están colocados los peones.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la clavada. En que consiste y sus tipos.
Una partida donde se demuestra que, en ocasiones, una pieza clavada, que a su vez inmoviliza otras, es una desventaja tan grande que puede sacrificarse material para lograr una posición semejante.
Otra partida, donde se muestra como el ataque sobre la pieza clavada, obliga a los defensores a quedarse con sus piezas tan pasivas que en ocasiones se acaban todos sus movimientos.
Dos partidas más donde la clavada tiene una importancia grande para conseguir ventaja, especialmente debido a la mala posición a la que los defensores se ven obligados a adoptar.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de los peones colgantes. Que son y como se producen.
Una explicación sobre la fuerza y debilidad de esa estructura y los planes típicos relacionados con ella.
Una partida donde la ruptura d4-d5 incluso con pocas piezas conduce a una apertura de líneas favorable.
Tres partidas más, donde tras la ruptura d4-d5 sigue un fuerte ataque sobre el enroque donde los alfiles, cuyas diagonales se abrieron tras la ruptura central, juegan un papel fundamental, incluso mediante su sacrificio.
Una partida magistral de Bobby Fischer donde nos muestra un método para luchar contra los peones colgantes, obligando a su avance para poder bloquearlos eficazmente.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la fuerza de los peones pasados.
Las particularidades de este motivo combinatorio. Como reconocerlo y la forma usual de explotarlo.
Varios ejemplos en los cuales la presencia de una pieza indefensa permite una combinación decisiva.
Dos partidas completas donde la pieza indefensa tiene una importancia decisiva para que el bando atacante logre una ventaja suficiente para decidir la partida.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la importancia del bloqueo.
Las particularidades de cada pieza para las funciones de bloqueo. Que piezas son buenos bloqueadores y cuales no.
Varios ejemplos en los cuales la pieza bloqueadora tiene un papel fundamentalmente activo.
Otro ejemplo donde se exponen los métodos para luchar contra el bloqueo.
El estudio de una posición típica, con ejemplos de los planes correctos para cada bando.
Por último, una posición excepcional, donde las blancas ya desde la apertura, consiguen dos peones pasados y ligados y sin embargo no logran ninguna ventaja con ello, ante el preciso juego de bloqueo de las negras.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la importancia del bloqueo.
Las particularidades de cada pieza para las funciones de bloqueo. Que piezas son buenos bloqueadores y cuales no.
Varios ejemplos en los cuales la pieza bloqueadora tiene un papel fundamentalmente activo.
Otro ejemplo donde se exponen los métodos para luchar contra el bloqueo.
El estudio de una posición típica, con ejemplos de los planes correctos para cada bando.
Por último, una posición excepcional, donde las blancas ya desde la apertura, consiguen dos peones pasados y ligados y sin embargo no logran ninguna ventaja con ello, ante el preciso juego de bloqueo de las negras.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de un factor posicional que desequilibra algunas posiciones aparentemente equilibrada: la mayoría de peones en el flanco de dama.
Las características de la posición necesaria para que dicha mayoría sea una ventaja efectiva.
Que piezas conviene cambiar y cuales conservar cuando se tiene mayoría de peones en el flanco de dama.
Varias partidas de ejemplo donde se exponen distintos detalles relacionados con la mayoría de peones, tales como los cambios de torres en la columna abierta, la participación del rey en la defensa y la forma correcta de preparar el avance de la mayoría.
¿Qué verás en esta clase?
Una explicación acerca de la diferencia de valor entre la torre y una pieza menor y la compensación que puede esperarse al sacrificar la calidad.
Varios ejemplos de sacrificio de calidad a cambio de un peón y debilitamiento de la estructura adversaria.
Una partida de Botvinnik, donde el sacrificio de la calidad detiene el posible ataque adversario. La partida es un modelo del juego negro en estas posiciones típicas de la Defensa Siciliana.
Otro ejemplo donde la compensación por la calidad es totalmente posicional, sin ni siquiera un peón a cambio.
El estudio de posiciones típicas sobre este tema.
¿Qué verás en esta clase?
Nuevos ejemplos del sacrificio posicional de la calidad, continuando el tema de la lección anterior.
Un tipo específico de compensación por la calidad: Un alfil en la gran diagonal en posiciones con enroques opuestos. Ocasionalmente puede haber un peón como compensación adicional.
Varias partidas ilustrativas como ejemplo del desarrollo de la lucha, donde veremos los planes típicos, siendo especialmente importante para el bando que sacrifica la calidad, controlar los puntos de invasión de las torres adversarias para neutralizar el valor de las columnas abiertas.
¿Qué verás en esta clase?
Un tema eminentemente estratégico: el sacrificio de un peón en una estructura determinada, a fin de obtener una compensación posicional en la forma de una casilla fuerte de bloqueo y una mayoría de peones móviles.
El estudio de diferentes posiciones donde se realiza el sacrificio de bloqueo, incluyendo aquellas en que se cambian los alfiles que controlan las casillas débiles. También veremos en que forma puede afectar la posición de los reyes según se hayan realizado enroques por el mismo flanco o en flancos opuestos.
Un plan de apertura contra la Defensa Benoni, donde uno de los objetivos es realizar el mencionado sacrificio, y que puede llegar a ser muy peligroso, como lo prueban las dos partidas de ejemplo, donde dos jugadores de segunda línea se imponen a sendos rivales, de la máxima categoría mundial.
Otras partidas ilustrativas, como ejemplo del desarrollo de la lucha y sus planes típicos, con los que se apreciará la compensación obtenida y forma de manejarla.
¿Qué verás en esta clase?
Un tipo de sacrificio de peón puramente estratégico: el único objetivo es debilitar la estructura de peones adversaria. El peón no se recupera de inmediato pero su defensa a la larga es muy difícil. Además aunque el rival devuelva el peón su estructura de peones queda seriamente debilitada.
Los métodos de ataque contra la estructura debilitada de peones, especialmente sobre peones doblados y aislados.
Varias partidas ilustrativas, donde se muestra que las blancas no se precipitan en la recuperación del peón, sino que aprovechan su mejor posición y solo recuperan el material cuando el rival no consigue con ello ningún contrajuego.
En la clase #021 vimos un tipo de sacrificio de peón para lograr el bloqueo central en una estructura muy frecuente en la defensa India de Rey. En esta clase vamos a ver un sacrificio similar, aunque en una situación diferente.
Hay una estrecha relación entre los ataques de flanco y la situación cerrada en el centro. Una vieja máxima ajedrecística dice que la mejor reacción a un ataque prematuro en un flanco, es una reacción en el centro. Ello es debido a que la apertura del centro lleva a posiciones donde la actividad de las piezas suele ser muy grande y las debilidades producidas por un ataque de flanco poco preparado, se dejan notar. Por el contrario, cuando el centro está cerrado son posibles ataque de flanco que de otro modo serían demasiado arriesgados.
La valoración correcta de la posición puede llegar a ser uno de los problemas más difíciles con que nos encontremos en la partida de ajedrez. Y sin embargo, de ella depende no solamente descubrir que bando tiene ventaja y cual es el objetivo a que aspira (jugar a ganar o buscar el empate), sino también cual es el plan más apropiado en la posición dada y que factores hay que tratar de explotar para conseguirlo.
Fue Steinitz el primero que intentó sistematizar los elementos que influyen principalmente en la valoración de una posición, y posteriormente, de sus enseñanzas se ha avanzado mucho. Hoy en día se ha establecido que, a la hora de valorar una posición, hay que tener en cuenta los factores que te explicamos en esta clase.
Hay una opinión bastante generalizada entre jugadores a veces de un nivel respetable, de que los alfiles de diferente color es un factor que hace que la partida tienda fuertemente a terminar en tablas. Ello puede ser verdad en los finales, especialmente si ya no quedan otras piezas, pues entonces la particularidad de los alfiles de diferente color de no poder enfrentarse entre sí, hace que suela ser muy difícil hacer valer la ventaja material, a veces incluso de uno o dos peones.
Pero en el medio juego, la presencia de los alfiles de diferente color, supone un factor completamente desequilibrante de la partida. La circunstancia de que los puntos que uno ataca no los puede defender el otro, hace que los alfiles de diferente color sean un arma de ataque muy importante, y el bando que consigue abrir líneas de ataque para su alfil tiene una importante ventaja, pues al rival le faltará una pieza que pueda defender las casillas que ataca el alfil contrario.
Este es un concepto explicado por primera vez por Capablanca. En la mayoría de las posiciones, es una ventaja tener todos los peones agrupados, y cuantos más grupos de peones, o islas como decía Capablanca, se tienen, peor.
La explotación de esa pequeña ventaja, a menudo comporta una elevada técnica en el final. Los ejemplos que veremos, ayudarán sin duda a mejorar esa faceta de nuestro juego.
Una de las estructuras de peones más frecuentes es aquella donde varios peones de cada bando se encuentran trabados en el centro formando lo que se conoce como una cadena. Esta estructura es, por su propia naturaleza, de carácter estático y suele llevar a posiciones cerradas, de contenido esencialmente estratégico.
Comenzaremos por estudiar varios ejemplos con una cadena de peones que se produce en diversas aperturas derivadas de 1.e4, especialmente en la Defensa Francesa.
En la clase anterior examinamos ejemplos de la cadena de peones típica de la defensa francesa en la que las negras la atacaban mediante la jugada ...f6. Ya dijimos que tal plan suele ser poco afectivo, salvo que se consiga el control del punto "e5" y las blancas se vean obligadas a jugar exf6. En cambio el ataque a la base de la cadena de peones, como recomendaba Nimzowitch, mediante la jugada ...c5, es mucho más frecuente.
Para terminar con el tema de la cadena de peones bloqueada, examinaremos la estructura con la cuña de peones blancos en "d5".
Sucede con alguna frecuencia que, en posiciones con el centro cerrado, se presenta la posibilidad de cerrar también uno de los flancos (y en algunas ocasiones los dos). No siempre el juego totalmente bloqueado es sinónimo de tablas, sino que hay que tener en cuenta que bando tiene más espacio para maniobrar, la accesibilidad de las piezas a algunas casillas vitales y, sobre todo, la posibilidad de realizar algún sacrificio de pieza por varios peones que rompa el bloqueo. En esta clase examinaremos alguna de estas posiciones.
Es muy frecuente que, en posiciones con enroques opuestos, cada bando trate de abrir líneas en el enroque adversario mediante el avance de los peones. En cambio, cuando ambos bandos han enrocado en el mismo flanco, tales ataque se dan raramente, ya que el avance de los peones debilita la posición del propio rey.
Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, se puede iniciar el ataque avanzando los peones del enroque. La idea principal no es tanto abrir columnas sino ganar espacio en ese flanco y expulsar las piezas defensoras. Típicamente el avance g2-g4-g5 persigue desalojar el caballo en f6.
Una de las estructuras de peones centrales más frecuentes, es la denominada Maroczy. Suele darse en la defensa Siciliana y también en bastantes variantes de la apertura Inglesa, incluso con colores cambiados. La característica principal es la posición de los peones en e4 y c4 con la columna "d" semiabierta, contra los peones negros en d6 y e7, siendo la columna semiabierta de las negras la "c". Ello hace que la ruptura ...d6-d5 sea muy difícil de realizar y que el punto d5 se convierta en una excelente casilla para un caballo, puesto que si es desalojado con ...e6, el peón d6 perderá su principal defensor y podría ser atacado por la columna semiabierta. Esto reduce mucho las posibilidades de contrajuego de las negras, que muchas veces se ven muy apretadas, lo que hizo que esta estructura fuera también conocida como "El nudo de Maroczy".
Los finales de torre son los que se presentan con mayor frecuencia y también los más difíciles de jugar. Conocerlos bien es importante, pero también una tarea ardua, que requiere bastante estudio.
Sin embargo, existen algunas posiciones típicas, con maniobras características, que no son difíciles de aprender y cuyo conocimiento nos puede resultar muy útil cuando se nos presente algún final similar.
En esta clase estudiaremos algunas de esas posiciones en los finales de torres con todos los peones en un mismo flanco, pero donde un bando tiene un peón de ventaja. La teoría determina que tal final es tablas, pero hay que jugarlo bien, especialmente en al caso de cuatro peones contra tres. Los finales de dos contra uno, o de tres contra dos son mucho más sencillos de entablar, a no ser que el bando débil tenga una posición muy mala o peones muy débiles.
Vamos a estudiar las características del peón aislado. Esta estructura se presenta en muchísimas aperturas, tan dispares como la Defensa Nimzoindia, el Gambito de dama aceptado y rehusado, la defensa Caro-Kann e incluso la Defensa Siciliana, cuando las blancas juegan 2.c3. Por ello, su estudio es importante para cualquier jugador
En la clase anterior habíamos examinado los problemas que tiene el poseedor del peón aislado en el final. Con pocas piezas en el tablero la posesión de más espacio y puntos fuertes como la casilla "e5" tiene menos importancia que la debilidad del peón y la necesidad de protegerlo con alguna pieza.
Por el contrario, en el medio juego, muchas veces el peón aislado se muestra como una baza favorable, sobre todo si su poseedor tiene la iniciativa.
En las próximas clases, veremos algunos de los planes típicos a disposición del poseedor del peón aislado que, de todas formas, se resumen en pocas ideas: Las blancas deben evitar simplificaciones innecesarias, aprovechar su mayor dominio del centro, especialmente la casilla "e5" y procurar orientar la lucha hacia el enroque adversario. Las negras deben mantener el control de la casilla "d5", bloqueando el peón, preferiblemente con un caballo; simplificar la posición cuanto sea posible y tratar de aprovechar la columna "c". Evidentemente deben prestar atención a la seguridad de su enroque y evitar crear debilidades en el mismo ni alejar excesivamente las piezas de su defensa.
Continuamos examinando la estructura con el peón central aislado. En la lección anterior habíamos visto los problemas que representa para el defensor la ruptura central y por ello es importante evitarla mediante el bloqueo del peón aislado. La pieza bloqueadora suele ser una pieza muy bien colocada, pero con esto no se eliminan las armas de que dispone el poseedor del peón aislado. En esta clase veremos partidas donde se realizan otras ideas de ataque a disposición de las blancas.
Terminamos el estudio del peón aislado, con posiciones con un peón central aislado, examinando algunos casos donde el poseedor del peón aislado puede provocar una transformación de la estructura de peones del adversario dejándole también con un peón aislado.
En la presente clase examinaremos posiciones donde el bando fuerte tiene un peón pasado en el otro flanco, con lo que sus posibilidades de victoria aumentan notablemente.
En estos finales tiene gran importancia la posición de la torre. Por lo general, la torre siempre está mal delante del peón pasado, tanto si es propio como del contrario, y alcanza su máxima actividad si está detrás. Este es un principio fundamental de los finales de torre, conocido desde hace mucho tiempo. Cuando el bando fuerte, además de la ventaja del peón, cuenta con su torre mejor colocada, la victoria se logra sin demasiados problemas.
En la apertura, uno de los objetivos primordiales de ambos jugadores es completar el desarrollo de las piezas. El adelanto en el desarrollo es una de las ventajas a las que se debe aspirar en esta fase de la partida. Para ello no solo se debe intentar desarrollar nuestras piezas con rapidez, sino también dificultar el desarrollo de las del rival. Entre las maniobras que buscan este objetivo, están los sacrificios de obstrucción, de los cuales, uno de los más conocidos se produce después de las jugadas 1.e4 c6 2.d4 d5 3.e5 Af5 4.g4 Ag6? 5.h4 h6 6.e6. Las negras deben tomar este peón, pero tras 6...fxe6 la sencilla 7.Cf3 ofrece excelente compensación con la casilla e5, el ala de rey negra debilitada y grandes dificultades para desarrollar el Af8. En la presente clase examinaremos varias posiciones donde uno de los bandos consigue entorpecer el desarrollo adversario mediante una maniobra similar.
La lucha de alfil contra caballo es uno de los problemas estratégicos más importante que se plantean en la partida. La circunstancia de que ambas piezas tengan un valor parecido pero características muy diferentes, hace que la valoración de su fuerza dependa de factores en ocasiones muy sutiles, que es necesario saber apreciar correctamente. En esta clase estudiaremos una estructura de peones simétrica, que puede darse fácilmente en muchas partidas.
El rey es una pieza que generalmente tiene muy pocas posibilidades de actuar activamente en el medio juego. Su importancia hace que casi siempre convenga ponerlo en seguridad mediante el enroque y permanezca allí hasta que la mayoría de las piezas haya sido cambiadas, en cuyo momento podrá tomar parte activa en la lucha. Sin embargo, en ocasiones puede presentarse alguna circunstancia en el medio juego, en que el rey pueda tomar parte activa en la lucha, a veces colocándose mejor con vistas a una ruptura, para lo cual puede incluso trasladarse de un flanco a otro.
Estos finales suelen ser de los menos conocidos. Muchos jugadores, incluso fuertes, desdeñan su estudio pensando que sueles ser finales poco interesantes, que en la mayoría de las ocasiones llevan a posiciones muertas que suelen desembocar en tablas. Sin embargo, como veremos en la presente clase, esto está muy alejado de la realidad. Es cierto que existen posiciones donde una ventaja material de uno o dos peones no es suficiente para la victoria, pero lo que ocurre es que en estos finales, los factores posicionales suelen ser más importantes que los materiales.
Debido a las características de los alfiles de distinto color, que cada uno domina un color de casillas que el otro no controla, adquiere gran importancia el concepto del bloqueo, y el bando fuerte debe evitar que sus peones queden bloqueados en casillas de color del alfil adversario. La regla de oro es, para el bando fuerte, colocar los peones en casillas diferentes a su alfil, mientras que el bando defensor debe colocarlos en las casillas de su propio alfil. La diferencia puede ser decisiva para ganar o no.
Este tema no siempre ha sido bien conocido. Incluso Nimzovitch, que fue el primero en utilizar este término, lo aplicaba a dos tipos de situaciones distintas, uno de ellos más relacionados con la sobredefensa. En la actualidad se considera más adecuado el término profilaxis en relación con la segunda situación mencionada por Nimzovich, es decir, una maniobra que quizá no forma parte del plan propio, sino que está destinada principalmente a evitar alguna liberación o mejora de la posición adversaria.
La profilaxis supone descubrir las intenciones del rival y hallar una forma de oponerse a ellas, antes incluso de que se produzcan.
Los peones doblados son automáticamente considerados como una desventaja, aunque la práctica demuestra muchas veces que no es así. Numerosas aperturas plantean estos problemas ya desde las primeras jugadas, como por ejemplo la defensa Nimzoindia o la variante Winawer de la Defensa Francesa. En esta clase examinaremos algunos ejemplos relacionados con la siguiente estructura de peones, donde las negras tienen un peón doblado
En la clase anterior vimos la lucha contra el complejo de peones doblados, principalmente basado en una ruptura de peones dirigida a aislar dichos peones. Ahora veremos casos completamente contrarios, es decir posiciones donde el poseedor del par de peones doblados permite su aislamiento o incluso lo provoca, para obtener determinadas ventajas.
Los tres primeros ejemplos proceden de tres partidas de Botvinnik jugadas en 1938 y 1939. En esa época logró demostrar que la debilidad estática de los peones doblados podía tener poca importancia si el rival no estaba bien preparado para atacarlos, y que las ventajas dinámicas podían compensarla sobradamente. En concreto en esas tres partidas, el cambio en el centro fue la premisa para explotar la casilla "d5".
Continuando con el tema de los peones doblados, en esta clase veremos una estructura característica de la Defensa Nimzoindia, donde las blancas tienen peones doblados.
Continuamos con el estudio de las posiciones con peones doblados, analizando un tipo de posición bloqueada donde la presencia de los peones doblados impide cualquier ruptura en ese flanco, de lo cual puede aprovecharse el adversario para enrocarse por ese lado, a pesar de la columna abierta.
El gran maestro alemán Robert Huebner puso de moda un interesante plan en la Defensa Nimzoindia, cuya idea básica es la que hemos comentado, en varias de sus partidas.
En la clase anterior, estudiamos una estructura, típica de la Defensa Nimzoindia, donde las negras cerraban el centro y se enrocaban largo, aprovechando que los peones doblados dificultaban las rupturas de las blancas en el flanco de dama. Mencionamos que el precursor de ese plan fue Botvinnik en la variante Winawer de la Defensa Francesa, después de las jugadas 1.e4 e6 2.d4 d5 3.Cc3 Ab4 4.e5 c5 5.a3 Axc3+ 6.bxc3 Ce7 7.Cf3 Ad7 8.a4 Da5 9.Dd2 Cbc6 10.Ad3 donde solía cerrar el juego con 10...c4 para a continuación enrocarse largo. En la presente clase veremos algunos ejemplos de este plan.
En las primeras partidas donde Botvinnik adoptó su plan, sus adversarios no comprendían bien esa posición, y de ordinario no encontraban un plan activo, lo que permitía al negro lograr rápidamente una posición satisfactoria. Las siguientes partidas demuestran la evolución que el sistema de Botvinnik sufrió a través de sus propias partidas.
Concluimos el estudio dedicado a las posiciones con peones doblados, estudiando un caso donde dichos peones son claramente una desventaja. Se trata de posiciones donde ambos bandos cuentan con mayorías de peones en un flanco, en cuyo caso la posesión de peones doblados en ellas, dificulta o incluso hace imposible la creación de un peón pasado. Son bien conocidas las posiciones derivadas de la variante del cambio de la apertura Española, después de las jugadas 1.e5 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Axc6 dxc6 5.d4 exd4 6.Dxd4 Dxd4 7.Cxd4.
En esta clase examinaremos algunos finales con dos peones contra uno, pero sin que existan peones pasados. Generalmente este tipo de finales son tablas, pero es preciso conocer alguna de sus sutilezas.
Como suele ocurrir en los finales de torre, la actividad es un factor muy importante para el bando defensivo, que no debe limitarse a una defensa pasiva, ya que si permite a los peones avanzar mucho, puede encontrarse en una posición perdedora
En otras classes hemos examinado algunos ejemplos de sacrificios de calidad puramente posicionales, es decir, no basados en el cálculo de variantes, sino en la apreciación de factores estratégicos, como debilitar la estructura de peones, ganancia de un peón central, etc.
En la clase de hoy veremos ejemplos donde el sacrificio de la calidad está compensado por la obtención de un punto fuerte, protegido de los ataques adversarios, donde una pieza puede desarrollar gran efectividad.
El ataque de las minorías es una estrategia en ajedrez utilizada para crear debilidades en la estructura de peones del oponente. Este concepto es más común en posiciones derivadas de aperturas como la Defensa Caro-Kann o algunas líneas de la Defensa Eslava.
En términos simples, el ataque de las minorías implica que un jugador con menos peones en un flanco (por ejemplo, dos peones contra tres) avanza sus peones para atacar la estructura de peones del oponente en ese mismo flanco. El objetivo principal es crear debilidades en la estructura de peones del rival, como peones aislados, doblados o retrasados, que pueden ser atacados posteriormente.
Vimos en la clase anterior algunos ejemplos del ataque de minorías, en los cuales las blancas llevaban a cabo su plan con éxito. La defensa de las negras en aquellos casos se limitaba a esperar la jugada b5, tal vez intercalando ...a6, para luego defender la debilidad en "c6" de la mejor manera posible. En esta clase veremos otra forma de defensa, más activa, dedicada a impedirme avance del peón blanco mediante la jugada ...b5. Naturalmente este es un procedimiento arriesgado, pues la debilidad creada en "c6" puede tener mucha importancia. Por ello las negras suelen realizar este avance en circunstancias muy especiales: Generalmente lo realizan para apoyar la colocación de un caballo en la casilla "c4" que cubrirá su debilidad de los ataque por la columna. También el cambio previo de los alfiles de casillas blancas es muy conveniente, pues no solo se cambia su alfil malo de cara al final, sino que se elimina un potencial atacante de la casilla crítica "c4".
Realizado en el momento oportuno, el avance b7-b5 puede ser un excelente modo de replicar al ataque de minorías y los siguientes ejemplos nos ayudarán a evaluar sus ventajas pero también sus peligros.
Para concluir con el tema del ataque de las minorías, veremos ejemplos de otros sistemas de defensa contra el mismo. Además de los anteriormente estudiados, hay fundamentalmente otros dos. El primero consiste en contestar al avance b4-b5 de las blancas con la jugada ...c6-c5. Es cierto que esto conduce, tras el cambio d4xc5, al aislamiento del peón dama de las negras, pero las piezas blancas, colocadas para preparar el ataque de minorías, rara vez están bien colocadas para explotar la debilidad del peón aislado, y el muchos casos las negras consiguen a continuación, con el avance ...d5-d4, liberarse ventajosamente de esa debilidad. Este método de defensa es excelente, y siempre hay que tenerlo en cuenta, aunque generalmente las blancas pueden evitarlo, mediante el control de la casilla "c5".
El peón es la pieza menos valiosa y por lo tanto la que más fácilmente puede ser sacrificada a fin de lograr otros objetivos ventajosos. Uno de los que suelen presentarse en una etapa más temprana de la partida es la apertura del centro. Como es natural, eso favorece al bando que está mejor desarrollado, y especialmente en lo que se refiere a la seguridad del rey, por lo tanto, cuando se da esa premisa, suele estar justificado esa pequeña inversión de material. En esta clase veremos algunos ejemplos de la ruptura central mediante el sacrificio de un peón, para abrir líneas y sacar partido de la posición del rey enemigo no enrocado.
Un peón pasado alejado es una ventaja indiscutible en el final. En muchos de ellos la presencia de este peón es decisiva, al obligar al rey adversario a detenerlo, lo que puede aprovecharse para decidir en el otro flanco. Pero incluso en el medio juego, esta labor de distracción puede tener gran importancia. En la clase de esta semana, veremos algunas partidas donde el poseedor de este peón logra materializar esta ventaja.
Empezaremos por una partida que ilustra un método típico para explotar un peón pasado alejado: La apertura de líneas en el otro flanco, cuando las piezas enemigas están atadas a la tarea de detenerlo.
Generalmente se considera que una torre y dos peones valen lo mismo que dos piezas menores. Pero, como suele ocurrir con los cambios heterogéneos, la balanza se inclina hacia uno u otro lado en virtud de factores posicionales muy diversos. En esta clase veremos algunos ejemplos de esos factores, precisamente los más frecuentes, lo que nos ayudará a valorar las posiciones que se nos puedan presentar en la práctica.
Este es un tema que ya hemos tratado en alguna clase anterior, pero que aquí examinaremos con nuevos ejemplos, pues tiene una importancia muy grande en la evaluación de las posiciones. La correcta valoración de este tipo de finales puede influir a la hora de realizar determinadas simplificaciones, y el correcto manejo de estos finales es necesario para afrontar los mismos sin vacilaciones.
Los ejemplos que tratemos en esta claseson, sin duda alguna, del más alto nivel, ya que todos los jugadores que intervienen, fueron campeones del mundo. Además son sumamente instructivos.
Ya sabemos que el alfil es superior en posiciones donde hay peones en ambos flancos, especialmente si hay peones pasados. Pero incluso, en ausencia de estos últimos, si el bando del caballo tiene fijado algún peón en una casilla que el alfil pueda atacar, suele tener bastantes dificultades, como demuestra nuestro primer ejemplo.
Un peón retrasado suele ser, en la mayoría de las posiciones, una desventaja, aunque no necesariamente grave. Si además añadimos que se encuentre en una columna abierta, por la que puede ser atacado por las piezas mayores adversarias, la desventaja suele volverse muy seria. Y si para colmo, como suele ocurrir en tales casos, la casilla delante del mismo no puede ser protegida por ningún peón y puede ser aprovechada por las piezas adversarias, y se trata de una importante casilla central, entonces no es raro que nos encontremos que la desventaja de dicho peón sea frecuentemente de carácter decisivo.
En la presente clase, examinaremos algunos ejemplos donde el bando débil tiene una debilidad de estas características, examinando los medios típicos para sacar provecho de ella. En concreto, las posiciones que veremos tienen todas un denominador común: las negras tienen un peón retrasado en la casilla "e6", estando la columna abierta.
En esta clase continuaremos examinando posiciones con un peón retrasado en columna abierta, aunque con algunas diferencias respecto a las que vimos en la clase anterior. Hoy nos centraremos en posiciones donde el bando negro (aunque pudiera ser también el blanco) tiene su peón retrasado en la casilla d6.
El problema de los cambios de material es uno de los que con más frecuencia se presentan en la partida. Naturalmente, en muchas posiciones sabemos reconocer que piezas son mejores que las del adversario, y no realizaremos tales cambios. Sin embargo, en la clase de hoy, queremos examinar otro aspecto: Independientemente del valor de una pieza en particular, reconocer en que momento es oportuna una simplificación de la posición y en cuales conviene conservar las piezas para crear más problemas al adversario.
El caso más evidente para tratar de forzar una simplificación es cuando el adversario tiene un ataque que pueda resultar peligroso, especialmente si, para lograr ese ataque, ha hecho alguna concesión material o posicional.
Uno de los problemas que se presentan más frecuentemente es como resolver aquellas posiciones donde tenemos alguna ventaja material, pero a cambio el adversario tiene ventaja posicional o unas posibilidades de ataque peligrosas. La posibilidad de ceder parte o toda nuestra ventaja material para pasar a un final favorable, es algo que nunca se debe perder de vista. Naturalmente no se trata de ceder el material por las buenas, pero si con la simplificación se consigue llegar a una posición donde las dificultades para imponer la ventaja son menores, utilizar este medio puede ser la forma más segura de aprovechar la ventaja.
En esta clase veremos algunos ejemplos donde el bando que tiene ventaja material se encuentra con ciertas dificultades para imponer esa ventaja, pero con las simplificaciones, consigue que todo sea más fácil.
La movilidad de los peones centrales es uno de los objetivos que, ya desde la apertura, ambos bandos intentan conseguir. En algunas posiciones uno de los bandos consigue una mayoría de peones central, pero de ordinario su adversario trata de controlar las casillas centrales de modo que el avance de los peones se vea obstaculizado. En estos casos se suele entablar una batalla por esas casillas, que puede llegar a decidir todo el curso de la partida. En los ejemplos que veremos en esta clase, se ilustran alguno de los métodos empleador para poner en marcha el centro de peones y los problemas que dicho centro puede causar al adversario si no consigue detenerlos.
La presencia de alfiles de casillas de diferente color es un factor que en bastantes ocasiones no se valora correctamente, en la creencia de que su tendencia a tablas en el final, dificulta la realización de la ventaja. Por ello, habitualmente, solo el bando que se encuentra en desventaja suele buscar este tema, como un factor de salvación incluso en posiciones con desventaja material. Sin embargo, hay un detalle muy importante que el bando que tiene ventaja debe tener también en cuenta. Las casillas que ataca el alfil del bando fuerte no pueden ser defendidas por el alfil adversario y por tanto, para el ataque a determinados objetivos, el bando fuerte puede contar prácticamente con una pieza de ventaja.
Por ello, en bastantes posiciones, la creación de alfiles de diferente color, es un excelente medio para lograr una clara superioridad. La única condición es que las casillas que ataque nuestro alfil tengan una importancia vital en la posición adversaria. En los ejemplos que siguen, el bando fuerte saca provecho de la debilidad de dichas casillas y la presencia de los alfiles de diferente color es precisamente el factor decisivo.
La pareja de alfiles es un factor estratégico cuya importancia es bien conocida, aunque no siempre puede considerarse una ventaja por sí mismo. Como suele ocurrir, depende de las características de la posición, pero debido a que ambos alfiles se complementan, la fuerza que desarrollan conjuntamente es superior a la suma de la de cada uno por separado, y en la gran mayoría de los casos, son superiores a alfil y caballo, y también a dos caballos.
Como ocurre con un solo alfil, la fuerza de la pareja de alfiles queda de manifiesto en posiciones abiertas, especialmente cuando tienen objetivos claros de ataque. En esta clase y la siguiente, examinaremos algunas posiciones donde la pareja de alfiles son una ventaja, haciendo hincapié en los planes típicos para explotarla.
Para completar el tema acerca de la pareja de alfiles, en esta clase veremos algunas posiciones, más propias del medio juego, donde se muestran como un factor estratégico desequilibrante. Naturalmente, son las posiciones de tipo abierto las que favorecen la acción de los alfiles, y para lograr este tipo de posiciones, son frecuentes los casos en los que el poseedor de la pareja de alfiles decide sacrificar un peón, con vistas a abrir el juego y que sus alfiles tengan la máxima actividad.
Cuando además de ello, el rey adversario está expuesto al ataque, los resultados suelen ser contundentes.
Terminamos el tema acerca de la pareja de alfiles, con unos ejemplos de posiciones con pocas piezas, cercanas al final de partida, donde la pareja de alfiles resulta un factor decisivo.
El primer ejemplo pertenece a una partida clásica de Rubinstein donde podemos ver en acción alguno de los principios enunciados por Steinitz, como son el desalojo del caballo de sus puntos fuertes y la creación de barreras para el alfil contrario. Pero además veremos que al abrirse el juego, los alfiles resultan una fuerza imparable.
Podríamos decir que los principales objetivos de la apertura son el desarrollo de las piezas, el dominio del centro y la colocación del rey en seguridad mediante el enroque. Y de ellos, este último no es menos importante que los otros. En esta clase veremos los peligros que puede ocasionar el retraso en el enroque y la forma de explotar este hecho.
El enroque es menos urgente cuando la posición central es cerrada, pero es imprescindible en posiciones abiertas. La posibilidad de abrir la posición, es el principal factor a tener en cuenta para apresurarse a enrocar y hay que valorar esta posibilidad incluso empleando métodos que comporten sacrificios de material.
Cuando el adversario ha retrasado el enroque, el objetivo principal será abrir la posición central, especialmente las columnas, y ello puede hacerse de varias formas. El procedimiento más habitual es mediante una ruptura de peones y este será el tema de la presente clase, dejando para la próxima procedimientos más violentos que comporten el sacrificio de una pieza.
Si en la clase anterior estudiamos la ruptura central como un medio para abrir columnas y explotar la situación del rey sin enrocar, en ésta veremos un modo más drástico de lograr el mismo objetivo, mediante el sacrificio de material. Naturalmente aquí el riesgo es mayor, pero si las fuerzas atacantes son suficientes, a menudo los objetivos logrados compensan sobradamente el sacrificio.
Mediante el sacrificio se consigue abrir líneas, generalmente columnas, contra el rey en el centro. Está claro que hay que tener presente la posibilidad de que el adversario pueda poner en seguridad su rey mediante el enroque, lo que debe ser evitado, pero además es de la mayor importancia mantener la superioridad de fuerzas atacantes sobre las defensoras.
En la clase anterior vimos que la apertura de líneas, especialmente columnas, era una forma muy efectiva de sacar provecho de la mala situación del rey adversario sin enrocar. Ampliaremos este tema con varios ejemplos donde la columna "e" juega un papel fundamental.
En primer lugar veremos ejemplos donde no es necesario realizar ningún sacrificio de material, simplemente la apertura de la columna "e" y la clavada de una pieza adversaria en la misma, impide el enroque. Luego la presión sobre dicha pieza hace imposible la defensa.
Para terminar con el tema del ataque al rey en el centro, veremos algunos ejemplos donde se logra desarrollar dicho ataque sacando al rey hacia una posición más expuesta en la segunda o tercera filas. Naturalmente, un objetivo así no se logra gratuitamente, y a menudo es necesario sacrificar material para ello, pero la posición del rey, que a menudo necesita varias jugadas para ponerse en seguridad, suele ser motivo de fuertes ataques que compensen el material entregado. Estos ataques suelen producirse en una etapa temprana de la apertura y en ese caso es preciso prestar atención a la cantidad de piezas desarrolladas.
Vamos a estudiar ejemplos del ataque al enroque, y para empezar lo haremos con un tema muy conocido. El sacrificio del alfil en h7 es una de las combinaciones típicas de ataque al enroque más analizadas y es conocida desde hace mucho tiempo, aunque no por eso deja de verse con frecuencia en las partidas modernas, incluso, como veremos en los ejemplos que siguen, al más alto nivel.
Si en la clase anterior vimos varios ejemplos del sacrificio clásico del alfil en h7, que es uno de los más estudiados, en esta ocasión completaremos dicho tema con una variante más espectacular, en la que se sacrifican ambos alfiles en h7 y g7 a fin de dejar al rey adversario sin la protección de sus peones. Esta es una posibilidad que se da con mucha menos frecuencia, pero sin embargo conviene estudiarla pues ilustra uno de los temas fundamentales en el ataque al rey descubierto.
Uno de los temas de sacrificio contra el enroque que se presentan con mayor frecuencia es el sacrificio de un alfil en h6. En la mayoría de los casos las blancas (o las negras en el caso de h3) obtienen por el alfil dos peones y desmantelan completamente la protección del rey adversario, lo cual suele ser suficiente compensación a poco que se puedan incorporar nuevas fuerzas. Generalmente, las blancas, tras la captura del alfil sacrificado, entran con su dama en la casilla h6 y continúan el ataque con un caballo desde f3 o un alfil desde d3. También es posible muchas veces hacer intervenir una torre por la tercera fila, lo que suele llevar a un rápido desenlace. Naturalmente es importante valorar también los recursos defensivos de las negras, que puedan incorporar nuevos defensores.
El sacrificio del alfil por el peón de h6 puede hacerse en diversas circunstancias, como vimos en la lección anterior. En muchos de los ejemplos vistos, la participación de la torre por la tercera fila era fundamental en el ataque blanco. En la presente clase examinaremos una forma de hacer intervenir la torre poco habitual aunque muy instructiva, en el caso de que el bando atacante todavía no se haya enrocado.
Este es un tema de gran importancia a la hora de realizar el ataque sobre el enroque adversario. La apertura de columnas por las que hacer intervenir las piezas pesadas, es un factor que tiene gran influencia en el resultado del ataque. Generalmente hay que resolver esos problemas antes de lanzar el ataque y en la presente clase veremos algunas de las formas de conseguir que las piezas mayores puedan colaborar en el ataque al enroque. Ya hemos visto, en clases anteriores, algunos casos donde la torre intervenía a través de la tercera fila, pero es mucho más frecuente que pueda hacerlo por las columnas abiertas.
Normalmente las columnas se abren por el avance de los peones para provocar cambios de los mismos, y aquí cabe distinguir dos casos muy distintos, según si ambos bandos están enrocados en el mismo flanco o en distinto. En este último caso, es más fácil realizar el avance de los peones enfrente del enroque contrario, pues ello no conlleva dejar expuesto el rey propio.
También las diagonales son líneas muy importantes cuando se trata de atacar el enroque. La acción de un alfil o la dama por una diagonal abierta, donde pueda atacar un punto vital en la posición enemiga, puede tener una influencia decisiva en el desarrollo de la partida. En la presente clase veremos los problemas relacionados con este tema y algunos ejemplos muy instructivos sobre como desarrollar el ataque.
La gran diagonal larga (a1-h8 o en el caso de las negras a8-h1) por llevar directamente hacia el enroque corto del adversario, es tal vez la más importante. La colocación de un alfil en fianchetto en b2 o b7, desde donde está a cubierto del ataque de las piezas adversarias, puede ayudar grandemente a la creación de amenazas sobre el enroque.
El ataque al enroque por varias diagonales es también un tema que se presenta con frecuencia. Habíamos visto que una diagonal puede ser un factor decisivo cuando se consigue conjugar por ella la acción de la dama y un alfil, especialmente si dicha diagonal conduce a casillas donde el contrario tiene puntos indefensos en el enroque. Si la diagonal contigua es también débil, las consecuencias pueden ser catastróficas. En el primer ejemplo, veremos una partida clásica bien conocida, en la que las negras rematan la lucha de modo espectacular, especulando con la debilidad de las diagonales que conducen al enroque adversario
Pachman llamaba pequeño centro a una disposición central en la que un bando tenía un peón en la cuarta fila mientras su adversario tenía solo uno en tercera, situados ambos a salto de caballo y con ambas columnas centrales semiabiertas. Típicamente estas estructuras se derivan de aperturas tras 1.e4 e5 cuando más tarde las blancas avanzan d4 y las negras responden con ...exd4.
Estudiamos otras estrcutiras similares, con peones en d4 y ...e6.
Terminaremos con el estudio de las posiciones de este tema analizando algunas posiciones donde las blancas se enrocan largo.
En el ataque al enroque el objetivo principal es el rey adversario, y por tanto si tiene éxito se justifican los mayores sacrificios de material. Teniendo en cuenta que la posición de enroque ofrece al rey una buena cobertura con sus propios peones, resulta claro que uno de los objetivos primeros ha de ser eliminar dicha protección.
En esta clase veremos varias partidas donde el bando atacante no repara en sacrificios para lograr sus fines. Como regla general, puede entregarse una pieza por dos peones del enroque sin que haya una línea forzada, a condición de que podamos llevar el ataque con suficientes fuerzas y el rey enemigo no disponga de muchas piezas que le brinden el abrigo de los peones que le faltan.
Las posiciones donde ambos bandos han enrocado en flancos diferentes presentan unas características especiales. Cada bando trata de tomar la iniciativa donde está el rey adversario y es frecuente que se produzcan partidas muy agudas, donde cada tiempo es importante, y que se deciden generalmente a favor del que consigue llegar antes.
Otro factor que cobra importancia es el asalto de peones. Es posible avanzar los peones contra el enroque adversario sin temor a desproteger el nuestro, con el fin de abrir líneas, especialmente columnas. Esto es especialmente efectivo cuando los peones del enroque ya se han movido. Por ejemplo, el modo de atacar cuando el adversario ha realizado la jugada debilitadora ...h6, es mediante el avance g2-g4-g5.
En la clase anterior habíamos examinado posiciones donde ambos bandos habían enrocado en flancos diferentes, originándose una lucha con asaltos de peones, facilitado por el hecho de que uno de los bandos había movido alguno de los peones de su enroque.
Cuando esta circunstancia no se produce, y el adversario no ha movido los peones de su enroque, abrir columnas es mucho más difícil y requiere muchos más tiempos. Generalmente conviene retrasar el avance de los peones, en favor del juego de piezas, tratando de obligar al adversario a mover uno de sus peones, tras lo cual la ruptura es más sencilla.
Uno de los problemas principales de la apertura es el desarrollo de las piezas. Esto es fundamental sobre todo en las posiciones abiertas, donde existen pocos peones en el centro y en consecuencia las piezas tienen muchas líneas abiertas para desarrollar su actividad. En tales situaciones el rápido despliegue de las piezas es casi siempre más importante que el material.
En esta clase examinaremos algunas partidas donde uno de los bandos se embarca en la ganancia de material, de ordinario un peón, quedando retrasado en su desarrollo. Veremos como la ventaja en la actividad de las piezas suele ser suficiente para compensar el material y como los métodos de ataque suelen ser parecidos: completar el desarrollo, abrir el juego y hacer valer la superioridad momentánea que supone tener más piezas en juego.
En la clase anterior examinamos el tema del adelanto en el desarrollo de las piezas. Veíamos que generalmente esto suele ocurrir cuando uno de los bandos se embarca en maniobras que suponen pérdidas de tiempo, olvidando su propio desarrollo. Pero existe otro medio de lograr semejante ventaja y es impidiendo el desarrollo adversario por medio de alguna maniobra que obstruya la movilidad de sus piezas.
Naturalmente un objetivo semejante rara vez es posible lograrlo sin recurrir a un sacrificio de material, pero de ordinario un peón no es demasiado precio para lograr tal ventaja. En esta clase veremos varios ejemplos de ese tema.
El tema que trataremos en esta clase se refiere a posiciones tranquilas donde la estructura de peones está desequilibrada y uno de los bandos tiene más peones en un flanco. Consecuentemente, el adversario (salvo que tenga material de menos) deberá tener su propia mayoría de peones en el centro o en el otro flanco. En esos casos, cuando no existen otros factores posicionales de mayor importancia, como posibilidades de ataque al rey por ejemplo, el plan consiste en el avance de esa mayoría de peones a fin de lograr cuanto antes un peón pasado.
En general, una mayoría de peones en el flanco de dama suele ser más útil para estos fines, ya que los reyes suelen estar enrocados por el lado corto y así avanzar los peones del otro flanco no compromete su seguridad.
Continuando el tema de las mayorías de peones, en esta clase veremos algunos factores que desvalorizan una mayoría de peones y dificultan e incluso llegan a impedir, la obtención de un peón pasado de ella. En esos casos, como generalmente el oponente tiene una mayoría de peones en otro flanco, es como si tuviera un peón de ventaja y esto es particularmente importante en posiciones tranquilas, de medio juego-final, donde los demás factores tienen menos relevancia, especialmente los de tipo táctico, que pudieran dar un vuelco drástico a la valoración de la posición.
En esta clase estudiaremos una estructura central que se da con bastante frecuencia, especialmente en las aperturas que provienen de 1.e4 e5.
La estructura que estudiaremos en la presente clase es ligeramente distinta a la de la clase anterior, y se deriva de la estructura de peones aislados d4 y ...d5.
En esta clase estudiaremos algunos ejemplos de finales de torre, que son los que se producen más frecuentemente y a la vez los que plantean mayores dificultades para su buena conducción. Incluso destacados grandes maestros y aún campeones mundiales, han cometido serios errores en este tipo de finales. Elegiremos ejemplos prácticos, sacados de partidas reales, para ilustrar algunos de sus principios fundamentales.
Tal vez la característica más importante de los finales de torre es que la iniciativa es mucho más importante que en cualquier otro tipo de final. A menudo es preferible aceptar una posición activa con un peón de menos que una pasiva con igualdad. Y lo mismo es aplicable al bando fuerte.
Continuamos examinando algunos finales de torre prácticos, donde veremos aplicados algunos de los principios mencionados en la clase anterior. Todos ellos son bastante complejos y como veremos, contienen planes bastante sutiles. En el análisis de los mismos trataremos, no de agotar todas las posibles variantes sino de ilustrar las principales posibilidades.
Empezaremos con un ejemplo que ilustra las posibilidades del bando débil, cuando busca un contrajuego activo. Veremos como la creación de un peón pasado es un buen recurso defensivo.
Los principios generales de las aperturas ayudan a desenvolverse en esta fase, incluso sin conocimientos de la teoría. Por ello su estudio resulta muy recomendable para cualquier jugador. Aunque los conceptos de desarrollo y tiempo son bien conocidos y ya sabemos las consecuencias que tiene un desarrollo defectuoso o la típica ganancia de un peón en la apertura a costa de perder importantes tiempos, conviene aclarar otros aspectos más sutiles pero igualmente importantes.
El concepto de iniciativa es fácilmente comprendido. En la mayor parte de las veces podríamos definirlo como la capacidad de crear problemas al adversario, de modo que no pueda elegir una línea de acción a su voluntad, sino que deba adaptarse a lo que nosotros dictamos. Casi siempre esto es una ventaja, así que en la apertura no siempre debemos limitarnos a desarrollar las piezas, sino que hay que buscar tomar la iniciativa.
Continuamos viendo ejemplos de partidas donde uno de los bandos recurre en la apertura a procedimientos no estereotipados con tal de crear problemas originales a su adversario y prestando especial atención a pequeños detalles de la posición que requieren utilizar medios no convencionales.
Desde la época de Steinitz, a finales del siglo XIX, se conoce la importancia de las debilidades de casillas. En sentido estricto, una casilla se dice que es débil cuando no puede ser defendida (o controlada) por los peones y además el adversario puede ocuparla con alguna de sus piezas.
Este último detalle es fundamental, ya que el grado de debilidad de una casilla depende de la facilidad con la que el rival pueda ocuparla y también de la actividad que la pieza contraria pueda desarrollar en la mencionada casilla. También es importante la posibilidad de eliminar o no esa pieza mediante un cambio.
Naturalmente la debilidad de alguna casilla es más evidente cuando está situada cerca del enroque, pues entonces el rival puede aprovecharla para colocar allí una pieza que creará amenazas sin ser molestada. En esta primera parte examinaremos varios ejemplos de debilidades en el flanco de rey, que permiten llevar a cabo ataques fulminantes.
Continuamos examinando ejemplos del tema de las casillas débiles y en esta ocasión nos vamos a referir a casos donde la mencionada casilla no se encuentra cerca del enroque sino en el centro. Por tal motivo la influencia de la pieza que ocupa la casilla débil no va dirigida directamente al ataque sobre el enroque, sino que puede manifestarse de otros modos.
Es sabido que el centro es el lugar donde tienen lugar la mayoría de las operaciones desde el comienzo de la partida y lo importante que resulta su dominio en todas las fases de la partida, de ahí que una casilla débil en el centro puede tener importancia decisiva.
Desde la apertura, debido a la característica del peón de no poder volver atrás, los necesarios avances de peones van creando puntos indefensos que pueden llegar a transformarse en débiles. Ello ocurre cuando la casilla en cuestión ya no puede ser defendida por ningún peón y son las piezas las que deben ocuparse de esta tarea. Entonces, cada cambio de una posible pieza defensora, especialmente los caballos y el alfil del mismo color que la casilla, acrecienta la debilidad de la misma.
Terminamos el tema de las debilidades de casillas con algunos ejemplos donde las debilidades no se encuentran en las proximidades del enroque, lo que permite un ataque directo al rey, ni en el centro, sino en el flanco de dama. Naturalmente allí su importancia es menor, pero si no existen otros factores que influyan con más peso en la valoración de la posición, pueden también tener una influencia grande en el desarrollo de la partida.
Los métodos de creación y aprovechamiento de la debilidad de una casilla no difieren mucho de los que hemos visto hasta ahora. En general, una vez detectada la debilidad, la lucha se centra en primer lugar en la eliminación, mediante cambio, de las piezas que puedan defender esa casilla y solo después, la ocupación de la misma. Pero también es muy importante conservar las piezas que puedan ocuparla y en el primer ejemplo veremos una maniobra donde eso se pone de manifiesto.
Se denomina peón pasado aquel que no tiene peones adversarios en su misma columna ni en las adyacentes, de modo que su avance solo puede ser impedido por las piezas. Y dado que generalmente las piezas pierden parte de su potencial cuando se utilizan en tareas estáticas como las de detener un peón, suele ser una ventaja la posesión de uno de estos peones pasados. Además conforme se van cambiando las piezas y se acerca el final, la importancia del peón pasado aumenta, hasta el punto que es frecuente que esta ventaja sea suficiente para decidir la partida.
En clases anteriores habíamos visto el tema de las mayorías de peones y como de ellas se obtenían los peones pasados. Otras veces se producen mediante maniobras tácticas o por cambios de piezas, pero en esta clase nos centraremos en examinar algunas partidas en las que, una vez creado, el peón pasado tiene una importancia decisiva en el final.
Aunque la fuerza del peón pasado se manifiesta principalmente en el final, como hemos visto en la clase anterior, existen algunas posiciones donde su presencia influye notablemente en el medio juego, en posiciones con muchas piezas. Se trata generalmente de posiciones donde las piezas adversarias tienen que estar pendientes del peón pasado, lo que les limita su actividad, y el bando fuerte puede sacar partido de ello atacando en un flanco, generalmente contra el rey.
Esto ocurre muy especialmente cuando el peón pasados está muy avanzado, lo que permite combinaciones basadas en su coronación.
Hemos visto en clases anteriores la fuerza que un peón pasado podía tener en algunas posiciones. Desde luego la amenaza de su avance es una posibilidad que el adversario siempre debe tener en cuenta. Impedir dicho avance mediante la colocación de una pieza en la casilla delante de él (bloqueo) es la estrategia correcta, aunque ya sabemos que dedicar una pieza a estas tareas a menudo supone un menoscabo de su valor y por consiguiente una desventaja. Pero existen algunas circunstancias en las que el bloqueo del peón pasado incluso favorece la actividad de la pieza bloqueadora. Ya Nimzovich enumeró las cualidades que debía tener un buen bloqueador, que pasamos a resumir, que veremos a continuación con ejemplos magistrales.
Generalmente se considera que los sacrificios de material son uno de los principales elementos que contribuyen a dar belleza a una partida de ajedrez. El riesgo que muchas veces conllevan es algo que no siempre es fácil de valorar y marca la diferencia con los buenos jugadores. Sin embargo, muchas veces el sacrificio conduce de forma más o menos forzada a la recuperación ventajosa del material o a ventajas de otro tipo aún más favorable. En tal caso, no puede hablarse de verdadero riesgo ya que todo se reduce a una cuestión de cálculo, más o menos complicado y difícil. Sin quitarle importancia a esos tipos de sacrificio, que muchas veces son el mejor medio para ganar la partida, deberíamos hablar mejor de combinaciones.
Pero otras veces el sacrificio se realiza basándose únicamente en criterios posicionales. Las variantes forzadas no existen o quedan fuera de la capacidad de cálculo del ser humano, y el jugador que lo realiza se basa sobre todo en la valoración de la posición resultante, donde factores posicionales compensan la desventaja de material.
Para terminar el tema acerca del sacrificio posicional de la calidad vamos a estudiar algunos ejemplos del que fuera el mejor especialista del tema, el campeón mundial Tigran Petrosian. En muchas de sus partidas nos encontramos este tipo de entregas, a veces incluso como medio de defensa de posiciones díficiles. Por ello resultará interesante analizar alguna de esas partidas.
En la mayoría de los casos, veremos que la entrega de calidad se hace para establecer un bloqueo sobre las casillas de un determinado color. Esto no es nada extraño, pues al bloquear los peones adversarios e impedir su avance, se evitan las rupturas y cambios de peones, que abrirían columnas, lo que resaltaría la superioridad de las torres sobre las piezas menores.
Se dice que una columna está semiabierta cuando en la misma no hay ningún peón del bando propio pero, a diferencia de las columnas abiertas, si existe un peón del bando adversario. En la lucha de maniobras para dar a las piezas la máxima actividad, y en este caso a las piezas mayores, las columnas abiertas y semiabiertas son de la mayor importancia. Concretamente en el caso de las columnas semiabiertas, el peón adversario que se encuentra en la misma, puede ser objetivo de ataque, especialmente si se trata de un peón que no está defendido por alguno de los otras peones de su bando, como ocurre en el caso de los peones aislados o retrasados.
Podría decirse que la estrategia en ajedrez se reduce, de un modo bastante simplista, a colocar bien nuestras piezas. Pero el concepto colocar bien es suficientemente complejo como para que no haya una fórmula universal que sirva para saber en que casillas las piezas están bien o mal colocadas. En esta y las próximas clases abordaremos este tema.
Lo primero que hay que tener en cuenta, a la hora de elegir una buena colocación para una pieza, es que intervenga activamente en la lucha. Muchas veces una pieza está "visualmente" bien colocada pero su participación en el desarrollo de la partida es escasa, como luego veremos. En ese caso, la pieza está, a todos los efectos, mal colocada.
Debido al carácter móvil de las piezas, a diferencia de los peones, el fenómeno de una pieza mal colocada suele ser de naturaleza temporal, pues generalmente en varias jugadas puede lograr una colocación mejor. Pero a veces el desarrollo rápido de la partida hace que no haya tiempo ni para eso y en tal caso una pieza mal colocada puede tener una influencia duradera.
Los caballos, por su corto radio de acción, suelen ser piezas cuyo valor decrece bastante cuando están mal colocadas, en particular cuando están situadas en la banda del tablero, desde donde pueden tardar muchas jugadas en participar en la lucha en el centro o en el otro flanco
En la clase anterior vimos las consecuencias de un caballo mal colocado, especialmente en un flanco y carente de buenas casillas. El problema principal radicaba en la lentitud a la hora de llegar al flanco opuesto, es caso de que se iniciaran allí las acciones principales. Pero incluso una pieza de largo alcance como el alfil puede tener problemas similares cuando se encuentra encerrada. Los alfiles necesitan diagonales libres para ejercer su máxima acción y las cadenas de peones son generalmente un freno a su actividad. Cuando un alfil está limitado por una cadena de peones hay que tratar de cambiar esos peones para abrir líneas. Si ello no es posible, por la razón que sea, el alfil puede llegar a ser una pieza completamente inútil.
También las piezas mayores, a pesar de su gran movilidad, pueden adolecer del problema de una mala colocación crónica cuando quedan encerradas. Y debido a su mayor valor, la importancia que esto tiene suele ser más notable. Para terminar con este tema vamos a ver ejemplos donde se produce esta circunstancia.
El tema que vamos a examinar es una maniobra que se da con cierta frecuencia en el ataque al enroque, generalmente corto, con la intervención de la torre de un modo distinto al habitual (por una columna abierta). Muchas veces, cuando ambos bandos han enrocado por el mismo lado (lo que suele ocurrir en la mayoría de las veces con el enroque corto) la apertura de columnas sobre el enroque adversario no conviene, ya que el avance de los peones debilitaría también nuestro propio enroque. En tal caso las torres pueden actuar delante de sus peones como veremos en los siguientes ejemplos.
Los alfiles de color generalmente están asociados con la posibilidad de hacer tablas incluso con material de menos. Esto es cierto solo en los finales, especialmente cuando solo quedan alfiles, ya que el bloqueo en casillas de un color hace que incluso uno o dos peones de ventaja no se puedan aprovechar.
Pero paradójicamente, en el medio juego ocurre precisamente lo contrario. Como las casillas que ataca uno de los alfiles no pueden ser protegidas por el alfil del adversario, el bando fuerte, el atacante, puede aprovechar su ventaja para desarrollar el ataque por las casillas del color de su alfil , en las que tiene prácticamente una pieza de ventaja. Por ello es bastante frecuente que el bando con ventaja, en determinadas posiciones de medio juego, busque la presencia de los alfiles de diferente color, sin temer las posibilidades de tablas que pudieran darse en el final.
Vamos a estudiar algunos de los conceptos y maniobras típicas que se producen en los finales, especialmente atendiendo a su importancia práctica. Por ello empezaremos con los finales de torre, ya que son los que se producen con mayor frecuencia.
No pretenderemos realizar un estudio completo de dichos finales, lo que necesitaría mucho mayor tiempo, sino ilustrar brevemente algunos factores de los mismos que deben ser conocidos, ya que muchas veces pueden decidir el resultado de la partida y, si no se conocen previamente, no siempre son fáciles de encontrar en la partida viva.
Continuamos examinando algunos finales de torres de importancia práctica y en esta ocasión empezaremos con algunas posiciones donde se presenta el final de dos peones contra uno. En la mayoría de las ocasiones debe ser tablas, pero hay que jugar con precisión y veremos que la defensa debe conocer algunos planes necesarios para salvarse.
Es bien sabido que la actividad de las piezas es un factor muy importante en los finales de torres y a veces es el único recurso salvador, pero no hay que sobrevalorar su importancia.
Continuamos examinando algunos finales de torres de importancia práctica y en esta clase veremos algunas posiciones donde el bando fuerte debe superar notables dificultades técnicas para ganar. Veremos como se repiten factores muy importantes en estos finales, como son la búsqueda de un plan concreto para mejorar la posición propia sin permitir que el adversario haga lo mismo, la precisión en las maniobras, sin caer en el apresuramiento tratando de forzar los acontecimientos y el prestar atención a todas las sutilezas que puedan presentarse, algo muy frecuente en los finales de torres.
Una regla muy importante es la de colocar la torre detrás del peón pasado adversario, pues presentan gran importancia práctica pues de dan con relativa frecuencia.
Un peón retrasado es aquel que se encuentra más atrás que sus compañeros de las columnas contiguas y por tanto no puede ser defendido por ellos, y supone una debilidad semejante a uno aislado. Al no poder ser defendido por sus propios peones necesita la ayuda de las piezas, lo que quita libertad de maniobra a estas, condenándolas en ocasiones a tareas muy pasivas. Cuando no se encuentra en una columna abierta no suele suponer una debilidad demasiado grave ya que el número de piezas atacantes no suele ser numeroso. Pero si está en una columna abierta, el número de atacantes puede aumentar notablemente y su debilidad llegar a ser decisiva. Aún en el caso de que no llegue a perderse, el adversario puede aprovechar la atadura de las piezas adversarias para organizar un ataque en otra parte del tablero y con ello obtener una ventaja sustancial.
Tradicionalmente se considera que la dama tiene un valor equivalente, o algo menor, a las dos torres. En cambio, frente a torre y pieza menor se considera claramente más valiosa. Cuando el bando que tiene la torre y pieza menor solo dispone de un peón de más, la relación de material es todavía favorable a la dama, pero la diferencia es tan pequeña que los factores posicionales, incluso sutiles, pueden establecer un desequilibrio.
En esta clase veremos diferentes ejemplos donde un bando sacrifica la dama, obteniendo torre y una pieza menor, y generalmente un peón. Pero la mayor movilidad de sus piezas compensa sobradamente este déficit material.
Vamos a analizar una estructura de peones que se presenta con relativa frecuencia y que guarda mucha relación con la del peón central aislado. Los peones colgantes (también llamados suspendidos) son dos peones ligados pero aislados del resto, y que al estar en la misma fila, no se defienden entre sí, pero a cambio no presentan casillas débiles entre ellos donde pudiera colocarse una pieza adversaria.
Si en la clase anterior vimos algunos ejemplos de las fuerza que pueden desarrollar los peones colgantes, en esta veremos ejemplos de una estrategia exitosa contra ellos. Principalmente se trata de controlar en primer lugar su avance y las subsiguientes posibilidades de ataque. Luego imponer simplificaciones con el fin de acercar la partida hacia el final, en que los peones colgantes pierden gran parte de su fuerza, o bien una estrategia de presión sobre los mismos que pueda conducir a una posición pasiva de las piezas de su bando, o más raramente incluso a la captura de alguno de ellos.
Para completar el tema de los peones colgantes, en esta clase veremos algunos aspectos del avance de los mismos cuando no se realiza ninguna ruptura. Ya vimos que precisamente la ruptura d4-d5 (o d5-d4 en el caso de las negras) era uno de los factores más a tener en cuenta en estas posiciones. Pero a veces el que posee los peones colgantes avanza uno de ellos, aun a riesgo de crearse casillas débiles, para poder presionar más la posición enemiga, como veremos en los siguientes ejemplos.
Frecuentemente se asocia el ataque al enroque con sacrificios de material y complicadas combinaciones, pero en la mayoría de los casos dicho ataque se ha de basar en sólidos fundamentos posicionales para que tenga perspectivas de éxito. Además ocurre con cierta frecuencia que es posible desarrollar el mencionado ataque de un modo puramente estratégico de modo que las combinaciones, si las hay, sean solo la forma de poner el punto final a una correcta realización de la labor estratégica previa.
En esta clase examinaremos algunas partidas en la que el tema común es el ataque al flanco de rey. Para preparar este ataque en ningún caso hace falta recurrir a sacrificios de material, pero sí que hay que encontrar alguna maniobra sutil para poder prepararlo.
El ataque al enroque es una de las vías más naturales de luchar por la victoria. Todas las demás circunstancias pasan a un segundo plano cuando el rey está en peligro y para conseguir el objetivo del mate a menudo es necesario realizar sacrificios de material a fin de privar al monarca adversario de sus defensores. En esta clase examinaremos algunas partidas decididas por medio de un ataque donde el objetivo primero es romper el enroque sin reparar en medios materiales.
El más elemental principio de estrategia bélica indica que el ejército más numeroso es el que tiene mayores posibilidades de obtener la victoria. Igualmente en el ataque al enroque, cuando las piezas atacantes son superiores en número las posibilidades de éxito se multiplican. Por ello, uno de los mejores métodos de preparar el ataque consiste en colocar las piezas de modo agresivo y procurar traer todas las reservas al ataque, especialmente aquellas piezas que de otro modo no jugarían ningún papel, y solo entonces iniciar las acciones decisivas. En los ejemplos que vamos a ver, el bando atacante logra la superioridad de fuerzas en el flanco donde está enrocado el rey adversario, y ello hace que su ataque posterior no pueda ser defendido satisfactoriamente.
Capítulo extra de la Clase #121
Las posiciones con enroques en flancos opuestos suelen llevar a partidas llenas de complicaciones. Es frecuente que cada bando ataque en el flanco donde esté enrocado el rey contrario y se establezca una especie de carrera por ver que bando llega primero. Es natural que aquel que antes consigue hacer saltar las defensas adversarias logre la ventaja y con frecuencia ello sucede por un solo tiempo, así que más que nunca la precisión en la elección del plan y en la realización del mismo son de importancia capital. Asimismo, la circunstancia de que los avances de peones en el flanco donde está enrocado el rey adversario no debilita la propia posición del rey (como ocurriría en el caso de enroques en el mismo flanco) hace que casi siempre estos ataques comiencen con un asalto de peones para abrir columnas, lo que permitirá entrar en juego las piezas mayores.
Continuando el tema iniciado en la clase #122 vamos a ver nuevos ejemplos de posiciones con enroques en flancos opuestos, pero con la diferencia de que el bando que se enfrenta al avance de los peones contrarios, no ha movido los peones de su propio enroque, con lo que la ruptura es mucho más difícil de llevar a cabo, o en todo caso requiere muchas más jugadas. En este caso, el avance de los peones puede llevar otra intención diferente a la realización de la ruptura, como puede ser el desalojo de las piezas defensoras.
Para terminar con el tema del ataque con enroques en flancos opuestos, vamos a examinar algunos ejemplos donde, debido principalmente a que ninguno de los bandos ha movido los peones de su enroque, el ataque se lleva principalmente por medio de las piezas y el avance de los peones se realiza, o bien para expulsar a los defensores de sus mejores colocaciones, como vimos en la clase #123 o bien para abrir columnas, una vez que las piezas previamente han hecho el trabajo de crear debilidades.
Como siempre cada tiempo es muy importante y es frecuente que ambos bandos consigan sus objetivos de abrir columnas o dejar el rey adversario expuesto. Es entonces vital poder asestar el golpe decisivo antes que el adversario.
En principio el enroque es una jugada aconsejable en la gran mayoría de las ocasiones. Pero el momento oportuno de hacerlo y el flanco por donde enrocarse es uno de los problemas estratégicos más importantes, pues muchas veces supone prever el futuro desarrollo de toda la partida e influye notablemente en el plan de juego.
Ya hemos visto en clases anteriores como plantear una lucha con enroques en flancos opuestos, puede ser favorable al bando que no ha movido los peones de su enroque, si el adversario lo ha hecho. Pero en las posiciones que estudiaremos en la clase de hoy, ese factor no se presenta y en cambio hay que fijarse en otros para decidir el momento oportuno y el flanco por el que hay que enrocarse.
Existen varios factores que deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar esa decisión. Hay que valorar si el adversario ya está enrocado, de modo que al darle la oportunidad de enrocarse por flancos distintos, ese tipo de lucha no nos sea desfavorable. Valorar también la rapidez en establecer el contrajuego, posibilidad de crear debilidades, de abrir líneas, etc...
Uno de los problemas que habitualmente se presentan a la hora de ocupar una columna es con que torre hacerlo. Y en ocasiones no resulta una decisión fácil pues hay que prever el futuro desarrollo de los acontecimientos para dejar a la otra torre la posibilidad de ocupar alguna columna importante que pudiera abrirse más adelante. En esta clase examinaremos varias posiciones donde el bando a quien le toca jugar debe enfrentarse a este problema y decidir que torre debe jugar y a que columna. Este último problema no suele ser difícil, ya que la columna importante suele destacar claramente, pero a veces llega a ser una nueva dificultad a la hora de tomar la decisión.
Este conocido tema táctico estuvo plenamente de moda, a raíz del match Kasparov-Deep Junior, donde el número uno mundial permitió a su oponente electrónico realizarlo. Es cierto que en una posición donde las consecuencias no eran nada claras, pero a cambio de la pieza, e este tipo de posiciones, el atacante tiene la posibilidad de crear amenazas muy fuertes y jugar, prácticamente con el empate asegurado, al tener muchas oportunidades de dar jaque continuo. En los próximos ejemplos veremos algunos detalles que hay que tener en cuenta relacionados con esta entrega.
A través de muchas miniaturas se ha podido comprobar cómo en la apertura el punto f7, que solo está defendido por el rey, se convierte en un importante objetivo de ataque. Pero incluso una vez enrocado, son muchas las circunstancias que pueden hacer de este punto una debilidad importante que puede ser explotada por medio de un sacrificio. En los ejemplos que estudiaremos en esta clase veremos algunas de ellas.
En primer lugar, vamos a ver un ejemplo donde el sacrificio lleva a la total destrucción de la protección del rey y es seguido de un ataque concluyente. Más que de un sacrificio en el sentido estricto (con todas las connotaciones de riesgo que conlleva la entrega de material) podríamos hablar de una combinación en la que todo es más o menos forzado, y con la que se remata la partida.
En esta y las siguientes clases vamos a estudiar un esquema, aplicable en varios sistemas de apertura incluso con ambos colores, que suele dar lugar a interesantes luchas tácticas. Generalmente lo utilizan las blancas, pero también puede darse con los colores cambiados, y tiene por objetivo ganar espacio en el flanco de rey, colocando el peón e en la quinta fila, para luego iniciar un ataque sobre el enroque, principalmente por las casillas negras. Generalmente se produce después de las jugadas 1.e4 e6 2.d3 y a continuación las blancas juegan g3 Ag2 Cf3 y Cbd2 es decir como una defensa India de Rey con los colores cambiados, razón por la cual este esquema se conoce habitualmente con el nombre de Ataque Indio de Rey.
Pero no se piense que este esquema se reduce a una variante de la Defensa Francesa, como puede desprenderse del orden de jugadas descrito anteriormente, sino que puede darse en aperturas tan diversas como la Defensa Siciliana o la Apertura Inglesa, por poner un ejemplo.
Este esquema era uno de los favoritos del campeón mundial Bobby Fischer, que lo empleó con bastante éxito en varias ocasiones.
En la clase #129 vimos algunos ejemplos de este sistema, principalmente a través de las partidas de Fischer, en las que podíamos comprobar cuan peligroso puede ser este esquema si las negras no responden adecuadamente. Continuaremos viendo nuevos ejemplos con los planes típicos para las blancas, antes de pasar a los mejores métodos para defenderse contra él.
Vamos a continuar con el estudio de este sistema con nuevos ejemplos de los diferentes planes a disposición de las blancas para realizar su ataque en el flanco de rey.
Ya habíamos visto que uno de los planes más habituales era el avance del peón blanco hasta h6 para debilitar las casillas negras, seguido del cambio de alfiles de casillas de ese color. Una vez logrado esto queda todavía el problema de como penetrar en la posición negra, ya que a menudo hay muy pocas líneas abiertas y es necesario buscar nuevas rutas.
Después de las partidas estudiadas hasta ahora donde las blancas realizan los planes típicos del ataque Indio de Rey de una manera que podríamos llamar estándar, vamos a examinar algunos de los métodos a disposición de las negras para evitar la realización de dicho plan.
En primer lugar analizaremos la posibilidad de que las negras cambien peones en el centro. Puede parecer que esto lleva a una posición simétrica de peones y por lo tanto sería la manera más natural de luchar por la igualdad. Sin embargo en la práctica no es tan sencillo ya que las blancas disponen de otros planes igualmente prometedores. Hay que diferenciar aquí los casos en los que el peón negro queda en e6 después del cambio, lo que permite al blanco avanzar el suyo, y los que el negro pone su peón en e5, lo que presenta el inconveniente de debilitar la casilla d5.
En esta clase examinaremos algunas de las formas con las que el negro puede contrarrestar este ataque con efectividad. Ya vimos en la clase anterior como en las posiciones donde las blancas han avanzado su peón a e5, existía la posibilidad de cambiar este peón mediante el avance ...f6 (o incluso ...f5). Pero también en las posiciones donde las blancas montan su esquema de ataque en el flanco de rey, las negras pueden tener éxito mediante una defensa precisa.
Capítulo complementario de la clase #133 (a) y conclusión de Ataque Indio de Rey.
La primera cosa que hay que tener en cuenta es que el bando débil debe mantener su torre en posición lo más activa posible. Esto usualmente quiere decir detrás del peón pasado, aunque esto no es una regla que haya que seguir ciegamente, pues en ocasiones (no tan raras) puede encontrarse alguna posición más activa. Las tareas fundamentales de la torre deben ser: controlar el peón pasado adversario, dificultar que el bando fuerte acerque su rey a dicho peón y atacar los restantes peones enemigos. Estos son los factores fundamentales y casi siempre se logran atacando desde atrás del peón pasado, pero luego veremos alguna excepción.
Vamos a examinar algunas posiciones diferentes de las examinadas en la clase #134. La característica es que, además de que la torre del bando débil ocupa la situación más activa, el peón pasado se encuentra en la cuarta fila, lo que no deja tanto espacio a la torre adversaria.
Entre los finales de piezas menores, los de alfiles suelen ser los de más fácil valoración. Dejando aparte el caso de los alfiles de casillas de diferente color, un peón de ventaja generalmente basta para asegurar la victoria. Solo en caso de que existan muy pocos peones o una clara ventaja posicional tiene el bando débil posibilidades de tablas.
Es muy importante recordar la regla de Capablanca para estos finales, que indica que los peones hay que colocarlos en casillas de distinto color a las que utiliza nuestro alfil. Esto es muy importante cuando se bloquean los peones ya que entonces las posiciones que ocupan se vuelven inmóviles y la ventaja se hace permanente. En los ejemplos que vamos a examinar a continuación este factor resulta decisivo pero veremos algunas ideas que hay que conocer para el correcto manejo de estos finales.
Una de las dificultades principales a la hora de desarrollar el ataque, especialmente el ataque contra el rey adversario, es la posesión de líneas que lleven hasta el corazón de la posición adversaria, que nuestras piezas puedan utilizar. De la existencia de dichas líneas puede depender enteramente el éxito o fracaso de todas las operaciones atacantes.
En las partidas que vamos a ver a continuación, el problema planteado es precisamente la identificación de esas líneas, ya sean columnas, filas o diagonales. A veces tales líneas ya existen, otras veces, la mayoría, se hace preciso el despeje de las mismas mediante cambios de peones o piezas e incluso mediante sacrificios.
Los cambios de material afectan irreversiblemente a la posición y por consiguiente son un factor muy importante en el desenlace de la partida. Sabemos que hay ocasiones que la simplificación de la posición conviene a uno de los bandos (por ejemplo el que tiene ventaja material o el que sufre un fuerte ataque) pero en ese caso podríamos decir que interesa cualquier tipo de cambios.
En esta clase nos detendremos en posiciones materialmente igualadas donde los cambios introducen un desequilibrio estratégico. En ese caso hay que prestar atención a los objetivos que se logran con el cambio: eliminar una buena pieza defensora, llegar a un mejor final, debilitar un complejo de casillas...etc. En ese caso hay que valorar también las características de las piezas que quedan sobre el tablero y decidir que cambios convienen y cuales no.
Vamos a continuar examinando diversos ejemplos relacionados con los cambios de material. La razón más frecuente para realizar un cambio es cuando con ello se elimina una pieza enemiga importante, ya sea una pieza atacante como una pieza defensora. Es muy habitual que en la posición del adversario existan algunos puntos débiles (que ya no pueden ser defendidos por sus propios peones) y el cambio de las posibles piezas defensoras nos permitirá adueñarnos de dichas casillas.
El caso más habitual se presenta en las posiciones típicas de la Defensa Siciliana donde la lucha se desarrolla por el control de la casilla central "d5".
Seguimos examinando ejemplos relacionados con el cambio de piezas. En esta ocasión veremos algunas posiciones donde el cambio se realiza para variar la estructura de peones. Después de que el adversario se ve obligado a realizar la recaptura, su posición de peones se verá de alguna manera debilitada o alterada desfavorablemente.
La ruptura central es uno de los factores que cambian el curso de una partida más drásticamente. Generalmente lleva a una apertura de la posición, avivando notablemente el ritmo del juego. Dicha apertura de la posición conviene, en la gran mayoría de los casos, al bando que está mejor desarrollado o aquel que tiene mejor colocadas sus piezas, pero valorar cuando es ventajoso provocar estos acontecimientos, el modo de hacerlo y el desarrollo subsiguiente del juego, no siempre es una tarea fácil.
Uno de los factores que más cuentan a la hora de realizar la ruptura central es cuando el adversario tiene su rey en el centro, pues de ese modo se abren líneas que pueden ser aprovechadas para el ataque.
Vamos a examinar algunas posiciones con una estructura de peones determinada. En la mayoría de las aperturas abiertas, cuando las blancas juegan 1.e4 y las negras responden de igual modo 1...e5, las blancas tarde o temprano continúan con d2-d4 y en muchas ocasiones las negras deciden mantener el centro con ...d6. Se crea así una situación de tensión central que puede resolverse de cuatro formas posibles que vamos a ver en esta clase.
En la clase #143 empezamos a estudiar algunas estructuras centrales de peones, empezando por las que se derivan de las jugadas 1.e4 e5 cuando las blancas continúan más tarde con d2-d4 y las negras mantienen el centro con ...d6. Vimos algunas partidas donde las blancas cambiaban en e5 llegándose a una estructura simétrica. En la presente clase veremos otras formas de proseguir.
Una de las posibilidades más frecuentes es el avance blanco d4-d5. Esto se produce en muchas variantes de la apertura Española y lleva a posiciones tipo "Defensa India de Rey" que será el tema de una futura clase.
No cabe duda que la puesta en juego más natural de las torres es por medio de las columnas abiertas. Sin embargo, éstas no siempre existen a nuestra disposición o el adversario las tiene bajo control, de modo que la lucha por su dominio frecuentemente sólo lleva a cambios de torres.
En la clase de hoy veremos como las torres pueden también ser utilizadas en las columnas semiabiertas, trasladándose por una fila hacia los flancos. En realidad, ésta es la utilización que se da con más frecuencia y analizaremos algunos planes típicos con esas maniobras de torres.
Concluiremos este tema de la utilización de las torres en las columnas semiabiertas, moviéndose por una fila hacia los flancos, con ejemplos en el que el ataque al enroque no se encuentra presente. Se trata de ejemplos donde generalmente se busca atacar alguna debilidad que no se encuentra directamente a tiro. O también buscando incluso la creación de esas debilidades. Por ello a menudo debe renunciarse a planes naturales que no conducen a nada y buscar continuaciones más profundas para poner al adversario en dificultades.
Uno de los objetivos principales del dominio de las columnas abiertas es la penetración de las torres en la posición adversaria, especialmente en la séptima fila. Una torre colocada en esa posición ejerce importantes amenazas y a menudo puede ser un factor decisivo. En los ejemplos que vamos a ver, uno de los bandos decide a su favor la partida con esta estrategia.
Las líneas abiertas siempre son importantes para llevar el ataque. Las columnas resultan útiles para incorporar las piezas pesadas, pero la apertura de las mismas comporta cambios de peones y el adversario no siempre colabora en esta tarea. Pero la dama, y los alfiles, pueden utilizar las diagonales para realizar sus ataques y, como sucede con las columnas, parte de la estrategia del ataque consiste en despejar esa líneas. En la clase que hoy veremos, la tarea es precisamente elegir qué diagonales pueden ser útiles para el ataque y cómo utilizarlas.
El caso más llamativo es cuando el adversario ha debilitado las casillas de un color y no dispone del alfil de dicho color, especialmente en el caso del fianchetto.
El ataque al rey es uno de los factores más atractivos de la partida. Los grandes jugadores siempre se han distinguido en esta faceta del juego y las partidas más brillantes son ejemplos de un ataque realizado con gran precisión, incluso con sacrificios de material. Sin embargo, el sacrificio de material no es imprescindible para llevar el ataque a buen puerto, mientras que una serie de reglas pueden ayudarnos notablemente a la hora de desarrollar y conducir correctamente el ataque.
Una de las particularidades del caballo es su buen desempeño como bloqueador de los peones pasados. Esta es una función que cumple mejor que el resto de las piezas y muy frecuentemente la función de bloqueo desarrollada por el caballo llega a ser tan efectiva que dicho peón puede llegar a perder gran parte de su fuerza hasta el extremo de ser una desventaja para su poseedor.
La principal ventaja que tiene un caballo en su casilla de bloqueo, es que suele estar a cubierto de los ataque enemigos, especialmente por las columnas, ya que el peón pasado adversario le sirve de escudo. Pero además, para que el bloqueo no sea una acción que reduzca al caballo a una función pasiva, debe ser posible emprender operaciones activas, muchas veces de minado de las defensas del peón pasado o avance de peones en los flancos. En los próximos ejemplos veremos que el caballo bloqueador no es una pieza que permanece en su casilla inmóvil e inactivo, sino que juega un importante papel en los planes activos de su bando, muchas veces sin hacer ninguna jugada durante largo tiempo.
La estrategia es la parte de la conducción de la partida basada en razonamientos más que en el puro cálculo. Esto incluye la elección del plan a seguir, que piezas hay que cambiar, y también la colocación de las piezas en sus mejores casillas. Muchas veces, en posiciones tranquilas donde no hay una secuencia táctica que deba ser calculada con precisión, nos encontramos con el problema de cómo mejorar la propia posición.
Generalmente las piezas mayores luchan por las columnas abiertas y plantean problemas especiales, pero en el caso de las piezas menores, una buena colocación puede influir mucho en la valoración de la posición. Ya vimos en la clase anterior las funciones del caballo como bloqueador de los peones pasados. En ésta veremos algunas posiciones donde el plan es precisamente encontrar la mejor posición para un alfil o también para un caballo. Naturalmente casi siempre esto va unido a la elaboración de un plan estratégico, pero en ninguna de las posiciones que ahora plantearemos (aunque tal vez con una excepción), se busca una maniobra forzada o calculable, sino simplemente un plan para aumentar la ventaja del bando fuerte.
La estructura erizo es un esquema que se presenta frecuentemente en la actualidad. Se caracteriza por la posición de los peones e6-d6 contra e4 y c4 (aunque en raras ocasiones puede faltar alguno de estos peones blancos, con las columnas semiabiertas "d" para las blancas y "c" para las negras.
Continuación clase #152 (a)
La estructura erizo es un esquema que se presenta frecuentemente en la actualidad. Se caracteriza por la posición de los peones e6-d6 contra e4 y c4 (aunque en raras ocasiones puede faltar alguno de estos peones blancos, con las columnas semiabiertas "d" para las blancas y "c" para las negras
Para continuar el estudio iniciado en la clase anterior sobre la llamada estructura erizo, vamos a ver alguno de los planes de que disponen las negras. Por ejemplo, frecuentemente las blancas atacan el peón de "b6" mediante la colocación de sus piezas Ae3 y Df2. Uno de los sistemas que tiene el negro a su disposición es jugar su alfil de "e7" a "d8" y luego a "c7".
En esta ocasión veremos algunos métodos a disposición de las blancas para luchar contra la estructura erizo. En los ejemplos que vamos a ver las blancas tienen éxito en su misión, aunque eso no significa que precisamente el plan que emplean les garantice la ventaja. Lo cierto es que en el medio juego las posibilidades de ambos bandos son aproximadamente equivalentes, pero los ejemplos elegidos son conducidos con mayor precisión por parte del blanco, para que sean más ilustrativos. En la práctica no siempre las blancas tienen tanto éxito para desarrollar todo su plan como en las partidas que a continuación veremos.
Los alfiles son piezas de largo alcance que en posiciones más o menos abiertas suelen ser algo mejores que un caballo. Para desarrollar al máximo su actividad necesitan diagonales abiertas y generalmente las cadenas de peones bloqueados suelen restringir su movilidad, especialmente si sus propios peones están fijados en casillas de su color. Se dice entonces que el alfil es malo, un concepto ampliamente comentado en estas clases y generalmente bien conocido. La desventaja de un alfil malo suele ser importante y en ocasiones decisiva, aunque eso depende del grado de movilidad del alfil y la cantidad de peones fijados en casillas de su color. En los próximos ejemplos veremos algunos casos que demuestran los puntos fuertes y débiles de esta pieza.
Aunque el caballo es una pieza de valor aproximado al del alfil, sus características son fundamentalmente diferentes. Precisamente esas diferencias entre dos piezas de valor aproximado, que frecuentemente se cambian unas por otras, es un aspecto muy importante de la estrategia, y será el tema de la próxima clase. En esta nos centraremos en las particularidades del caballo.
En clases anteriores vimos el tema del bloqueo, para lo cual el caballo es una pieza que cumple excelentemente la función. Pero además, al ser una pieza de corto alcance que necesita varios movimientos para cambiar de flanco, para el caballo es más importante que para otra pieza estar en una buena colocación. Una buena casilla para un caballo tiene que cumplir varios requisitos: En primer lugar debe estar a cubierto de los ataques adversarios, lo que suele ser en una columna semiabierta, delante de un peón adversario, especialmente si está aislado. Además debe estar bien protegida, habitualmente por un peón propio. Y sobre todo debe ser una casilla desde donde pueda realizar alguna actividad y cerca del lugar donde sucedan los acontecimientos más importantes de la partida, razón por la que generalmente las mejores casillas son las centrales.
La lucha de alfil contra caballo es uno de los aspectos de la estrategia que se presenta con mayor frecuencia. Casi en cada partida hay que tomar alguna decisión acerca de si conviene realizar tal o cual cambio en el que intervienen estas piezas. Es bien sabido que las posiciones abiertas favorecen al alfil, mientras que las cerradas convienen más al caballo. También cuando el alfil es malo (con los peones propios bloqueados en casillas del color por el que corre el alfil) la ventaja del caballo suele ser importante.
En esta clase veremos algunos ejemplos que nos ayudarán a valorar este tipo de posiciones, así como los planes típicos a emplear en las mismas. Suele ser frecuente que en el final de partida aparezca con mayor claridad la diferencia en valor de estas piezas, precisamente porque la ausencia de otras piezas hace que no existan factores que cambien la valoración.
La pareja de alfiles es una ventaja, aunque en este sentido se suele ser muy dogmático. Efectivamente hay posiciones, que en principio son favorables al caballo frente al alfil, donde la pareja de alfiles no consigue paliar esta desventaja, pero son mayoría las situaciones donde dos alfiles son mejores que de alfil y caballo o que dos caballos. En clases anteriores hemos visto ejemplos donde esta ventaja se manifestaba en el final, pero en la presente nos concentraremos en posiciones típicas de medio juego.
Aunque siempre se ha considerado la posesión de más espacio para maniobrar como una ventaja, modernamente este concepto se ha matizado. La popularidad de esquemas como "el erizo" que estudiamos poco tiempo atrás, donde un bando (el negro) tiene una posición restringida pero elástica, ha demostrado que lo fundamental en las posiciones con poco espacio es la coordinación y armonía de las piezas y que es sólo esta falta de coordinación lo que supone realmente una desventaja.
Lo que ocurre es que generalmente las posiciones con desventaja de espacio suelen tener problemas para que las piezas puedan maniobrar libremente, por ello cuando se da esa circunstancia, la ventaja de espacio se puede considerar un factor importante.
Completando el tema de la ventaja de espacio que iniciamos en la clase anterior, vamos a ver algunas posiciones típicas con la misma estructura central de peones, donde el blanco tiene un peón en d4 y el negro los suyos en e6 y c6. Esta es una estructura que se presenta con bastante frecuencia, sobre todo en la defensa francesa o en algunas variantes de la eslava. Si las negras no consiguen eliminar el peón central adversario con las rupturas ...c5 o ...e5, el blanco siempre posee una notable ventaja de espacio que puede aprovechar de diversos medios, como pronto veremos.
Uno de los planes más lógicos es aprovechar la mejor maniobrabilidad que proporciona la ventaja de espacio para atacar en el flanco de rey.
Continuación de la clase #160 (a)
Completando el tema de la ventaja de espacio que iniciamos en la clase anterior, vamos a ver algunas posiciones típicas con la misma estructura central de peones, donde el blanco tiene un peón en d4 y el negro los suyos en e6 y c6. Esta es una estructura que se presenta con bastante frecuencia, sobre todo en la defensa francesa o en algunas variantes de la eslava. Si las negras no consiguen eliminar el peón central adversario con las rupturas ...c5 o ...e5, el blanco siempre posee una notable ventaja de espacio que puede aprovechar de diversos medios, como pronto veremos.
Uno de los planes más lógicos es aprovechar la mejor maniobrabilidad que proporciona la ventaja de espacio para atacar en el flanco de rey.
En muchos momentos de la partida se presentan situaciones donde hay que decidir si convienen una serie de cambios de material que conducen hacia posiciones más simples, de tipo final de partida, en lugar de seguir caminos más complicados y propios del medio juego. Son muchos los motivos que pueden recomendar esta decisión, como el paso a un final favorable, eliminar un peligroso ataque adversario o reducir las posibilidades de contrajuego. En esta clase veremos algunos ejemplos donde hay que valorar la posibilidad de simplificar la partida y también la mejor manera de hacerlo.
Resulta muy interesante ver como en la siguiente partida las blancas deciden que su ventaja está precisamente en el final, cuando aparentemente tenían algunas posibilidades de ataque sobre el enroque.
Continuaremos viendo algunos ejemplos en los cuales un bando se embarca en una maniobra simplificadora. Ya comentamos algunos de los motivos que hacían deseable tal maniobra para asegurarse la ventaja. En la clase de hoy veremos como pueden existir motivos en posiciones igualadas e incluso desventajosas.
Este es un tema estratégico fundamental y por ese motivo ya ha sido tratado en clases anteriores. En la presente veremos nuevos ejemplos que ilustran algunos de los problemas relacionados con la creación de las columnas abiertas y la lucha por el dominio de las mismas.
Cuando sólo hay una columna abierta, la lucha por el dominio de la misma suele favorecer al bando que está mejor desarrollado o que tiene más espacio. A menudo depende de un tiempo el lograr ocuparla antes, pero también es importante disponer de un punto de apoyo en dicha columna.
Continuación clase #163 (a)
Este es un tema estratégico fundamental y por ese motivo ya ha sido tratado en clases anteriores. En la presente veremos nuevos ejemplos que ilustran algunos de los problemas relacionados con la creación de las columnas abiertas y la lucha por el dominio de las mismas.
Cuando sólo hay una columna abierta, la lucha por el dominio de la misma suele favorecer al bando que está mejor desarrollado o que tiene más espacio. A menudo depende de un tiempo el lograr ocuparla antes, pero también es importante disponer de un punto de apoyo en dicha columna
Algunas partidas jugadas por los grandes campeones quedan en la literatura ajedrecística como modelos de estrategia en determinados tipos de posiciones. El conocimiento de las mismas ayuda, incluso a jugadores muy fuertes, a orientarse en la búsqueda del plan correcto cuando alcanzan posiciones similares y es por ello que esas partidas tienen gran valor didáctico y conviene analizarlas con detenimiento.
Naturalmente no se trata de recordar de memoria el desarrollo de esas partidas y copiarlo ciegamente, sino que con el conocimiento del plan desarrollado en una posición dada por un gran jugador, hay que saber adaptarlo a las circunstancias precisas de la nueva posición y en todo caso la orientación que dicho conocimiento representa, ayuda a no desperdiciar el tiempo de reflexión para buscar el plan.
En la presente clase y en las próximas, examinaremos alguna partida jugada por un destacado jugador que ilustra un plan típico en una determinada posición, y luego veremos cómo otros jugadores han sabido aplicar el mismo plan en posiciones similares. Todas ellas son partidas modelo a la hora de ejecutar el plan en cuestión y su estudio será provechoso para el estudiante.
Continuación de la clase#164 (a)
Algunas partidas jugadas por los grandes campeones quedan en la literatura ajedrecística como modelos de estrategia en determinados tipos de posiciones. El conocimiento de las mismas ayuda, incluso a jugadores muy fuertes, a orientarse en la búsqueda del plan correcto cuando alcanzan posiciones similares y es por ello que esas partidas tienen gran valor didáctico y conviene analizarlas con detenimiento.
Naturalmente no se trata de recordar de memoria el desarrollo de esas partidas y copiarlo ciegamente, sino que con el conocimiento del plan desarrollado en una posición dada por un gran jugador, hay que saber adaptarlo a las circunstancias precisas de la nueva posición y en todo caso la orientación que dicho conocimiento representa, ayuda a no desperdiciar el tiempo de reflexión para buscar el plan.
En la presente clase y las siguientes, examinaremos alguna partida jugada por un destacado jugador que ilustra un plan típico en una determinada posición, y luego veremos cómo otros jugadores han sabido aplicar el mismo plan en posiciones similares. Todas ellas son partidas modelo a la hora de ejecutar el plan en cuestión y su estudio será provechoso para el estudiante.
Vamos a continuar analizando partidas ilustrativas de planes típicos que pueden ser consideradas modelo y que sirvieron de base a destacados jugadores en posiciones similares. Al igual que vimos en la clase anterior, la disposición de los peones suele ser una buena guía para orientarse.
También en esta ocasión empezaremos con dos ejemplos sacados de las partidas de Capablanca.
Las estructuras de peones, por ser el elemento estratégico que mayor persistencia tiene en la partida, suelen ser muy importantes a la hora de clasificar una posición y decidir el plan adecuado. Por ejemplo el peón aislado es uno de los temas más importantes ya que se presenta con mucha frecuencia. Por ello algunas partidas jugadas por los grandes campeones suelen ser modelos en el tratamiento de dichas posiciones. En esta clase veremos una posición típica y dos partidas modelo jugadas por sendos campeones mundiales.
El primer ejemplo es de una partida de Botvinnik.
Como vimos en la clase anterior, las estructuras de peones tienen gran influencia en el plan a seguir y por ello las partidas modelo de determinadas posiciones que podríamos denominar típicas, que se repiten con frecuencia, son especialmente importantes e ilustrativas. Ya vimos algunas posiciones con peón central aislado, una estructura de peones que se presenta a menudo y en la presente clase examinaremos otra estructura que guarda relación con la anterior.
La partida modelo de esta clase es una de Alekhine, donde explotó magníficamente la debilidad de la pareja de peones aislados, nombre que recibe la estructura en cuestión
Es sabido que los alfiles que corren por casillas de diferente color, dada su incapacidad para luchar directamente el uno contra el otro, son un factor que hace que muchos finales, incluso con ventaja material, terminen en tablas. Esto es aplicable solamente al final, ya que en las posiciones de medio juego sucede precisamente lo contrario. Los alfiles de diferente color son una baza importante que juega a favor del bando atacante, pues si uno de ellos ataca algún punto débil en el enroque, por ejemplo, el alfil adversario no puede defenderlo, lo cual lleva como resultado que el ataque cuente con una pieza más.
Pero incluso en los finales las cosas no son tan simples cuando existe alguna pieza más, además de los alfiles de diferente color. El caso de una torre por bando acompañando a los alfiles es relativamente frecuente y como veremos las posibilidades de imponer la ventaja son bastante grandes. En la presente clase veremos algunos ejemplos de como manejar este tipo de lucha.
En la clase anterior examinamos posiciones típicas del final con torre y alfil por bando, pero siendo los alfiles diferente color. Decíamos que la presencia de las torres eliminaba bastantes de las posibilidades de tablas que los alfiles de diferente color presentan cuando están solos en el final. En la presente clase veremos algunas posiciones con estas piezas, pero añadiendo además las damas, con lo que la posición adquiere carácter de medio juego y la particularidad de los alfiles de diferente color de favorecer al bando atacante resalta mucho más.
El hecho de que en las posiciones que veamos no hayan caballos tiene bastante importancia. Con sólo una pieza menor por bando, precisamente los alfiles de diferente color, no existe ninguna que pueda defender las casillas que ataca la otra y esto es un factor muy a tener en cuanta a la hora de valorar los puntos de ataque.
Naturalmente los factores como la actividad de las otras piezas son muy importantes, por encima de la ventaja material, y el primer ejemplo es prueba de ello.
El ataque al rey en las primeras fases de la apertura se presenta con bastante frecuencia cuando uno de los bandos descuida alguno de los preceptos básicos del desarrollo y retrasa demasiado el enroque. Mientras la posición central permanece cerrada, este retraso no suele ser peligroso, pero en cuanto se abre el centro la situación del rey comienza a ser expuesta, sobre todo si se abren las columnas centrales y entran en juego las piezas mayores. En esta clase veremos la técnica del ataque centrándonos en los métodos del bando atacante para abrir las mencionadas columnas y evitar que el rey adversario pueda encontrar refugio.
En las sucesivas lecciones abordaremos el tema del ataque al rey enrocado. Es sabido que la mejor posición en el enroque es con los peones en su disposición inicial, pero en muchas ocasiones diversas circunstancias de la partida hacen que alguno de los peones del enroque se muevan, lo que crea debilidades. Examinaremos las distintas debilidades en el enroque adversario y la forma de explotarlas, así como los métodos para crear las mismas. Vamos a empezar por un tipo de situación muy frecuente, cuando el adversario (suponemos que se trata del negro) ha movido su peón a "h6".
Básicamente dos son los inconvenientes que dicha jugada presenta: La posibilidad de que las blancas puedan abrir columnas mediante el avance g4-g5 y la posibilidad del sacrificio de una pieza en h6, generalmente un alfil, descubriendo la posición del rey adversario y obteniendo en la mayoría de los casos dos peones y ataque por la pieza, lo que de entrada supone una compensación bastante aceptable.
La jugada ...g6 con el enroque corto se presenta con bastante frecuencia en la actualidad. Los sistemas de apertura con fianchetto son muy habituales y por ello se llega frecuentemente a posiciones donde el peón ha sido avanzado. A diferencia de lo que ocurre con la jugada ...h6, la jugada ...g6 deja importantes casillas sin defensa: h6 y f6 son puntos que si el adversario puede ocupar con una pieza brindan excelentes posibilidades para crear amenazas de mate. En cambio, la posibilidad de un sacrificio sobre el peón avanzado (g6) es mucho menor que en el caso de h6, ya que este peón está mejor defendido.
En general, la posición de enroque debilitada por la jugada ...g6 es aceptable si se conserva el alfil que defiende las casillas débiles. Incluso aunque las blancas utilicen el avance h4-h5 para abrir columnas gracias a la presencia del peón en g6 (otro de los inconvenientes del avance g6, como en el caso de ...h6) la posición resiste bastante bien mientras se conserve el alfil defensor.
En cambio, si falta ese alfil, las debilidades de las casillas del enroque provocadas por el avance ...g6 pueden ser muy serias, especialmente si el adversario tiene un alfil de ese color.
Como conclusión del tema iniciado en las clases sobre el ataque al enroque debilitado por la jugada ...g6, veremos algunos casos en los que intervienen las rupturas de peones para abrir columnas, típicamente el ataque h2-h4-h5, que es naturalmente más fuerte si las blancas no han enrocado corto y mantienen su torre en h1.
Otro plan relacionado con la apertura de columnas, es el sacrificio de una pieza, generalmente un caballo, en la casilla f5. Este es un tema frecuente en algunas posiciones de la apertura española cerrada.
Si en las anteriores semanas examinamos ejemplos de ataques sobre el enroque debilitado por los avances ...h6 o ...g6, en esta veremos casos donde las debilidades son más importantes. Relativamente frecuentes son los casos donde un cambio en la casilla f6 obliga al negro a retomar con su peón, quedando doblados los peones "f" y la columna "g" abierta, lo que las blancas pueden explotar de varias formas y será el tema de esta y la próxima clase.
El principal problema que presenta una estructura semejante, es que el peón en h7 ya no puede ser defendido por otro peón y generalmente resulta difícil de defender con las piezas. Por ello este es el objetivo de ataque más natural.
Continuando el tema iniciado en clases anteriores sobre los métodos de ataques sobre el enroque debilitado por el avance de algún peón, vamos a ver el caso de que sean varios los peones avanzados.
Naturalmente cuantos más peones se hayan movido en el enroque mayores son las debilidades creadas, que no siempre pueden ser convenientemente defendidas. Incluso en el caso de que los tres peones se encuentren en la tercera fila, como en el primer ejemplo a continuación, esa posición es peor que la similar con los peones en la segunda fila, es decir sin haber sido movidos. El estar más cerca del campo enemigo hace que sea más fácil atacarlos y si uno de ellos debe moverse, las debilidades creadas serán todavía mayor.
El ataque al enroque necesita en muchas ocasiones ser llevado a cabo con ayuda de sacrificios. La posibilidad de dar mate al rey adversario justifica cualquier inversión material y por esa razón son frecuentes los sacrificios contra el enroque, como ya hemos tenido ocasión de comproban en clases anteriores.
En la presente clase examinaremos uno de esos tipos de sacrificio, los conocidos como sacrificios de demolición, en los que se entrega una pieza y a menudo más, para romper completamente la protección de peones del rey adversario. El objetivo es dejarle sin peones y si por una pieza obtenemos tres peones, ni siquiera podemos hablar de sacrificio.
Son bien conocidos los sacrificios de alfil en h7, pero los que vamos a ver son algo diferentes. En el primer caso se da un alfil por un peón y el rey contrario generalmente debe salir a menudo a campo abierto. En cambio, en los sacrificios que estudiaremos hoy, se trata de dejarlo sin su cobertura de peones, lo que a continuación debe aprovecharse para obtener alguna ventaja.
Continuando el tema de la clase anterior acerca de la demolición del enroque por medio de sacrificios para eliminar la cobertura de peones del rey, veremos nuevos ejemplos en los que generalmente se entregan varias piezas para logar el objetivo. Precisamente esta alta inversión material hace que forzosamente tales sacrificios entren dentro de los que podríamos llamar "basados en cálculo". Rara vez es posible entregar más de una pieza sin que existan unas variantes más o menos forzadas que lleven bien al mate o bien a la recuperación total o parcial del material. También en muchos de los ejemplos que a continuación veremos se da la circunstancia de que, a pesar de los sacrificios materiales realizados por el bando atacante, éste mantiene superioridad de fuerzas en la zona crítica pues el adversario o tiene sus piezas alejadas en el otro flanco o están incapacitadas de otro modo para participar en la defensa. A menudo este es un requisito fundamental para el éxito de cualquier ataque, pero especialmente los que comportan sacrificios de material.
Para concluir el tema acerca de la demolición del enroque por medio de sacrificios para eliminar la cobertura de peones del rey, veremos algunos ejemplos bastante más complicados que los anteriores. En este caso se trata de sacrificios que también tienen el objetivo de desmantelar las defensas del rey contrario, pero se basan más en la intuición que en el cálculo, pues la complejidad de las variantes hace que sea muy difícil tener previstas todas las posibles réplicas y hay que confiar, además del cálculo, en el criterio para valorar si el ataque compensa el material entregado.
El caso más sencillo es cuando se entrega una pieza por dos peones, ya que tal desventaja material no es demasiado grande. Basta comprobar que el adversario no dispone de un modo forzado para detener el ataque y que nosotros disponemos de suficientes piezas para mantener las amenazas. Al menos las piezas atacantes deben superar a las defensores en número o en colocación.
Este tipo de sacrificios resultan siempre muy espectaculares. La idea es sacar el rey adversario de su posición protegida obligándolo a dirigirse a la segunda o tercera fila, donde estará mucho más expuesto a las amenazas y apenas podrá contar con el auxilio de sus propias piezas. Generalmente esto puede llagar a compensar una fuerte inversión material, lo que dependerá de la fuerza de las amenazas creadas. Naturalmente estamos hablando de sacrificios en el sentido estricto de la palabra, es decir que el ataque resultante ha de ser evaluado más que calculado en todas sus variantes.
Continuación de la clase #179 (a)
Este tipo de sacrificios resultan siempre muy espectaculares. La idea es sacar el rey adversario de su posición protegida obligándolo a dirigirse a la segunda o tercera fila, donde estará mucho más expuesto a las amenazas y apenas podrá contar con el auxilio de sus propias piezas. Generalmente esto puede llagar a compensar una fuerte inversión material, lo que dependerá de la fuerza de las amenazas creadas. Naturalmente estamos hablando de sacrificios en el sentido estricto de la palabra, es decir que el ataque resultante ha de ser evaluado más que calculado en todas sus variantes.
Debido a la natural tendencia de los peones de organizarse en cadenas para defenderse mutuamente, es frecuente que las casillas de color distinto a las que ocupan deban ser protegidas por otras piezas. Generalmente esta tarea la realiza el alfil correspondiente, pero cuando este alfil es cambiado puede ocurrir que un complejo más o menos extenso de casillas queden sin defensa y allí las piezas del adversario pueden tener excelentes casillas para ocupar.
Es típico de las posiciones con enroques en flancos opuestos que ambos bandos lancen sus peones sobre el enroque adversario con el objetivo de abrir columnas. Las piezas mayores son una fuerza muy importante y su incorporación al ataque aumenta considerablemente su fuerza.
Pero también con enroques en el mismo flanco se presenta con frecuencia la lucha para abrir una columna en dicho flanco. Como el avance de los peones del propio enroque también expone el propio rey, es necesario que se den algunas condiciones previas, especialmente que el centro esté más o menos cerrado, para evitar allí un contragolpe del rival.
En la clase de hoy examinaremos algunas posiciones que tienen como tema común una estructura de peones similar (peones blancos en e5 y f4 contra los negros en e6 y f5) lo que permite un plan para abrir la columna "g" basado en el avance g2-g4. Veremos algunos de los métodos de ataque y también de la defensa.
Hay que valorar, tras el avance g4 la posibilidad que las negras cambien ...fxg4, así como la réplica más habitual ...g6. En este último caso se presenta el problema de si las blancas deben cambiar en f5, esperar o avanzar su peón a g5.
Este es un concepto posicional que en determinadas situaciones puede ser de gran importancia. Se refiere a aquellas posiciones con estructuras de peones asimétricas donde un bando tiene más peones que su adversario en el flanco de dama, mientras que éste tiene su compensación ya sea en el centro o en el flanco de rey.
La ventaja que tiene tener la mayoría de peones en el flanco de dama es que, con los enroques en el flanco de rey como es lo más frecuente, el proceso de avanzar los peones para obtener un peón pasado puede hacerse en una etapa muy temprana de la partida, incluso en el medio juego, mientras que el adversario, que tiene la mayoría en el flanco donde se encuentra su rey, no tiene la posibilidad de realizar tal avance sin comprometer la seguridad de su enroque. Además también en la fase del final, cuando ya quedan pocas piezas pero los reyes todavía se encuentran en el flanco de rey donde han enrocado, es mucho más difícil parar un peón pasado cuando está en el flanco opuesto.
Así pues la mayoría de peones en el flanco de dama es una ventaja en posiciones específicas donde ambos bandos han enrocado por el lado corto y no existen otros factores que afecten a la valoración de la posición. Puede ser una ventaja en posiciones de medio juego, con bastantes piezas, al posibilitar la rápida creación de un peón pasado pero también con pocas piezas si el rey adversario tiene problemas para llegar a detenerlo. En los próximos ejemplos veremos ambas situaciones.
Este es un tema que ya ha sido tratado en alguna clase anterior, pero que aquí ampliamos con nuevos ejemplos. Cuando la cadena de peones ha quedado bloqueada en casillas del mismo color que el propio alfil, éste no solamente ve reducida su movilidad por sus propios peones sino que además las casillas de color contrario ya no quedan protegidas ni por los peones ni por el alfil y por consiguiente tienden a ser débiles a medida que las otras piezas van siendo cambiadas. Un alfil así se denomina "alfil malo" y es una desventaja bastante seria, que puede llegar a ser decisiva, especialmente cuando quedan pocas piezas, precisamente por la razón antes expuesta. Además, el hecho de que los peones enemigos estén en casillas de color opuesto hace que sea imposible atacarlos y por ello el alfil malo suele ser una pieza pasiva, poco adecuada para labores atacantes.
Naturalmente, lo opuesto a un alfil malo es precisamente aquel cuyos peones están en casillas de color opuesto y se denomina alfil bueno. Generalmente realiza una misión muy coordinada con los peones pues entre todos defienden las casillas de ambos colores.
En esta clase veremos ejemplos del aprovechamiento del alfil malo, con especial énfasis a la fase transitoria del medio juego al final y luego la lucha en esta última fase, donde generalmente el caballo, por ser una pieza que puede atacar casillas de ambos colores, es la pieza más adecuada para explotar la mencionada ventaja.
El caballo es una pieza con características especiales. A diferencia de los alfiles o torres, es una pieza de corto alcance pero cuyos movimientos se ven menos limitados por las cadenas de peones. En comparación con el alfil, una pieza de valor equivalente, saca mejor partido de las posiciones cerradas o con el juego limitado a un sólo flanco, donde su menor alcance no supone un inconveniente. Además puede dominar casillas de ambos colores, por lo que no le afectan tanto como al alfil las estructuras con debilidades en casillas de un mismo color.
Como consecuencia de su poca capacidad para trasladarse rápidamente de un flanco a otro, el caballo es una pieza muy sensible a las malas colocaciones. Por el contrario, si está en una casilla fuerte, de donde no puede ser fácilmente expulsado y desde la cual puede desempeñar un papel activo, puede convertirse en una pieza muy fuerte e importante.
Varios factores intervienen para potenciar la actividad del caballo. La creación de puntos fuertes es uno de los planes previos al aprovechamiento propiamente dicho de su fuerza.
El objetivo primordial en la apertura es la rápida movilización de las piezas. Pero al mismo tiempo existen otros factores que tampoco hay que olvidar, tales como el dominio del centro, la correcta colocación de las piezas, la seguridad del rey, la ventaja material, etc... Y en ocasiones estos factores entrar en contradicción entre sí y uno de los bandos debe dar preferencia a uno de ellos en detrimento del desarrollo. Un caso típico es la ganancia de material a cambio de desarrollo, algo que siempre hay que valorar con mucho cuidado.
Como consecuencia, sucede con cierta frecuencia que uno de los bandos consigue adelantarse en el desarrollo a su rival, generalmente a cambio de alguna concesión material o posicional. Puesto que la ventaja de desarrollo es una ventaja de tipo temporal (desaparece tan pronto el contrario ha conseguido desarrollar sus piezas) su explotación requiere un juego enérgico y generalmente hay que aprovecharla en el momento preciso, obteniendo otro tipo de ventajas, antes de que se evapore.
Una de las formas típicas de la utilización del adelanto en el desarrollo es el aprovechamiento del mayor número de piezas desarrolladas para la creación de amenazas que el adversario tenga dificultades en defender, generalmente retrasando más su desarrollo o colocando peor sus piezas.
En esta clase veremos algunas posiciones donde el juego en el centro y en ocasiones en ambos flancos, está casi completamente bloqueado. Esas posiciones parecen estar muy cerca de las tablas, por la imposibilidad del bando que tiene ventaja de entrar en la posición adversaria. Pero veremos alguno de los recursos que tiene el bando fuerte para forzar estas posiciones y los planes para llevarlos a cabo.
En estas posiciones cerradas, la ventaja de espacio suele ser el factor más importante. El bando con más espacio tiene más facilidades para maniobrar con sus piezas y realizar sus planes. La posibilidad de realizar una ruptura, que abra la posición, es otro factor primordial.
Los cambios se producen frecuentemente en toda partida. El bando que los provoca generalmente trata de obtener alguna ventaja con ellos y el modo más frecuente de lograrlo es forzar el cambio de una pieza por otra de mayor valor. Con ello no nos referimos al valor material, que por supuesto es un caso muy sencillo, sino al cambio de una pieza por otra que, aunque tiene un valor similar, posee características posicionales que le dan una importancia superior. Un caso típico sería el cambio de un mal alfil por uno bueno del contrario, o de un caballo muy bien colocado del rival por uno nuestro con peores perspectivas.
Pero a veces se presentan casos donde es conveniente cambiar una pieza propia, aparentemente muy bien colocada, por otra cuyas perspectivas no parecen tan buenas. Se trata de un cambio cuya lógica está basada, no en el valor individual de las piezas, sino en características concretas de la posición.
En la presente clase examinaremos algunas posiciones donde se presenta un cambio de piezas menores que resulta a primera vista sorprendente, hasta que examinamos concretamente la posición y nos damos cuenta de que aunque nuestra pieza parecía superior, el cambio introduce elementos en la posición que resultan favorables.
Los peones colgantes es una estructura que se presenta con relativa frecuencia, especialmente en las aperturas de PD. Se caracteriza por la presencia de un par de peones en d4 y c4 (en el caso de las blancas) que no tienen otros peones propios en las columnas adyacentes y por lo tanto no pueden ser defendidos más que por las piezas.
Sin embargo, esto no significa que sean una debilidad. Por su carácter de peones centrales y por el dominio de espacio que proporcionan, son más a menudo una ventaja, especialmente en posiciones de medio juego, ya que además tienen una gran fuerza dinámica. La posibilidad de su avance (d4-d5 o más raramente c4-c5) es siempre una amenaza que debe ser tenida muy en cuenta. Muchas veces lleva a una apertura favorable del juego, otras veces conduce a la creación de un peón pasado.
Por el contrario, en posiciones tipo final, con pocas piezas o si los peones requieren constante defensa, su fuerza disminuye mucho y pueden llegar a ser una debilidad.
En esta y la siguiente clase, estudiaremos algunas partidas con esta estructura, que ilustren tanto los planes típicos para el que posee los peones colgantes como para el que lucha contra ellos.
Luchando contra los peones colgantes requiere en primer lugar oponerse a los planes activos del adversario, en especial el avance d4-d5. También convienen generalmente las simplificaciones con el fin de acercar la partida hacia el final, donde los peones colgantes pierden gran parte de su fuerza, o bien una estrategia de presión sobre los mismos que pueda conducir a una posición pasiva de las piezas de su bando, o más raramente incluso a la captura de alguno de ellos.
Obligar a que uno de los peones colgantes se mueva, puede proporcionar una excelente casilla para bloquearlos y eso puede lograrse mediante una de las dos rupturas posibles b4 o e4.
Este es un tipo de estructura de peones centrales que guarda mucha relación con la del peón central aislado y los peones colgantes. De hecho es un paso intermedio entre ambas. Se produce en posiciones de peón de dama aislado, donde las blancas tienen un peón aislado en d4, cuando las negras cambian caballos en c3 y las blancas recapturan con b2xc3. Quedan dos peones ligados en d4 y c3, pero sin que hayan otros peones propios en las columnas adyacentes. En principio esto resuelve el problema del aislamiento del peón d4 pero ahora surgen nuevas debilidades tanto en el peón retrasado c3 como en la casilla c4. Si las blancas consiguen realizar el avance c3-c4 se llegará a la estructura de peones colgantes, examinada en las anteriores clases y en general este es el mejor plan, que por otra parte las negras deben evitar, sobre todo ocupando o dominando la importante casilla c4. Ni que decir tiene que esta estructura puede presentarse con los colores cambiados (peones negros en d5 y c6) lo que ocurre con bastante frecuencia.
Como hemos dicho, las casillas d5 y sobre todo c4 son muy importantes. Las blancas deben conservar su alfil de casillas blancas pues de lo contrario no sólo se hace muy difícil realizar el avance c3-c4 sino que las piezas adversarias pueden ocupar dichas casillas ventajosamente.
La estructura de peones es un factor posicional que juega un importante papel en la partida de ajedrez. Debido a su menor movilidad, en comparación con el resto de las piezas, las consecuencias de una mala disposición de los peones suelen tener una larga duración y pueden llegar a influir durante toda la partida.
No solamente hay que tener en cuenta las características individuales de cada peón, por ejemplo si se encuentra aislado, retrasado, doblado etc. sino que la propia estructura en su conjunto tiene que ser considerada a la hora de valorar una posición.
Las islas de peones es uno de esos elementos que influyen en la valoración de una estructura de peones. En general es preferible que todos los peones estén agrupados de modo compacto, en lugar de en varios grupos. De este modo puede resultar más fácil la defensa de los mismos.
Este es un plan típico en algunas estructuras de peones, generalmente derivadas de la Variante del cambio en el Gambito de Dama Ortodoxo, aunque también se puede presentar en otras aperturas, como por ejemplo la Defensa Caro-Kann, aunque con colores cambiados. Básicamente se desarrolla a partir de la estructura de peones que surge después de las jugadas 1.d4 d5 2.c4 e6 3.cxd5 exd5 Naturalmente en la práctica las blancas no suelen realizar este cambio tan prematuramente, ya que con ello facilitan notablemente la defensa negra, pero lo que nos interesa es mostrar el esquema a partir del cual las blancas desarrollan su plan.
Tarde o temprano las blancas juegan e2-e3 mientras que las negras realizan el avance ...c7-c6. Entonces se llega a un característico esquema de peones donde las blancas tienen un plan en el medio juego basado en el avance b2-b4.
La intención de tal avance con b4-b5 y si las negras cambian en b5, el peón d5 queda aislado y débil. Las blancas podrían combinar el control de la columna abierta "c" con el ataque a dicho peón débil. Pero si permiten que sea el blanco quien cambie en c6 se verán normalmente obligadas a retomar con un peón y entonces la debilidad de c6 será también molesta. En ambos casos las blancas quedan con una pequeña pero firme superioridad posicional y las negras se ven obligadas a una defensa ingrata. El ataque del peón blanco con b4-b5 se realiza desde una posición donde las blancas tienen menos peones que su adversario, con la intención de debilitar la estructura rival, y por ello es conocido con el nombre de "ataque de minorías".
Es bien sabido que conviene poner el rey en seguridad lo antes posible. Pero en la partida de ajedrez ya desde el comienzo se plantea una lucha para conseguir diversos objetivos, y la principal dificultad es valorar cual merece prioridad. En la apertura se busca el rápido desarrollo, el dominio del centro, la obtención de buenas casillas para las piezas, sin olvidar la necesaria atención al equilibrio material. Por ello a veces la seguridad del rey pasa a un segundo plano, en la creencia de que, mientras su posición sea segura, se puede retrasar el enroque por unas jugadas a fin de atender a otros objetivos. Esta estrategia es muchas veces correcta, pero el problema ocurre cuando se sobrepasan los límites en virtud de una falsa valoración de la posición y el rey permanece en el centro más tiempo del debido.
La explotación de la situación del rey adversario en el centro pasa casi siempre por la apertura de líneas en dicho sector, especialmente columnas. Para lograrlo a veces basta con rupturas de peones, pero en otras ocasiones hacen falta incluso sacrificios de material. En la partida modelo que estudiaremos a continuación, las negras quedan con su rey en el centro y a medida que las blancas van consiguiendo abrir líneas en él, su situación se vuelve más peligrosa. Las blancas explotan este factor de manera enérgica, sin dar tiempo a que el adversario organice su defensa y pueda poner su rey en seguridad.
Como complemento del tema, veremos varias partidas ilustrativas que el aficionado debe estudiar, tratando de apreciar por sí mismo los momentos en que el bando perdedor equivocó su estrategia y se quedó con el rey en una situación expuesta, así como fijarse en la forma en que el vencedor sacó provecho de ello. Las breves notas que se incluyen, deben servir sólo como ayuda, pero a propósito hemos decidido no dar ninguna valoración "con palabras" para que sea el lector quien trate de hallar por sí mismo las valoraciones de los momentos críticos.
Continuación de la clase #194 (a)
Es bien sabido que conviene poner el rey en seguridad lo antes posible. Pero en la partida de ajedrez ya desde el comienzo se plantea una lucha para conseguir diversos objetivos, y la principal dificultad es valorar cual merece prioridad. En la apertura se busca el rápido desarrollo, el dominio del centro, la obtención de buenas casillas para las piezas, sin olvidar la necesaria atención al equilibrio material. Por ello a veces la seguridad del rey pasa a un segundo plano, en la creencia de que, mientras su posición sea segura, se puede retrasar el enroque por unas jugadas a fin de atender a otros objetivos. Esta estrategia es muchas veces correcta, pero el problema ocurre cuando se sobrepasan los límites en virtud de una falsa valoración de la posición y el rey permanece en el centro más tiempo del debido.
La explotación de la situación del rey adversario en el centro pasa casi siempre por la apertura de líneas en dicho sector, especialmente columnas. Para lograrlo a veces basta con rupturas de peones, pero en otras ocasiones hacen falta incluso sacrificios de material. En la partida modelo que estudiaremos a continuación, las negras quedan con su rey en el centro y a medida que las blancas van consiguiendo abrir líneas en él, su situación se vuelve más peligrosa. Las blancas explotan este factor de manera enérgica, sin dar tiempo a que el adversario organice su defensa y pueda poner su rey en seguridad.
Como complemento del tema, veremos varias partidas ilustrativas que el lector debe estudiar, tratando de apreciar por sí mismo los momentos en que el bando perdedor equivocó su estrategia y se quedó con el rey en una situación expuesta, así como fijarse en la forma en que el vencedor sacó provecho de ello. Las breves notas que se incluyen, deben servir sólo como ayuda, pero a propósito hemos decidido no dar ninguna valoración "con palabras" para que sea el lector quien trate de hallar por sí mismo las valoraciones de los momentos críticos.
Si el enroque es una muy necesaria forma de poner el rey en seguridad al tiempo que se comunican las torres, resulta natural tratar de impedir que el adversario pueda realizar dicha maniobra. De ese modo se encontrará con todas las dificultades relacionadas con la situación del rey en el centro, especialmente a medida que la situación se vuelve más aguda y se abre el centro.
Impedir el enroque enemigo es, por regla general, una buena medida. Naturalmente el rival lucha por oponerse a nuestras intenciones, así que conseguir este objetivo no siempre será fácil. La forma más radical de lograrlo es obligarle a mover el rey, en cuyo caso el enroque queda impedido para siempre. Existen bastantes ejemplos en los que un bando sacrifica una pieza por uno o dos peones, pero obliga al rey enemigo a renunciar al enroque, aunque tales ejemplos no los estudiaremos en la presente ocasión.
En los ejemplos que veremos, el enroque se evita de un modo diferente, simplemente manteniendo bajo ataque alguna línea que el rey debe cruzar. El caso más frecuente es el dominio de la diagonal a3-f8, en el caso de las blancas, por ejemplo mediante un alfil colocado en a3. Muchas partidas de la época romántica tenían esta estrategia como motivo básico y en las partidas ilustrativas presentamos una bonita victoria del gran Anderssen como ejemplo.
Este es uno de los métodos de ataque que más frecuentemente se estudian en la literatura ajedrecística. El sacrificio del alfil en h7 rompe la cobertura de peones del rey adversario y le obliga a salir a campo abierto, donde será atacado por las piezas adversarias.
Las posiciones donde ambos bandos han enrocado en flancos distintos presentan características especiales. Es frecuente en toda partida que cada bando busque la iniciativa en uno de los flancos del tablero, precisamente aquel donde pueda tener ventaja, pero muchas veces los objetivos que se buscan en ese flanco e puramente posicional, como puede ser la creación y aprovechamiento de un peón débil.
En cambio, con enroques en flancos opuestos, el objetivo a conseguir es precisamente el rey adversario y esto hace la lucha mucho más aguda, rica en contenido táctico y donde los sacrificios de material tienen más justificación. Además, en la lucha no solo intervienen las piezas, sino que es muy frecuente los avances de peones para abrir columnas en el flanco donde está enrocado el rey adversario, cosa que en posiciones con los reyes enrocados en el mismo flanco se presenta más raramente, pues el avance de esos peones expone al mismo tiempo el propio rey. Como consecuencia de la lucha intensa que se produce, el porcentaje de partidas que terminan en tablas es menor que en las posiciones con enroques en el mismo flanco y por ello son atractivas para el jugador que quiere arriesgar en pos de la victoria.
Uno de los métodos de ataque al enroque más habituales es la apertura de columnas para hacer intervenir las piezas mayores en dicho ataque. Hemos visto en la lección anterior que esto es muy frecuente en los casos con enroques en flancos opuestos, donde cada bando busca la apertura de columnas mediante el avance de sus propios peones. Esto es especialmente efectivo si el contrario ha movido uno de los peones de su enroque y la partida modelo que vamos a estudiar seguidamente es un buen ejemplo de esta circunstancia. Préstese atención en como el avance de los peones que realizan las blancas consigue su objetivo rápidamente, mientras que el correspondiente avance por parte de las negras, no obtiene los mismos resultados al no estar avanzado ningún peón en el enroque blanco.
Se entiende por casillas débiles aquellas que no pueden ser suficientemente defendidas y particularmente aquellas que no pueden ser defendidas por peones, ya que esta piezas, gracias a su pequeño valor, son ideales para evitar que las piezas enemigas se coloquen en determinadas casillas.
Cuando uno de los peones del enroque avanza, por ejemplo con la jugada ...g7-g6, deja algunas casillas desprotegidas (en este caso f6 y h6) que podrían ser ocupadas por las piezas enemigas, con mucho efecto en el caso de que las negras estén enrocadas por el lado corto. Estas debilidades suelen estar bien defendidas si existe un alfil en g7, pero si esta pieza es cambiada, entonces la importancia de esos puntos débiles puede llegar a ser decisiva.
Un viejo axioma del ajedrez dice que la mejor reacción contra un ataque de flanco es un contragolpe en el centro y la partida modelo que esta semana examinaremos, es una demostración excelente de esta afirmación. Desde luego en esta partida se dan una serie de factores que influyen poderosamente. Las blancas, confiando en la superioridad de su posición, se embarcan en una acción en el flanco de rey sin haber completado el desarrollo de sus piezas. El juego está cerrado en ese momento y la posición sin enrocar de su rey no parece peligrosa, dada la poca actividad de las piezas enemigas. Pero la ruptura central, realizada aquí con el sacrificio de varios peones, cambia completamente la situación: De pronto el juego se abre, el avance de los peones blancos, que quería ser el preludio del ataque, se revela como el origen de importantes debilidades y las piezas blancas, faltas de desarrollo, se encuentran en una situación muy problemática. Además el rey blanco, ya con el centro abierto, es objeto de un fuerte ataque de las piezas enemigas que logran una actividad inesperada.
Dada la importancia que tiene la seguridad del rey es natural que la tarea del bando defensor sea protegerlo lo más posible con el apoyo de sus piezas. Y consecuentemente el bando atacante tratará de llevarlo a una situación más expuesta y una de las formas más habituales es mediante la extracción del rey adversario hacia el centro del tablero, donde puede ser sometido a amenazas decisivas. Pero eso es algo que rara vez el contrario permite gratuitamente y generalmente sólo se logra mediante sacrificios de material que el rey se ve obligado a capturar adentrándose en una zona donde sus piezas ya no pueden prestarle el necesario apoyo.
Este tipo de sacrificios resultan siempre muy espectaculares. La idea es obligar al rey adversario a dirigirse a la segunda o tercera fila y aunque no exista una variante forzada que lleve al mate o recuperación de material, la mayoría de las veces la defensa resulta muy difícil y poner de nuevo el rey en seguridad, una tarea imposible.
Uno de los principios más importantes de la apertura es la movilización rápida de las piezas. Podríamos decir que, junto con la lucha por el control de las casillas centrales, es el único objetivo que debe perseguirse en las primeras 8 o10 jugadas. Sin embargo, es frecuente ver partidas que se deciden en esta fase, cuando uno de los bandos descuida este factor, a menudo por ir a la búsqueda de ganancias materiales.
El desarrollo, la movilización completa de todas las piezas, es algo que debe tenerse muy presente al empezar la partida. Es especialmente importante en posiciones de las denominadas abiertas, es decir sin peones trabados en el centro, posiciones con alto contenido táctico y donde la actividad de las piezas juega un papel muy importante. Por esto en las aperturas abiertas, que llevan a ese tipo de posiciones, cada tiempo resulta de gran valor y con el fin de aventajar al adversario en el desarrollo es frecuente el sacrificio de material, aunque generalmente de poco valor, un peón o dos. Precisamente en esa idea se basan muchos gambitos, tan populares en las partidas de hace 100 años.
El concepto de la ventaja que supone tener la pareja de alfiles es conocido desde la época de Steinitz, el primer campeón mundial y fundador de los principios de la escuela posicional. Aunque un alfil es una pieza de largo alcance y por ello debería ser mejor que un caballo, tiene el inconveniente de dominar casillas de un sólo color, quedando las del color contrario completamente fuera de su alcance. Pero cuando se posee la pareja de alfiles, ambos se complementan, de modo que la fuerza que desarrollan conjuntamente es superior a la suma de la de ambos por separado, y en la gran mayoría de los casos, son superiores a un alfil y un caballo, y también a dos caballos.
La pareja de alfiles es, en principio, una ventaja, aunque en este sentido no hay que ser demasiado dogmático. Efectivamente hay posiciones, que de por sí son favorables al caballo frente al alfil, donde la pareja de alfiles no consiguen paliar esta desventaja. Pero en la mayoría de las las situaciones los dos alfiles son mejores que un alfil y un caballo o que dos caballos. Generalmente esta ventaja queda más manifiesta en el final, donde no intervienen otras piezas, pero también es frecuente aprovecharla en el medio juego.
Este es uno de los temas estratégicos más importantes, ya que está íntimamente relacionado con la actividad de las piezas más poderosas.
Es bien sabido que una columna abierta es aquella que no tiene peones de ninguno de los dos bandos y por consiguiente las torres pueden aprovechar para irrumpir en la posición enemiga sin trabas.
La apertura de columnas contra el enroque es una forma de llevar el ataque, y por lo tanto lo consideramos dentro de las formas de ataque al enroque y es un tema que ya ha sido examinado recientemente. En esta clase nos centraremos en la columna abierta con fines más posicionales, como son la entrada de las torres en la séptima u octava filas.
Cuando sólo hay una columna abierta, su dominio adquiere la mayor importancia, pues el que la posee no sólo puede iniciar las acciones ofensivas a través de ella, sino que evita que el adversario pueda hacer uso de la misma y por lo tanto reduce a una tarea defensiva las piezas mayores de éste. Generalmente la lucha por el dominio de la columna abierta misma suele favorecer al bando que está mejor desarrollado o que tiene más espacio.
Se entiende por mayoría de peones un grupo de peones unidos, situados en un sector del tablero (casi siempre en un flanco, aunque también podría ser en el centro) que se enfrentan a otro grupo numéricamente inferior. La superioridad en número hace que generalmente sea posible conseguir de esa mayoría de peones, un peón pasado, cuyas ventajas son bien conocidas.
Como generalmente ocurre que se mantiene la igualdad material, ambos bandos suelen tener una mayoría de peones en zonas distintas del tablero (típicamente cada uno en un flanco) y en tales casos es de la máxima importancia el correcto manejo de la mayoría para obtener el peón pasado, avanzando los peones de modo que no puedan ser frenados.
Suponiendo que no existan otros planes de mayor trascendencia, como ataques al enroque o momentos tácticos, el avance de una mayoría y del posterior peón pasado, puede ser un factor muy importante, sobre todo en posiciones tranquilas de medio juego o del final.
La séptima fila es particularmente importante porque en ella generalmente se encuentran los peones enemigos y una torre colocada allí puede atacar simultáneamente a varios de ellos. También una torre colocada en la séptima fila puede encerrar el rey enemigo en su primera fila, impidiéndole incorporarse a la lucha o incluso colaborando en diversas redes de mate. Por ese motivo, la ocupación de esa fila por una torre suele ser un logro importante, especialmente cuando se dan alguna de las circunstancias mencionadas.
Cuando se consigue colocar ambas torres en la séptima fila, maniobra que se conoce como "doblar las torres en séptima", la fuerza que estas piezas desarrollan suele ser de carácter decisivo, especialmente en finales, cuando no hay muchas piezas que puedan defender los puntos atacados. Es frecuente que los finales de cuatro torres, el bando débil trate de lograr este objetivo, aun a costa de pérdidas de material, para asegurarse al menos el empate.
El concepto de ventaja de espacio es fácil de entender. Se trata de dominar con las piezas un sector más amplio del tablero que el adversario.
Sin embargo, modernamente este concepto ha sufrido ciertas matizaciones y ya no se considera la ventaja de espacio como una ventaja en sí misma. La proliferación de esquemas de la defensa Siciliana y del "erizo", donde las negras obtienen una posición restringida pero elástica, ha demostrado que lo fundamental en las posiciones con poco espacio es la coordinación y armonía de las piezas y que es sólo esta falta de coordinación lo que supone realmente una desventaja.
Lo que ocurre es que generalmente las posiciones con desventaja de espacio suelen presentar problemas para que las piezas puedan maniobrar libremente, por ello cuando se da esa circunstancia, la ventaja de espacio se puede considerar un factor importante.
En la clase 199 ya abordamos el tema de las debilidades de casillas, aunque en aquella ocasión nos referíamos a casillas del enroque, cuya debilidad afectaba directamente a la seguridad del rey.
Pero en esta ocasión ampliaremos el concepto, examinando la importancia de determinadas casillas aunque no estén directamente relacionadas con el enroque. Ya dijimos que son débiles aquellas casillas que no pueden ser suficientemente defendidas y en las que el adversario puede colocar ventajosamente sus piezas. Ello casi siempre ocurre cuando dichas casillas no pueden ser controladas por los peones propios, ya que estas piezas, por su pequeño valor, son ideales para impedir el acceso de las piezas enemigas a determinadas casillas.
Aunque las debilidades de casillas del enroque pueden ser más serias que en otra parte del tablero, éstas últimas tienen también gran importancia, sobre todo cuando las ocupa una pieza enemiga especialmente molesta.
El alfil malo es un concepto ampliamente conocido y de gran importancia estratégica. La regla de Capablanca, que no ha perdido ni un ápice de su valor, dice que cuando se tiene un alfil hay que colocar los peones en casillas de diferente color a las casillas por las que corre nuestro alfil. De esta manera el alfil no es obstaculizado por sus propios peones y además los peones controlan casillas de un color, mientras el alfil controla las casillas de color contrario.
Cuando el alfil y sus propios peones están colocados en casillas del mismo color, la actividad del primero se ve notablemente disminuida. En tal caso, se dice que el alfil es "malo" y su posesión es una desventaja que, en ciertos casos, puede llegar a decidir la partida. Por el contrario un alfil con los peones de su bando bloqueados correctamente en casillas de color opuesto, es un alfil "bueno". Por supuesto, cuando los peones han quedado bloqueados con los del enemigo, es cuando esta regla adquiere mayor importancia, puesto que probablemente ya no podrán moverse durante muchas jugadas y sus características se vuelven permanentes.
Este concepto estratégico es de gran importancia, e influye notablemente en el valor de los alfiles, por lo que debe ser muy tenido en cuenta a la hora de valorar una posición y de proponer o evitar cambios de los alfiles.
Materialmente se considera que una torre es algo más fuerte que una pieza menor y un peón pero algo más débil que pieza menor y dos peones. Aunque los factores posicionales tienen, como siempre gran importancia, la entrega de una torre por pieza menor y peón no representa una pérdida material demasiado grande y puede compensarse con alguna mejora significativa de la posición. En tal caso, se trata de un sacrificio basado en criterios estratégicos más que en el puro cálculo, y es un recurso muy importante en la práctica magistral.
Para valorar correctamente el sacrificio posicional de la calidad hay que conocer en que situaciones una pieza menor puede ser mejor o igual a una torre. En general se trata de posiciones donde la torre tiene poca actividad por falta de columnas abiertas o por necesidad de mantenerse a la defensiva. Este es un factor fundamental, pues si la torre puede ejercer todo su poder, difícilmente un alfil o un caballo pueden luchar con éxito contra ella.
Los objetivos que se buscan con el sacrificio pueden ser muy diversos. En la partida modelo que estudiaremos a continuación, las negras sacrifican la calidad para quedar con un peón pasado en el flanco de dama, apoyado por la pareja de alfiles. Al tiempo se elimina el alfil de las blancas, que sería una pieza útil para detener dicho peón. Aunque las negras no consiguen ni un peón como contrapartida material por la calidad, las ventajas obtenidas son suficientemente importantes para evaluar positivamente el sacrificio.
Cuando un peón alcanza la octava fila, se transforma en una pieza más valiosa (coronación). Dicha transformación casi siempre es en dama, lo que supone una enorme ganancia de material, generalmente de carácter decisivo. Cuanto más cerca esté el peón de la casilla de coronación, más real se hace la amenaza y por consiguiente mayor es su valor.
Pero el principal obstáculo que un peón encuentra en su camino, son los peones adversarios, ya sea por encontrarse en su misma columna, impidiendo el avance, o bien en alguna de las dos columnas contiguas, donde también evitan dicho avance por la posibilidad de captura.
Cuando el peón no tiene peones adversarios en su misma columna ni en las adyacentes, se denomina pasado y la posibilidad de avanzar hacia su coronación le convierte en una pieza con mayor valor que los demás peones. En la partida modelo de la clase de hoy veremos una partida que se decide por la fuerza del peón pasado.
Puesto que los peones contrarios no pueden evitar el avance del peón pasado, son las piezas quienes tienen que encargarse de evitar tal avance. Esto hace que en la mayoría de las posiciones tal peón sea una ventaja indudable, especialmente a medida que la partida se aproxima al final, donde muchas piezas han sido cambiadas y quedan pocas para obstaculizar su avance.
En la clase anterior vimos que un peón pasado puede ser un factor muy ventajoso en determinadas posiciones. La amenaza de su avance es algo que el adversario siempre debe tener presente y para impedirlo la estrategia correcta es la colocación de una pieza en la casilla delante de él (bloqueo). Aunque dedicar una pieza a esta tarea puede suponer una pérdida de su movilidad y por consiguiente una desventaja, existen algunas circunstancias en las que el bloqueo del peón pasado incluso favorece la actividad de la pieza bloqueadora. Ya Nimzovich enumeró las cualidades que debía tener un buen bloqueador, que pasamos a resumir:
Debe ser de poco valor, para que así si es atacada, no se vea obligada a retirarse. Típicamente debe ser una pieza menor, alfil o caballo. En especial éste último suele ser el bloqueador ideal. La dama es demasiado fuerte para realizar funciones de bloqueo, pero en circunstancias especiales puede ser útil para esta tarea. En cambio, las torres casi siempre son malos bloqueadores.
Ha de ser elástica, es decir no ha de estar permanentemente atada a su función, sino que eventualmente puede abandonar la casilla de bloqueo para volver en caso necesario.
También debe, desde su casilla de bloqueo, desempeñar otras operaciones activas, especialmente apoyar avances de los peones de los flancos. La casilla de bloqueo suele ser bastante segura, pues el propio peón pasado protege al bloqueador de los ataques frontales.
Los cambios de material suponen la disminución de las fuerzas de ambos bandos y por consiguiente un cambio de la posición que puede llegar a ser muy significativo. Es lo que habitualmente se conoce como simplificación y generalmente es algo que busca el bando con ventaja material a fin de imponerla con mayor facilidad.
Existen varios motivos para buscar la simplificación de la posición. En la partida modelo que examinaremos a continuación, las negras debilitan su estructura de peones, buscando atacar por la columna abierta "b". Pero con la simplificación que las blancas fuerzan, la partida pasa a un final donde del ataque no queda nada y las debilidades creadas resultan decisivas.
El centro es la zona más importante del tablero, ya que es la que comunica los flancos. Debido a esto, ya desde la apertura se entabla una lucha por lograr superioridad en esa parte del tablero. Es bien conocido que las piezas alcanzan su mayor efectividad en el centro, como demuestra el simple método de contar las casillas que domina un caballo cuando está en el centro (8) en comparación con las que controla sie está situado en la banda (4) o en el rincón (2). Y algo parecido ocurre con el alfil.
Sin embargo, no es sólo la cuenta puramente aritmética de las casillas que controla lo que da a las piezas colocadas en el centro especial valor. Sobre todo es la facilidad para acudir rápidamente a uno u otro flanco cuando sea necesario. Desde el centro las piezas apuntan a ambos flancos y pueden ejercer mayor efectividad.
Los sacrificios que no están basados en un cálculo más o menos concreto de las variantes sino en la valoración de la posición, entran en la categoría de los llamados sacrificios posicionales. Naturalmente deben ser de pequeño valor, ya que sería muy excepcional que dichos factores pudieran compensar una dama o una torre. Por ello típicamente se sacrifica un peón, o a veces la calidad, para obtener diversas ventajas posicionales que no necesariamente están basadas en variantes concretas.
En la partida modelo que examinamos, las negras sacrifican un peón, logrando que el rey adversario pierda el derecho al enroque, lo que supone para el blanco serias dificultades para movilizar su torre de rey, así como otras amenazas molestas. Sin duda no fue calculado por el negro, ya que las variantes concretas no existen apenas.
En el ajedrez, como en las batallas, los ejércitos más numerosos suelen imponerse. Pero al hablar de superioridad numérica de las fuerzas atacantes hay que considerar sobre todo las piezas que intervienen en el ataque y no la totalidad de las mismas. Los sacrificios de material por ataque muchas veces dejan al adversario con ventaja material en el conjunto del tablero, pero en la zona que verdaderamente importa, donde se desarrolla propiamente el ataque (generalmente en las proximidades del rey enemigo) el bando que ha realizado el sacrificio puede contar con mayor número de efectivos, un requisito generalmente fundamental para que el ataque tenga éxito. En las partidas que vamos a ver en la presente clase, el bando atacante tiene más piezas en juego, creando amenazas, que las que tiene el defensor, aunque éste posea ventaja material. Como consecuencia el ataque consigue sus objetivos.
Cuando se dan situaciones de superioridad de piezas atacantes, es preciso sacar partido de modo inmediato, jugando con energía. De otro modo, el bando materialmente superior conseguirá traer sus piezas a la defensa y el ataque fracasará. El método más frecuente es la creación de nuevas amenazas que impidan al defensor la incorporación de otras piezas.
Las posiciones que vamos a estudiar en la presente clase están en un punto intermedio entre el medio juego y el final. Son posiciones donde sólo quedan piezas mayores, usualmente la dama y una torre o bien dama y dos torres. Estas piezas son muy útiles como piezas de ataque, pero en cambio son bastante peores con fines defensivos. Como consecuencia, en ese tipo de posiciones es muy importante llevar la iniciativa y ser capaz de atacar los puntos débiles de la posición enemiga, para obligar al adversario a tomar una actitud defensiva. La seguridad del rey es también un factor muy importante.
Como veremos en la partida modelo que examinaremos a continuación, en una posición simétrica las blancas no tienen más ventaja que la disposición más activa de las piezas mayores, lo que les permite mantener una superioridad apreciable y duradera. Préstese atención a las maniobras de ataque sobre los peones débiles adversarios y la ruptura en el flanco de rey para dejar al monarca enemigo en una posición expuesta.
Existen una serie de sacrificios típicos cuyos temas fundamentales se repiten con cierta frecuencia. Por ello el estudio de las diferentes circunstancias en que puede presentarse, es muy útil. En este sentido es muy conocido el típico sacrificio de alfil en h7 contra el enroque, que ya fue estudiado en una clase anterior (la 196) pero en la presente, pasaremos revista a otro sacrificio mucho menos estudiado: el sacrificio de un caballo en f5, cuando las negras tienen un peón en g6, con el objetivo de abrir la columna "g" para el ataque.
Aunque la estructura de los peones es un factor muy importante a la hora de valorar la posición, la actividad de las piezas juega a menudo un papel más importante. Lo que ocurre es que generalmente los factores estructurales de los peones son de carácter más duradero que la colocación de las piezas, que puede cambiar en pocas jugadas y por ello su influencia a lo largo de la partida es más permanente.
Pero la colocación de las piezas, aunque sea un factor temporal, puede decidir la partida y más que la colocación de una sola pieza, es el conjunto de todas ellas lo que tiene importancia. El principio de armonía entre las piezas siempre debe ser tenido en cuenta.
Este factor es de una importancia primordial en la apertura, especialmente en las posiciones abiertas, donde la rápida movilización de todas las piezas puede pesar más que cualquier consideración material. Pero también en el medio juego, la actividad de todas las piezas y que no exista alguna descolocada, resulta muy importante y lo mismo ocurre en el final.
Una columna semiabierta es aquella en la que no hay peones propios y, a diferencia de las columnas abiertas, existe algún peón del adversario. Como consecuencia, este peón puede ser objeto de ataque por parte de las piezas mayores y si le falta la protección de otros peones de su bando, convertirse en una seria debilidad.
Las columnas semiabiertas es un tema estratégico de gran importancia. La diferencia fundamental respecto a las columnas abiertas, es que estas están compartidas por los dos bandos, que a menudo luchan por su dominio y en muchas ocasiones se neutralizan al cambiarse en ella las piezas mayores. Por el contrario, las columnas semiabiertas pertenecen solo a un bando, la tarea principal es obtenerlas y luego explotarlas, pero raramente el adversario puede tener en ellas una actitud más que defensiva.
El tema de las columnas semiabiertas sobre el enroque adversario pertenece más a los temas de ataque sobre el enroque, pero en esta clase vamos a ver como aprovechar, de un modo más estratégico, las columnas semiabiertas en el flanco de dama.
En la clase #228 vimos una partida donde se presentaba la llamada estructura Carlsbad típica de muchas posiciones del Gambito de Dama rehusado donde las blancas realizan el cambio c4xd5. En aquella ocasión mencionamos que las blancas solían jugar el ataque de minorías, consistente en avanzar su peón "b" hasta b5 con idea de debilitar la estructura adversaria, tanto en el caso de cambiar en c6 dejando a las negras con un peón débil en "c6" en la columna semiabierta, como sí son las negras quienes cambian, con lo que queda aislado el peón d5, al tiempo que en la columna "b" se abren nuevas posibilidades de ataque sobre el punto "b7".
La partida modelo que vamos a ver a continuación es un buen ejemplo de los planes relacionados con este ataque. Las negras quedan finalmente con la mencionada debilidad en c6, pero su posición es jugable. Veremos algunas sutilezas en el manejo de estas posiciones. Incluso el final al que se llega resulta de gran interés.
Vamos a estudiar uno de los métodos de ataque que se presentan en una fase temprana de la partida, generalmente cuando el rey adversario no está enrocado todavía y es característico de algunas posiciones de aperturas semiabiertas, principalmente la Siciliana, pero también Caro-Kann y Escandinava, aunque como veremos en las partidas ilustrativas, en algunas aperturas cerradas, como el Gambito de Dama, puede producirse también. La idea es el sacrificio de una pieza menor, un alfil o caballo, en el punto "e6" obteniendo a cambio un par de peones y dificultando que el rey enemigo pueda enrocarse. Las líneas abiertas, a menudo las columnas "e" o "d" sirven de entrada para las piezas menores y si las negras protegen su rey cubriéndose con alguna pieza, la clavada permite muchas veces a las blancas recuperar material con ventaja.
Uno de los métodos más usuales de ataque a un enroque donde se haya avanzado un paso el peón de torre es el sacrificio de una pieza, usualmente un alfil, por ese peón. El esquema típico sería con un alfil blanco en e3 y la dama en d2 y las negras enrocadas corto con sus peones en h6,g7 y f7. Las blancas juegan 1.Axh6 gxh6 2.Dxh6 y obtienen por la pieza dos peones, además de desmantelar la protección de peones del rey adversario. Este último factor es importante, ya que si el ataque no resulta suficiente, muchas veces es posible forzar al menos el jaque continuo, una medida de seguridad que también influye a la hora de aceptar el riesgo que todo sacrificio de material conlleva.
En esta y las próximas clases vamos a tratar algunos temas relacionados con las debilidades de la estructura de peones. En principio siempre es preferible tener todos los peones agrupados en un sólo grupo compacto. La disgregación de los peones en varios grupos aislados dificulta la defensa de los mismos, especialmente cuando hay alguno separado del resto (peón aislado) cuya defensa sólo puede ser realizada por una pieza.
El término "islas de peones" fue empleado por Capablanca y hoy en día está universalmente extendido y se refiere precisamente a los grupos de peones separados entre sí. Cuantas menos islas existan, mejor será la estructura.
La desventaja de una estructura dividida en tres o más islas es un factor posicional que se manifiesta especialmente en la fase del final de partida, con dos o tres piezas por bando. Particularmente importante es la presencia de torres, pues estas piezas son muy útiles para atacar peones débiles pero en cambio suelen ser bastante ineficaces en la defensa.
Un peón retrasado es aquel que, sin estar aislado, no puede ser defendido por sus compañeros al haberse quedado rezagado respecto a ellos y además su avance (que resolvería el problema) se ve dificultado por alguna circunstancia. Esto sólo es una desventaja en la medida que dicho peón puede ser atacado por las piezas enemigas y en general solo en caso de hallarse en una columna abierta, por la que pueda ser atacado por las piezas mayores adversarias, la desventaja se hace notoria. Entonces las piezas de su bando deben mantenerse atadas a su defensa, con los inconvenientes que ello suele acarrear, como son una mala posición de las piezas, pasivas y con dificultades para acudir a otros menesteres, especialmente en una zona alejada del tablero.
Un caso más grave, pero que suele darse en tales situaciones, es cuando la casilla delante del peón retrasado tampoco puede ser protegida por ningún peón de su bando, lo que puede ser aprovechado por las piezas adversarias como un punto fuerte para ellas.
Dentro de las debilidades que pueden presentarse en la estructura de peones, la presencia de un peón aislado tiene características muy especiales porque en muchas ocasiones, especialmente si se trata de un peón central, ofrece ventajas que pueden compensar esta debilidad cuando va acompañada de un buen juego de piezas.
Como su nombre indica, un peón aislado es aquel que no tiene compañeros en las columnas adyacentes y no puede ser defendido por ninguno de ellos. Así que son las piezas las que deben protegerlo.
En el medio juego, un peón central aislado no suele representar una gran desventaja, pero en el final, cuando muchas de las piezas ya han sido cambiadas, la situación se vuelve diferente y dicho peón se convierte en un lastre.
De cualquier modo, la estadística muestra que el peón aislado no se pierde en la mayoría de los casos, siendo la desventaja de tener que dedicar piezas más importantes a su defensa su mayor problema.
Esta es una estructura de peones que proviene de la examinada en la clase #226 , referente al peón aislado. Se presenta cuando el bando que lucha contra el mismo, cambia una pieza en la casilla c3 (generalmente un caballo) permitiendo la recaptura b2xc3.
Cuando en la posición con una pareja de peones aislados en c3 y d4, como las que estudiamos en la clase anterior, las blancas consiguen jugar c3-c4 se llega a la estructura denominada peones colgantes. Estos peones tienen mucha más fuerza, porque aunque no se defienden entre ellos, no dejan casillas débiles donde puedan colocarse las piezas enemigas y pueden más fácilmente realizar la ruptura d4-d5 o más raramente c4-c5. En general estas estructuras son favorables al que tiene los peones colgantes cuando la posición es de medio juego y sólo en posiciones de tipo final, con pocas piezas, tales peones se convierten en débiles.
En el ataque al enroque siempre juega un papel fundamental la explotación de las debilidades del mismo. Una casilla insuficientemente defendida , un peón avanzado, son las debilidades más frecuentes y la forma de aprovecharlas es variada. En esta clase una partida modelo donde las blancas fuerzan el avance de uno de los peones negros del enroque, lo que debilita las casillas negras. Luego, mediante un sacrificio de pieza, abren la posición del rey contrario y aunque no aciertan en el remate, su ataque debía llevar a la victoria.
Entre los temas típicos de ataque al enroque, el sacrificio del alfil en h7 es de los más conocidos y estudiados. A pesar de todo, se presenta con cierta frecuencia, incluso entre jugadores fuertes, ya que puede adoptar muchos aspectos diferentes, que pueden hacer variar su valoración.
Hay ocasiones en que lleva a una victoria de modo más o menos forzada, pero en otras ocasiones el sacrificio conduce a un fuerte ataque pero las consecuencias no pueden aclararse con el simple cálculo, al menos no en la partida viva. Este es el caso de algunas de las partidas que vamos a ver en esta clase.
Es bien conocido el valor puramente material de las piezas, según el cual una pieza menor equivale a tres peones y una torre a cinco. Este valor estático es inmutable a lo largo de la partida y no toma en consideración otros elementos de la posición por lo cual en ocasiones puede apartarse mucho de la realidad. Pero las piezas tienen también un valor dinámico, mucho más real aunque más difícil de valorar, resultante de modificar este valor estático de acuerdo a los factores de la posición, especialmente en lo referente a buena colocación, actividad y cooperación con el resto de las piezas. Es este valor dinámico, que puede cambiar como también lo hace la posición, el que debe tenerse en cuenta a la hora de aceptar o rechazar los cambios de material.
Una pieza encerrada, con pocas perspectivas o simplemente mal colocada, puede perder mucho de su valor y resultar una desventaja decisiva para su bando. En la partida modelo que vamos a ver, la mala estructura de peones de las negras hace que su alfil en g7 carezca de perspectivas activas. En consecuencia las blancas cambian el resto de las piezas para dejar solamente aquellas que resaltan su ventaja.
Aunque es bien conocida la capacidad de los alfiles de diferente color en el final para hacer tablas incluso con desventaja material, en el medio juego presentan características completamente distintas y suelen ser un excelente arma decisiva para el bando atacante. La razón es simplemente que se pueden atacar algunos puntos débiles que el otro alfil no puede defender y en consecuencia el bando atacante puede utilizar una pieza más que el defensor.
Las posiciones con cadenas de peones bloqueadas se dan con bastante frecuencia, especialmente en algunas aperturas como la Defensa India de Rey o la Defensa Francesa. El correcto manejo de esas posiciones requiere atacar el punto más débil de la cadena adversaria (la base) generalmente con peones, pero frecuentemente también con piezas.
Una de las cuestiones más delicadas es decidir cuando es conveniente aumentar la presión contra la base de la cadena de peones o bien avanzar nuestros propios peones, alargando la cadena y ganando espacio, pero perdiendo momentáneamente la presión sobre los peones adversarios. En la partida modelo que veremos a continuación, observaremos que cuando el avance se hace donde está el rey adversario, suele llevar a una posición muy ventajosa.
En el juego posicional, el aprovechamiento de las mejores casillas para las piezas juega un papel primordial. En ocasiones una casilla resulta especialmente útil, especialmente si el adversario no puede controlarla suficientemente. En esos casos se convierte en un punto fuerte (o débil para el adversario, si está en su propio campo) y su dominio puede resultar muy importante. Como regla general, un punto fuerte es una casilla que está colocada en un lugar importante en el desarrollo de la partida, pero además está protegida del ataque de las piezas del adversario, principalmente de los peones. También es importante si se han cambiado los alfiles del color de dicha casilla, ya que así el adversario carece de otra de las piezas que pueden atacarla.
En clases anteriores, al hablar del peón aislado, veíamos los inconvenientes que puede generar un peón que no puede ser defendido por sus compañeros. En aquella ocasión nos referíamos al caso bastante frecuente de un peón central aislado, que como vimos tiene también factores favorables. Pero otros casos, cuando no se trata de peones centrales o bien cuando toda la estructura de peones está disgregada, son claramente desventajosos. Capablanca acuñó la expresión "islas de peones" para referirse a los grupos de peones unidos, considerando que cuantos menos de esos grupos hubiera, era mejor, siendo el ideal tener todos los peones agrupados en una o a lo sumo dos islas.
En la partida modelo que examinaremos hoy, las negras salen de la partida con la estructura de peones debilitada en el flanco de dama, con dos peones aislados en c6 y a7. Las blancas explotan bien esta debilidad, simplificando el juego de modo que otros factores, como pudiera ser un juego de ataque contra el enroque, no tuvieran relevancia y llevando la partida a una posición típica de medio juego-final donde los problemas para mantener tales peones resultan finalmente imposibles de resolver para las negras.
El conocido dicho "el ataque es la mejor defensa" también es aplicable a muchas posiciones. En lugar de limitarnos a las acciones puramente defensivas, generalmente es conveniente crear al adversario algunos problemas en el flanco contrario, aprovechando que está con sus piezas ocupadas en otra parte del tablero. De este modo se le obliga a distraer parte de las fuerzas atacantes o incluso puede obtenerse alguna ventaja material con dicha maniobra.
En la partida que vamos a analizar a continuación, las blancas se concentran en un ataque temático en el flanco de dama, para lo cual sus piezas abandona la vigilancia del flanco de rey. Como consecuencia, las negras defendiendo del modo más económico su flanco de dama, organizan un contraataque en el otro flanco que coronan con éxito, gracias sobre todo a que las piezas blancas han quedado desplazadas.
Pocas veces el adversario dará facilidades a la hora de debilitar su posición. La tarea de obligarle a mover sus peones, que es lo que generalmente provoca puntos débiles, puede ser lograda de diversos modos y en la clase de hoy veremos algunos de ellos. Aunque primero deberíamos considerar que un punto débil no lo es siempre de por sí, sino que influye mucho que el contrario esté en disposición de aprovecharlo.
Muchas veces en la partida se presenta la circunstancia de que un bando ataca en un flanco mientras el otro lo hace en el contrario. Pero en ocasiones, el bando que lleva la iniciativa consigue dejar a su adversario sin posibilidades activas y entonces se le presenta la opción de emprender operaciones activas en ambos flancos. De este modo el adversario tiene más dificultades en la defensa, al tener que atender al tiempo las amenazas de dos direcciones. En bastantes ocasiones, esta es la única forma de romper la resistencia del bando defensor.
Vamos a examinar algunas situaciones, no demasiado infrecuentes, en las que un bando consigue colocar un peón avanzado dentro del enroque enemigo, usualmente en la sexta fila. Tal peón es una cuña clavada en la posición del rey adversario y generalmente proporciona control sobre casillas importantes, colaborando en diversas amenazas de mate por lo que supone un arma de gran importancia.
Teniendo en cuenta que el peón es la pieza menos valiosa, resulta relativamente frecuente su sacrificio con el fin de obtener determinadas ventajas de la posición, que pueden ser desde una mejor colocación de las piezas, hasta posibilidades de ataque. Generalmente el bando que sacrifica el peón espera obtener la iniciativa a cambio y prescindiendo de los casos donde existe una variante forzada que recupera el material, el problema consiste en valorar si las ventajas obtenidas son suficientes para compensar el déficit material.
Un caso bastante frecuente se presenta en la apertura, cuando uno de los bandos sacrifica un peón para obtener un mejor desarrollo. En la partida modelo de esta clase veremos como el sacrificio permite a las blancas desarrollarse más rápidamente y luego obtener una mejor posición de las piezas, con buenas líneas abiertas. En ningún momento existe una línea forzada que recupere el material, pero la valoración de las blancas fue acertada y a cambio del peón consiguen más que suficiente compensación.
Aunque la clavada es un tema táctico, que generalmente interviene en muchas combinaciones y sólo tiene influencia durante muy pocas jugadas, pasadas las cuales, o se saca partido de la misma o bien el bando contrario consigue desclavarse, en ocasiones interviene como un tema estratégico duradero. Tal es el caso de la partida modelo de esta clase: una partida del famoso torneo de Dos Hermanas, donde las blancas consiguen clavar un caballo enemigo en el centro e inmovilizarlo. Aunque las negras consiguen defender suficientemente su caballo y mantener el statu-quo entre atacantes y defensores, no pueden evitar que sus piezas queden atadas en la defensa de la pieza clavada, con las desventajas que esa pérdida de movilidad supone.
El tema del alfil malo es bastante conocido en la estrategia ajedrecística y lo hemos examinado en algunas clases anteriores. El alfil malo es aquel que corre por casillas del color en las que están fijados los peones de su bando, quienes le quitan de ese modo movilidad. Sin embargo, el principal defecto de esas posiciones es la debilidad de las casillas del otro color, que no están defendidas ni por el alfil ni por los peones, lo que queda de manifiesto si el resto de las piezas han sido cambiadas.
Con esta idea, existe un modo de luchar contra la estructura de peones conocida como "Sistema Maroczy" (peones en e4 y c4 contra e6 y d6 y las columnas semiabiertas "d" para las blancas y "c" para las negras) característica de la Defensa Siciliana. Este método queda perfectamente ilustrado en la partida modelo y se basa en realizar la jugada aparentemente antiposicional ...e6-e5, que aunque debilita la casilla d5 y el peón en d6 tiene otras ventajas.
Es bastante frecuente que en las posiciones con enroques opuestos cada bando ataque en el flanco donde está enrocado el rey contrario tratando de abrir columnas. Se establece así una especie de carrera donde llegar el primero tienen gran importancia.
Pero en esta clase veremos posiciones con los reyes enrocados en el mismo bando, aunque al estar cerrado el centro, cada bando busca su contrajuego en un flanco y la apertura de columnas es igualmente importante. Aunque generalmente el ataque en el flanco donde están los reyes suele ser más peligroso, la precisión y la rapidez con la que se consiguen los objetivos puede decidir la lucha a favor de uno u otro bando. Nuestra partida modelo es un buen ejemplo de como las blancas usan de modo eficiente la ruptura en el flanco de rey, abriendo una importante columna, mientras, por el contrario, el negro lleva su iniciativa en el otro flanco de un modo desacertado.
Vamos a estudiar una posición central de peones que se presenta con cierta frecuencia en el Gambito de Dama, pero también en algunas variantes de la Defensa Nimzoindia, así como en otras aperturas.
El ataque de minorías es un plan típico de la estructura de peones que se produce en el Gambito de Dama, muy similar a la que habíamos visto en la clase anterior.
Aunque la forma más habitual de utilizar las torres es por las columnas abiertas, a veces no resulta fácil abrir columnas sobre la posición del enroque enemigo, especialmente si en ese mismo flanco se encuentra nuestro propio rey. En esos casos, es posible no obstante utilizar las torres para dicho ataque, colocándolas delante de los peones, a través de una fila, casi siempre la tercera, para de este modo lograr su cooperación en el ataque al enroque. Naturalmente hay que vigilar que de este modo se debilita la primera fila y que la torre está más expuesta al ataque de las piezas menores, pero por otro lado la torre puede desarrollar una labor muy fuerte como pieza de ataque.
Es bien sabido que la estructura de peones es una de las características más importantes a la hora de clasificar las posiciones y también para elegir el plan a seguir. Y algunas estructuras, generalmente derivadas de aperturas ampliamente empleadas, se presentan con bastante frecuencia en la práctica, por lo que su estudio y el de los planes relacionados con ellas, es de la mayor importancia.
Un peón pasado es una ventaja cuya importancia va aumentando a medida que se van cambiando las piezas adversarias que se oponen a su avance, hasta el punto de representar una definida ventaja en el final, la fase de la partida donde generalmente hace valer su fuerza.
Sin embargo, en ocasiones en el medio juego puede representar una fuerza considerable, sobre todo cuando el adversario no consigue bloquearlo de modo eficaz. Su avance obliga a las piezas enemigas a ocuparse de él y entonces dejan desatendidas otras zonas del tablero, típicamente la defensa del rey.
Cuando un peón no puede ser defendido por sus propios colegas y necesita el apoyo de las piezas tiende a convertirse en débil. Ello es debido a la necesidad de perder parte de la movilidad de las piezas para ocuparse de la defensa del peón. Naturalmente el grado de debilidad depende en primer lugar de la capacidad que tenga el adversario para atacarlo, de modo que si este ataque es muy difícil de llevar a cabo, la teórica debilidad del peón puede no tener importancia.
Pero cuando el peón débil se encuentra en una columna semiabierta, la mencionada debilidad suele tener bastante trascendencia. Las piezas mayores son muy apropiadas para el ataque, pero menos efectivas para la defensa y el peón que se encuentra en tales circunstancias puede llegar a ser imposible de defender. Tales peones débiles son los aislados y los retrasados, aunque un caso especial es cuando se trata de peones doblados y aislados en la columna semiabierta.
En el juego posicional moderno, los peones juegan un papel muy importante. El carácter de una posición viene determinado en gran medida por la estructura de peones. Naturalmente existen otros factores que pueden tener un papel más relevante, especialmente los que podríamos denominar de carácter táctico, como son la seguridad del rey o el adelanto en el desarrollo de las piezas durante la apertura, pero una vez que estos factores se han igualado es cuando los factores posicionales tienen mayor importancia.
Es bastante frecuente que los sacrificios de material se basen en unas variantes concretas, según las cuales el bando que sacrifica obtiene determinadas ventajas, como pueden ser un fuerte ataque o la recuperación del material. Pero en otras ocasiones, el sacrificio no se basa en variantes concretas sino en la valoración de la posición resultante, donde el bando que ha sacrificado material obtiene otras ventajas que lo compensan.
Dentro de este apartado, el sacrificio posicional de la calidad tiene características especiales. Un bando sacrifica una torre por una pieza menor, pudiendo obtener o no, un peón a cambio. Pero lo fundamental de la idea es la valoración de que en la posición resultante, su pieza menor no será inferior a la torre adversaria, ya sea por la escasa actividad de ésta (juega un papel importante la falta de columnas abiertas) o por la gran actividad que la pieza menor puede desarrollar.
La ventaja de espacio no es en sí misma una ventaja en todas las ocasiones. Sin embargo, cuando un bando tiene problemas de espacio es bastante frecuente que ello afecte a la coordinación de sus piezas. Pero como ha demostrado la práctica, sobre todo en las estructuras llamadas "erizo" que actualmente son muy populares, una posición con menos espacio puede ser completamente aceptable si las piezas están bien coordinadas.
Un peón pasado es una ventaja que se manifiesta en varias fases de la partida, pero especialmente en el final o cuando quedan pocas piezas de modo que otros factores, como puede ser el ataque, no tienen tanta trascendencia. También tiene una importancia si existen piezas que puedan impedir su avance bloqueándolo. Para este fin la pieza ideal es el caballo.
Unas clases atrás examinamos el tema de la ventaja de espacio en general, examinando partidas donde un bando dominaba mayor territorio del tablero. Sin embargo, el tema de la clase de hoy es algo diferente. Uno de los bando tiene una apreciable ventaja de espacio en un flanco, típicamente en el flanco de dama, pero su contrincante tiene a cambio una superioridad espacial en el otro flanco, manteniéndose el centro cerrado. En estos casos, como nuestra partida modelo demuestra, el rey suele estar más protegido en el flanco donde se tiene la ventaja, a pesar de lo avanzado que puedan estar los peones.
Unas clases atrás examinamos el tema del sacrificio posicional de la calidad, examinando una partida donde se obtenía como compensación u fuerte caballo colocado en una casilla inexpugnable. En esta ocasión examinaremos otra variante de este sacrificio, donde la compensación se obtiene en un fuerte alfil, que logra el dominio de una fuerte diagonal, generalmente orientada hacia el enroque adversario, y que no tiene oposición. La partida modelo que examinamos muestra una interesante idea de apertura de Alexei Shirov, donde las blancas realizan este tipo de sacrificios, obteniendo una compensación a largo plazo. Es de observar el hecho, tan frecuente en estos casos, de la falta de columnas abiertas, de modo que las torres no tienen oportunidad de demostrar su superioridad sobre las piezas menores.
En las posiciones con la cadena de peones bloqueada, tan características de la Defensa Francesa o de la India de Rey, cada bando tiene sus objetivos en el flanco donde tiene más espacio y si el rey adversario se encuentra en el flanco donde tenemos ventaja, nuestro ataque será más peligroso. En algunas posiciones se presenta el problema de abrir columnas mediante alguna ruptura y en la partida modelo que hoy veremos, tenemos un buen ejemplo del tratamiento de dichas posiciones.
Unas clases atrás vimos algunos ejemplos del sacrificio posicional de la calidad, donde la compensación recibida podía ser un peón pasado, un fuerte caballo centralizado o un alfil en una diagonal importante, en la que no tuviera adversario. En la clase de hoy vamos a ver otro tipo de compensación, la creación de casillas débiles en el enroque enemigo.
Debilitar el enroque adversario con un sacrificio de calidad es algo que se presenta con mucha frecuencia. En la defensa Siciliana, el sacrificio …Txc3, cuando las blancas están enrocadas por el flanco de dama, es casi rutinario. Los peones doblados, después de la recaptura b2xc3, dejan al rey expuesto, lo que muchas veces ya es una excelente compensación.
El tema de esta clase es un poco diferente. El sacrificio de calidad, realizado en la casilla e6, obliga a la recaptura f7xe6 y no existen peones doblados, pero sí quedan casillas débiles cuya explotación permite una compensación suficiente.
Aunque la fase de la apertura, es decir las primeras jugadas de la partida, se juega en muchas ocasiones de un modo algo rutinario, basándonos en la memoria o en la experiencia previa, pronto llega un momento en que hay que determinar el plan a seguir. En ese momento resulta muy peligroso seguir jugando por inercia, haciendo jugadas más o menos naturales pero que no responden a un plan concreto. La mayoría de las veces eso suele llevar a una posición pasiva o claramente mala.
Naturalmente la elección del plan depende de muchos factores, pero siempre debe hacerse tomando en cuenta las características de la posición. Sería erróneo pretender, por ejemplo, atacar el flanco de rey adversario si la posición demanda precisamente atacar en el otro flanco.
En todo caso, en cuanto termina la fase de apertura y se ha completado el desarrollo de piezas, incluso antes, es conveniente tener planeado el rumbo que vamos a dar a nuestro juego. Para ello ayudan mucho los conocimientos previos que tengamos de posiciones similares.
En la clase #259 vimos un ejemplo de las desventajas de jugar de modo vacilante tras la apertura, sin tener un plan concreto. Ya sabemos que generalmente los grandes maestros aprovechan sus experiencias y conocimientos anteriores en las posiciones típicas que alcanzan y al salir de la apertura conocen muchos planes típicos utilizados en posiciones similares, y solo tienen que elegir el que les parece más adecuado. Podemos decir que la elección del plan se hace después de la fase de la apertura, aunque a veces incluso antes, pero que depende si la posición alcanzada tiene características que la convierten en una posición típica, con planes típicos, o por el contrario se trata de una posición relativamente nueva, donde los planes no son tan estereotipados.
En esta clase veremos un ejemplo del primer caso. Aunque la apertura utilizada es una Defensa Grunfeld, la posición a la que se llega es típica de algunas variantes del Gambito de Dama donde se produce el cambio de peones c4xd5 y las negras responden e6xd5. En tales posiciones las blancas suelen jugar el llamado "Ataque de minorías" que es también lo que Petrosian hace en esta partida. Por su parte las negras no eligen el mejor plan, buscando un cambio de alfiles que conviene hacerlo después de ciertas medidas previas.
Como consecuencia, las blancas consiguen una apreciable ventaja, que aprovechan posteriormente con buen estilo.
En muchas ocasiones, al salir de la apertura, uno de los bandos consigue dominar con sus peones el centro, lo cual de ordinario le reporta alguna ventaja, aunque sólo sea de espacio. El adversario, por consiguiente, debe luchar para eliminar tal superioridad y el método más corriente es buscar alguna ruptura con sus peones para liquidar los peones enemigos o debilitar su posición.
Es conocido que las posiciones con enroques en flancos opuestos se suele establecer una especie de carrera por ver quien llega antes en su ataque contra el rey adversario. En tales ocasiones cada tiempo es de oro y la precisión en la forma de conducir tanto el ataque como la propia defensa, son muy importantes. No sólo se trata de acelerar el propio ataque, lo cual se logra frecuentemente con sacrificios de peón para abrir columnas, sino que es importante la estrategia que siguen las negras en nuestra partida modelo, sacrificando un peón del propio enroque para evitar que el adversario abra más columnas y de este modo conseguir que el ataque adversario tarde más en producirse.
El color de las casillas donde colocamos nuestros peones es algo muy importante y que puede tener trascendencia durante toda la partida, sobre todo si dichos peones quedan trabados con los del adversario y la estructura ya no sufre cambios. La regla enunciada por Capablanca de que si tenemos un alfil hay que procurar colocar nuestros peones en casillas de color distinto a las que dicho alfil domina, es algo que hay que tener siempre muy presente, incluso cuando es el adversario quien solo tiene un alfil o cuando queremos hacer un cambio de alfiles y debemos tener presente la estructura de peones que existe en el tablero o la que puede llegar a producirse.
La razón es que si un bando tiene sus peones colocados en las mismas casillas que su alfil, éste se ve obstaculizado por los mismos, y además se convierte en una pieza pasiva, que sólo puede defender sus peones, pero nunca atacar los del adversario. Pero sobre todo, suele producirse una seria debilidad de las casillas del otro color, pues ni los peones ni el alfil, las controlan y tal debilidad se manifiesta más cuando la partida se va acercando al final y se van cambiando las demás piezas que sí podrían tales casillas.
De la misma forma que existen planes de juego típicos característicos de algunas posiciones, también algunos métodos de ataque se presentan con mayor frecuencia que otros. El conocimiento de estos métodos "típicos" puede facilitar la tarea a la hora de conducir la partida tanto desde el punto de vista estratégico (decidir el plan) como incluso de las posibles SOLUCIONES tácticas.
En laesta clase vamos a ver un esquema de mate que se presenta en bastantes posiciones, especialmente en las que se plantean luchas con enroques opuestos. Tanto la partida modelo como las partidas ilustrativas que se ofrecen a continuación con breves notas, servirán para comprender mejor el tema. Incluso los problemas que se presentan en la sección de táctica, guardan estrecha relación con el mencionado tema.
En esta clase vamos a estudiar una estructura que frecuentemente se produce a partir de la del peón central aislado, por ejemplo en d4, cuando se produce un cambio de la pieza bloqueadora negra en d5 y este bando tiene que recapturar con un peón.
Si en la clase #265 estudiamos una estructura de peones que solía producirse a partir de la del peón central aislado, cuando las blancas cambian la pieza bloqueadora en d5, en esta clase vamos a estudiar otra que asimismo proviene de la del peón central aislado, pero cuando las blancas cambian una pieza en e6 (generalmente el cambio de un caballo en d4 por el alfil en e6).
La importancia de las columnas abiertas en el desarrollo de la partida es muy grande, ya que son las vías por donde las piezas más fuertes, las piezas mayores, despliegan su máxima actividad. Con los primeros cambios de peones suelen quedar columnas abiertas (es decir, sin peones propios o del adversario) y el bando que consigue dominarlas con sus torres, logran una significativa ventaja, sobre todo si consigue colocar ambas torres en dicha columna (lo que se conoce como "doblar las torres") lo que de ordinario garantiza que el adversario no pueda disputar el dominio de la misma.
El tema del peón central aislado es uno de los más interesantes y que más controversias genera dentro del campo de la estrategia ajedrecística. La confluencia de aspectos positivos y negativos que influyen en su valoración, hace que en estas posiciones hayan bastantes factores a tener en cuenta, lo que entraña un mayor grado de dificultad.
De todas maneras, parece bastante claro que el peón central aislado no es débil si va acompañado de una disposición activa de piezas, especialmente en posiciones complicadas de medio juego. En cambio si las piezas de su bando están atadas a la defensa de dicho peón, o la posición se ha simplificado adquiriendo características de final, entonces la presencia de un peón aislado es una desventaja que puede llegar a ser importante, y no precisamente por la posibilidad de que dicho peón se pierda, lo que en la práctica ocurre comparativamente pocas veces, sino por las consecuencias posicionales que se derivan de la posición pasiva de las piezas atadas a su defensa.
Es bastante frecuente que en la apertura, un bando, generalmente el blanco, consigue colocar sus peones dominando el centro. Pero ello no significa que su adversario haya perdido la batalla por dominar esa importante zona del tablero. Con frecuencia se producen interesantes maniobras donde el bando en desventaja numérica de peones en el centro trata de eliminar los peones enemigos mediante el cambio por uno de sus peones laterales, o en otras ocasiones consigue obligar a los peones enemigos a avanzar, para colocar una pieza en las casillas que quedan débiles. Sin embargo, la eliminación de parte del centro de peones adversarios comporta interesantes problemas que no siempre son sencillos.
Con este término nos referimos a uno de los métodos de ataque al enroque más frecuentes, que consiste en despojar al rey enemigo de la protección de sus peones mediante el sacrificio de alguna pieza. El caso más frecuente es el del sacrificio de una pieza menor a cambio de dos peones del enroque adversario, ya que la pequeña desventaja material (aproximadamente el valor de un peón) puede quedar compensada por las posibilidades de ataque que se obtengan.
El factor a valorar es la situación expuesta del rey enemigo, así como la posibilidad de incorporar nuestras propias piezas al ataque. Generalmente, a pesar de haber entregado material, es necesario tener superioridad de fuerzas en la zona crítica del enroque, para lo cual ayuda mucho si el rival tiene sus piezas alejadas, como ocurre en la partida modelo, donde por cierto veremos grandes sacrificios de material para logar el objetivo.
Este tema está relacionado con la fase de la partida que va entre el medio juego y el final en posiciones de las llamadas "tranquilas". En esas posiciones, donde no hay ataques al enroque y no existen otros factores que desequilibren la posición, si un bando tiene mayoría de peones en un flanco, tratará de avanzarlos a fin de lograr un peón pasado, o al menos entrar en la fase del final con sus peones más adelantados. Naturalmente el adversario, que se supone que tiene una mayoría de peones similar en el otro flanco, tratará de hacer lo propio y es en estas situaciones donde la mayoría de peones en el flanco de dama se muestra algo superior si, como suele ser lo más frecuente, ambos reyes se han enrocado corto, pues al avanzar los peones del flanco de dama no se deja expuesto el propio rey, mientras que el adversario no puede avanzar tan alegremente su mayoría de peones ya que éstos sí protegen su rey. Evidentemente cuando ya se han cambiado muchas piezas, las posibilidades de ataques desaparecen y ya no hay tanta diferencia en ambas mayorías, pero la ventaja que se haya podido lograr antes, al avanzar más los peones, puede tener mucha importancia.
La ventaja de espacio es un concepto que resulta fácil comprender. Desde los primeros tiempos de la teoría ajedrecística se pensó que tener más espacio ya era una ventaja de por sí. Sin embargo, en los últimos tiempos y especialmente con la popularidad que han alcanzado las estructuras "erizo" de la Siciliana, se ha comprobado, aunque no resulta evidente, que existen posiciones con menos espacio pero que son completamente satisfactorias. El factor decisivo es la capacidad de las piezas para maniobrar convenientemente y eso en la mayoría de las veces, aunque no en todas, va ligado a la posesión de más espacio.
El ataque al enroque es algo que puede ser estudiado desde un punto de vista sistemático. Existen algunos métodos que se presentan con relativa frecuencia, especialmente cuando se relacionan con la explotación de debilidades típicas del enroque. Por ejemplo, son bien conocidos los ataques contra el fianchetto (peones en f7,g6 y h7 con un alfil en g7) basados en un esquema con Dd2 y Ae3 para abrir la columna "h" mediante el avance h2-h4-h5 y luego buscar el cambio de alfiles de casillas negras con Ae3-h6, maniobra muy típica de la Siciliana Dragón y la Defensa India de Rey entre otras. Y que no decir del sacrificio del alfil en h7, tan típico de la Defensa Francesa, que en una versión algo más sofisticada examinaremos en la clase #275.
Dentro de los ataques al enroque que podríamos denominar temáticos, el que se produce tras el sacrificio del alfil en h7 (evidentemente contra el enroque corto de las negras) resulta bien conocido, pero dada la relativa frecuencia con la que se presenta, vale la pena estudiarlo a fondo.
En la partida modelo que examinaremos a continuación, dicho sacrifico se presenta de un modo que no es del todo habitual, por lo que antes vamos a echar un vistazo a las posiciones más típicas.
En muchas partidas, las blancas salen de la apertura con un peón en e5 contra uno negro en e6. Este tipo de estructuras proporcionan al primer jugador una notable ventaja de espacio en el flanco de rey, que en caso de que el rey enemigo esté enrocado en dicho flanco, favorece la creación de ataques sobre el enroque.
No menos importante es que la presencia del peón blanco quita útiles casillas a las piezas negras, sobre todo "f6" lo que hace que en muchas posiciones el enroque negro no tenga suficientes defensores. De hecho, muchos ataques con el sacrificio temático del alfil en h7, que examinamos en la clase anterior, son posibles gracias a la presencia de un peón blanco en e5.
El caballo es una pieza de desplazamiento corto, a diferencia del alfil o las piezas mayores. Esto significa que, para trasladarse de un flanco a otro, necesita dos o tres jugadas, un factor que cobra especial importancia en los finales, cuando se trata de detener peones pasados alejados, o en el medio juego cuando por ejemplo se encuentra en el flanco de dama y es necesario para defender el enroque en el flanco de rey. Por eso, una buena colocación, generalmente en el centro, es algo que da a esta pieza mucho valor.
Por el contrario, un caballo mal colocado, aislado en un flanco o sin buenas casillas a su disposición, es una seria desventaja que a menudo necesita bastante tiempo para ser corregida y que puede tener decisiva influencia en la partida. Generalmente el aprovechamiento típico de esta circunstancia es acelerar las acciones en el flanco donde el caballo no puede acudir.
Cuando el rey permanece en el centro demasiado tiempo, además del inconveniente que presenta la falta de comunicación entre las torres, el principal peligro es la apertura de líneas, especialmente columnas, que pongan en peligro su seguridad.
El tema de esta clase es un sacrificio temático de pieza para abrir la columna donde se encuentra el rey adversario, que se presenta con relativa frecuencia en posiciones típicas de la Defensa Siciliana, aunque en la partida modelo se trata de una Apertura Inglesa, si bien la posición a la que se llega es muy similar a una Defensa Siciliana con colores cambiados. La pieza sacrificada es generalmente un caballo (en la casilla d5) aunque en alguna de las partidas ilustrativas que presentamos después, el sacrificio es de un alfil.
En esta clase examinaremos una estructura con peones doblados, pero unidos, que se presenta frecuentemente.
Las posiciones con enroques en flancos opuestos presentan características especiales. Generalmente se establece una especie de carrera donde cada bando trata de llegar el primero con su ataque sobre el rey adversario. Además, son bastante frecuentes los asaltos de peones para romper la posición del enroque adversario, pues al estar el rey propio en el otro flanco, tal avance no le deja desprotegido de su cobertura.
Cuando se presenta una posición de este tipo, tiene gran importancia si los peones del propio enroque están en su posición inicial o ya se han movido. En este último caso se favorece mucho la apertura de columnas por medio de los avances de peones, y ello puede suponer que el ataque llegue antes que el del adversario.
Aunque el enroque es una maniobra que prácticamente siempre resulta conveniente, existen interesantes problemas relacionados con su realización, especialmente en lo que se refiere al momento oportuno para hacerlo y sobre todo en que flanco debe realizarse dicha maniobra.
De modo general podríamos decir que el enroque es conveniente hacerlo cuanto antes y en cuanto al flanco por el que debe enrocarse, debe ser aquel donde el rey esté más seguro, aunque muchas veces eso requiere una valoración de las futuras posibilidades atacantes, tanto del adversario como propias, en cada flanco.
Si un peón pasado es una fuerza importante, dos peones con esta característica que además se encuentren unidos, suele ser un factor frecuentemente decisivo. La ventaja de los peones pasados y ligados es que cada uno controla las casillas en las que su vecino puede ser bloqueado por una pieza y esto hace que sean mucho más difíciles de parar. Es tanta la fuerza que tienen que a menudo compensan pérdidas importantes de material, incluso de una pieza.
En la partida modelo que examinaremos a continuación, las blancas realizan una instructiva ruptura central, con el sacrificio de un peón, para romper la cadena de peones enemiga y conseguir un par de peones pasados y ligados. Después solo tienen que vigilar que el adversario no consiga bloquearlos y el resto es relativamente fácil, ya que el avance de los peones les cuesta a las negras una pieza como mal menor.
En la fase de apertura, uno de los principales objetivos es el rápido desarrollo de las piezas. Al mismo tiempo, poner impedimentos para que el adversario haga lo propio es algo que no debe perderse nunca de vista. Uno de los métodos para lograrlo es el tema de obstrucción con sacrificio de peón, que es el que vamos a ver en la partida modelo de hoy. Las blancas colocan en la apertura, un peón avanzado que limita al negro tanto en espacio como en sus posibilidades de desarrollo. Tal peón es difícil de defender, pero mientras las negras buscan capturarlo para liberarse, tienen grandes dificultades para terminar el desarrollo del flanco de dama. Lo interesante de este ejemplo, es que las blancas realizan por dos veces la misma estrategia de obstrucción del desarrollo adversario, colocando un peón en "d6".
Uno de los problemas más habituales que se presentan en la partida es la colocación de las piezas en buenas casillas. Esto afecta principalmente a las piezas menores y en especial a los caballos, ya que las torres y alfiles, al ser piezas de largo alcance, les basta con ocupar una buena columna o diagonal. Pero el caballo, pieza de movimientos más lentos, se beneficia de la ocupación de una casilla desde donde pueda realizar una labor efectiva y esté al mismo tiempo al abrigo del ataque de las piezas y sobre todo los peones enemigos.
Precisamente la creación y aprovechamiento de puntos fuertes (o débiles por parte del adversario) ocupa un lugar importante en la estrategia ajedrecística. Se trata de obtener casillas sobre las que el rival no tenga suficiente control y ocuparlas con nuestras piezas.
A pesar de que los peones son los elementos de menor valor material, la debilidad de los mismos es un factor de gran importancia en la estrategia de la partida, debido a que por sus propias características, su estado de fortaleza o debilidad no cambia fácilmente. Considerado como un conjunto, la estructura de peones es más fuerte cuanto más compacta es y Capablanca utilizó el concepto "islas de peones" al referirse a los grupos en que están divididos los peones de un bando, siendo preferible tenerlos lo más agrupado posible. Por contra, las estructuras con muchos peones aislados o doblados, suelen ser problemáticas, especialmente de cara al final o posiciones con pocas piezas, ya que su defensa a menudo se vuelve difícil, como podemos ver en la partida modelo que examinamos a continuación.
Las posiciones donde cada bando tiene un alfil que se mueve por casillas de diferente color que el del adversario no siempre son fáciles de valorar, pero presentan unas características bien definidas donde importa mucho que además existan otras piezas o no. Cuando no hay más piezas, la posición tiene las características propias de un final y la circunstancia de que cada alfil no pueda controlar las casillas que ataca el otro hace que sea muy difícil romper el bloqueo en dichas casillas, razón por la cual a veces la ventaja de uno o dos peones no son suficiente ventaja para ganar si el bando defensor ha conseguido establecer un bloqueo por las casillas de su alfil.
Por el contrario, con más piezas, las circunstancias son completamente distintas y suelen ser un excelente arma decisiva para el bando atacante. La razón es simplemente que como las casillas que ataca uno de los alfiles no pueden ser protegidas por el alfil del adversario, el bando fuerte, el atacante, puede aprovechar su ventaja para desarrollar el ataque por las casillas del color de su alfil, en las que tiene prácticamente una pieza de ventaja. Por ello es bastante frecuente que el bando con ventaja, en determinadas posiciones de medio juego, busque la presencia de los alfiles de diferente color, sin temer las posibilidades de tablas que pudieran darse en el final.
Existen posiciones con características similares donde los planes de ataque se repiten con bastante frecuencia. De ahí la importancia de estudiarlas para estar más familiarizados con sus planes, métodos para realizarlos e incluso las sutilezas que puedan presentarse.
Una de tales posiciones son aquellas con un peón central aislado, generalmente de las blancas, donde este bando organiza una batería con la dama en d3 y el alfil en c2 para forzar la jugada de las negras ...g6. A continuación las blancas atacan con h2-h4 a pesar de estar enrocadas por el lado corto, con lo que tal avance no persigue meramente abrir la columna "h" para la torre, sino como veremos en la partida modelo, debilitar la defensa del punto "g6".
En la clase #290 examinamos algunas posiciones típicas con un peón central aislado, donde las blancas colocaban su dama en d3 y el alfil en c2 o b1 para forzar la jugada de las negras ...g6, debilitando su enroque. Luego el ataque continuaba con la jugada h2-h4, no tanto para abrir la columna "h" sino para debilitar la defensa del punto "g6".
En la presente clase estudiaremos casos similares, aunque ahora la debilidad creada por la jugada ...g7-g6 se explota de otra manera, concretamente aprovechando los puntos débiles provocados en las casillas negras, especialmente "f6" y "h6". La partida modelo que presentamos a continuación, junto con las partidas ilustrativas con breves notas que damos después, ilustran ampliamente este tema.
En la presente clase vamos a seguir estudiando los métodos de ataque al enroque en posiciones típicas con un peón central aislado. Al los planes examinados en las dos clases anteriores, vamos a añadir uno basado en la incorporación de la torre blanca por la tercera fila, una vez que el caballo de f3 se ha colocado en e5. Las características de este plan son: El caballo negro no está en c6, lo que dificulta que las blancas jueguen el suyo a e5, sino en b6 o d5. La torre pasa a la casilla "g3" o más raramente a "h3" amenazando los puntos "g7" o "h7" del enroque enemigo. Las negras tarde o temprano se verán obligadas a jugar ...g7-g6, creando debilidades que las blancas pueden explotar.
El avance del peón central aislado es uno de los recursos más habituales de su poseedor y una de las razones por las que su adversario debe mantener ocupada o al menos bajo control la casilla de bloqueo delante de dicho peón. En las posiciones que estamos estudiando, el avance d4-d5 no busca simplemente desembarazarse del peón aislado, al fin y al cabo dicho peón no es una debilidad, sino que busca un objetivo más profundo: Al abrirse el juego, las piezas alcanzan la mayor actividad y las debilidades sobre el enroque adversarias, creadas con los métodos que hemos visto en las lecciones anteriores, pueden ser más fácilmente explotadas. La partida modelo que presentamos a continuación es un excelente ejemplo de lo dicho. Junto a ella, ofrecemos además una selección de partidas ilustrativas, con breves notas, que amplían el tema tratado.
En la lucha del caballo contra el alfil existen dos características muy importantes de estas piezas que establecen la diferencia entre ellas y que deben ser bien valoradas. Una es la capacidad del alfil de actuar, gracias a su mayor radio de acción, en ambos flancos simultáneamente, lo que hace que esta pieza sea superior en posiciones desquilibradas, especialmente con peones pasados en ambos flancos.
Otro factor importante es la incapacidad del avance del alfil para controlar las casillas del color contrario a las suyas. Generalmente esto se contrarresta colocando los peones en casillas contrarias al alfil, de modo que, además de no entorpecer su acción, conjugan su fuerza para defender esas casillas. Cuando los peones quedan fijados en casillas del mismo color que el propio alfil se dice que éste es un "alfil malo" y los problemas provienen tanto de la poca actividad que dicho alfil puede desarrollar en algunas posiciones sino, sobre todo, a la dificultad de defender las casillas del otro color. Naturalmente son las otras piezas las que deben realizar estas funciones, pero a medida que se van cambiando, resalta la debilidad de las mismas, razón por la cual este problema aparece sobre todo en posiciones con pocas piezas, típicas de un final.
El enroque es una jugada que en la mayoría de los casos es conveniente e incluso necesaria. No sólo pone el rey en seguridad sino que comunica las torres y con ello completa el desarrollo. La posición del rey en el centro sólo tiene justificación en posiciones cerradas o cuando no convenga determinar demasiado pronto el flanco en el que se va a enrocar.
Pero en posiciones de tipo abierto o semiabierto, especialmente si se está retrasado en el desarrollo, resulta muy peligroso retrasar el enroque ya que una ruptura central no solamente puede dejar expuesto el propio rey sino que la apertura del juego favorece al bando que está mejor desarrollado y puede entonces obtener excelentes posibilidades de ataque. Esto ocurre en la partida modelo de la presente clase, donde las blancas, con una fuerte ruptura central, dejan expuesto el rey adversario y no le dan otra oportunidad de ponerlo a salvo.
La mutua cooperación de las piezas es un factor estratégico muy importante. Tanto a la hora del ataque como de la defensa, el valor de las piezas depende principalmente de su actividad sobre todo considerando el resto de las piezas. En la partida modelo que veremos a continuación, las blancas montan un peligroso ataque sobre el enroque enemigo gracias a sus piezas muy bien colocadas para el asalto en el flanco de rey. Con el sacrificio de material, sus amenazas se vuelven muy reales y su desventaja material no se nota, dada la gran actividad de sus piezas. Finalmente las negras consiguen detener las principales amenazas, aunque entregando su dama. Materialmente tienen muchas piezas a cambio, pero están todas descoordinadas y por ello no pueden hacer frente a la dama blanca.
La partida modelo que vamos a ver a continuación ilustra muy bien la estrategia a seguir en posiciones con el centro bloqueado, donde las rupturas de peones en los flancos son imprescindibles para penetrar en la posición enemiga. A menudo el adversario consigue controlar todos los posibles puntos de entrada, como ocurre en la partida mencionada. En tal caso insistir en jugar solo por ese flanco resulta infructuoso y la estrategia correcta es trasladar el juego al otro flanco para abrir nuevas vías de entrada. En general, para valorar esas posiciones hay que tener en cuenta la ventaja de espacio, las posibilidades de ruptura y los posibles puntos débiles que se puedan atacar. Todo ello aparece perfectamente ilustrado en nuestra partida modelo, aunque también hay que fijarse en el error que cometen las negras con el cambio de damas, tras el cual las blancas consiguen maniobrar a su gusto.
Las columnas abiertas son las mejores vías para activas las piezas mayores, de ahí su importancia. Cuando sólo existe una columna abierta en el tablero, ocuparla con las torres suele ser un objetivo estratégico prioritario y si el adversario no puede oponer sus propias torres, la ventaja obtenida puede llegar a ser decisiva.
En clases anteriores habíamos examinado posiciones con el peón central aislado donde se demostraba que cuando hay muchas piezas sobre el tablero, dicho peón no es en modo alguno una debilidad sino que además, teniendo en cuenta que controla importantes casillas centrales, puede incluso ser un factor ventajoso para su bando.
Pero cuando la partida se aproxima al final empiezan a notarse los factores negativos del peón aislado. Esto es todavía más claro cuando en el tablero solo quedan las piezas mayores, pues entonces desaparece uno de los aspectos positivos del peón aislado, ofrecer puntos de apoyo para una pieza menor, tal como un caballo en e5, al tiempo que la posibilidad de ruptura con d4-d5 se vuelve mucho más difícil.
En las posiciones con el centro cerrado, bloqueado por cadenas de peones, el juego naturalmente se traslada a los flancos y es bastante habitual que cada bando tenga ventaja en uno de ellos por lo que se establece una especie de carrera para ver quien consigue antes sus objetivos en el sector donde es más fuerte. La ventaja más habitual en un flanco suele ser la de espacio, lo que favorece las maniobras de las piezas. Concretamente en la partida modelo de la presente clase vamos a ver una estructura frecuente en la Defensa Francesa, donde veremos las maniobras que realizan las blancas para abrir columnas en el flanco de rey y crear puntos débiles en la posición enemiga, que luego pueden ser atacados.
También son características de este tipo de posiciones las maniobras largas de las piezas, empleando varias jugadas para llegar a la colocación más efectiva, incluso a expensas del desarrollo, que aquí no es tan importante, así como la permanencia del rey en el centro durante bastantes jugadas, ya que dada la naturaleza cerrada del mismo no corre peligro allí. Por el mismo motivo, es muy frecuente que el rey se traslade al flanco donde se posee ventaja de espacio pues allí el adversario no dispone de facilidades para organizar con éxito el ataque.
Uno de los factores que influyen poderosamente para desequilibrar una posición es la diferencia entre un alfil y un caballo. Aunque ambas piezas tienen un valor material equivalente, sus características son bastante distintas y según el tipo de posición resulta más fuerte una u otra. De este modo, cuando se realizan cambios que dejan a un bando con un alfil por un caballo del adversario, aunque queden otras piezas, la posición se desequilibra y hay que entrar a valorar factores posicionales para saber quien tiene las mejores perspectivas.
En general, el caballo es superior en posiciones cerradas, sin peones pasados y sobre todo si el adversario tiene sus peones colocados en casillas de su propio alfil pues entonces las casillas del otro color tienden a ser débiles y pueden ser utilizadas favorablemente por sus piezas, especialmente por el rey. También es importante resaltar que la mencionada superioridad suele manifestarse en posiciones simplificadas, en el final, ya que no existen otras piezas que pudieran influir en la lucha, aunque sólo fuera controlando las mencionadas casillas débiles.
Continuando el tema iniciado en la clase #301 vamos a examinar el caso contrario: los factores que hacen que el alfil sea más fuerte que el caballo. Como puede suponerse, son precisamente los contrarios a los que hacen que el caballo sea superior, especialmente las posiciones de tipo abierto, cuando el juego está repartido en los dos flancos sobre todo si hay peones pasados en dichos flancos o cuando los peones propios están colocados en casillas de color diferente al alfil y son los del adversario los que están colocados en casillas del mismo color y son por tanto objetivo de ataque.
De modo similar a lo visto en la clase anterior, al bando que tiene ventaja le conviene eliminar las otras piezas para dejar sólo aquellas que resaltan la mencionada superioridad.
El tema que nos ocupa en esta clase es el ataque al enroque protagonizado principalmente por las piezas. En la partida modelo que hemos elegido se produce una posición con enroques en flancos opuestos, pero de modo bastante atípico, no se da la habitual carrera de peones para abrir líneas en el enroque adversario, sino que el ataque de las blancas se realiza sólo con las piezas. En dicho ataque juega un papel importante la gran diagonal negra, donde las blancas colocan un alfil que colabora a dar el golpe de gracia a las negras. Igualmente, como de costumbre, ofrecemos otras partidas ilustrativas, con breves notas, para que sirvan de ampliación del tema.
El tema de esta clase es un sacrificio de peón bastante típico y que ha sido objeto de estudio en todos los libros de estrategia de la fase que va de la apertura al medio juego. Su objetivo es crear una obstrucción en las filas enemigas que dificulta su propio desarrollo y a menudo el adversario no tiene nada mejor que devolver cuanto antes el peón, aunque no siempre consigue resolver sus dificultades con ello.
Debido a que el caballo es una pieza de corto alcance, logra su máxima actividad cuando está en una casilla central, especialmente si se encuentra adelantado en territorio enemigo, aunque en posición segura. Típicamente es el caso de un caballo blanco en la casilla e5, defendido por un peón en d4, como ocurre en la partida modelo de la clase de hoy. Sobre todo si el adversario no puede cambiar dicho caballo. En tal caso, se trata de una pieza muy fuerte, cuya actividad puede decidir la partida.
Si en la clase #305 habíamos examinado que el caballo podía ocupar su mejor ubicación en una casilla central avanzada, bien protegido por un peón propio y que el adversario no pudiera atacar con sus peones, ahora vamos a examinar el caso más favorable para el alfil que es cuando domina una diagonal abierta, es decir que no esté obstruida por peones propios o ajenos y que además ataque casillas importantes. Típicamente es el caso de las grandes diagonales, especialmente si el adversario no puede oponer su propio alfil.
En clases anteriores hemos visto la importancia del ataque al enroque por diagonales, lo que resulta muy claro en algunas posiciones como la variante del Dragón en la Siciliana, donde el alfil en g7 puede tener mucha fuerza en el ataque sobre el enroque largo de las blancas. Pero incluso cuando el ataque al enroque no juega un papel tan importante, la acción de un alfil en una diagonal larga puede llegar a ser muy importante. Por ejemplo, en la Apertura Inglesa, muchas veces el alfil en g2 ejerce una presión sobre el peón negro en b7, dificultando que las negras puedan desarrollar su alfil de c8.
Naturalmente una torre vale más que una pieza menor, aunque si a cambio existe un peón de ventaja para el bando débil, la diferencia de material resulta pequeña (en ocasiones se ha dicho que podría materializarse como medio peón). En estos casos, otros factores podrían compensar perfectamente esa pequeña diferencia y no hay que asignar, sin más, la ventaja al bando de la torre. Por ejemplo un fuerte caballo centralizado o un alfil en una buena diagonal, junto a una mayoría móvil de peones, podrían ser una compensación más que suficiente.
Pero incluso en los casos en que la torre resulta más fuerte que la pieza menor y el peón, la ventaja no es fácil de aprovechar. La técnica necesaria requiere bastante precisión, aunque existen algunos objetivos generales que el bando fuerte debe tratar de conseguir. Entre ellos, el primero es reducir al máximo la actividad de la pieza menor, quitando buenas casillas al caballo o diagonales al alfil. También la simplificación es importante y como regla general resulta más fácil ganar un final de torre contra caballo o contra alfil, aun con el peón de menos, que en el caso de dos torres contra torre y caballo o contra torre y alfil. Por eso el cambio de torres es, en general, conveniente. Y por último, está el tema de las columnas abiertas, que son necesarias para que las torres tengan actividad. Sin ellas es muy difícil que una torre pueda demostrar mayor fuerza que una pieza menor, así que abrir columnas es un objetivo primordial para el bando con ventaja.
Para terminar este tema que iniciamos en la clase #307, donde un alfil y un peón luchaban contra una torre, en la clase de hoy veremos la lucha de un caballo y peón contra una torre. Muchas de las cosas mencionadas la semana pasada son también válidas aquí, especialmente en lo que se refiere a la presencia de las columnas abiertas, sin las cuales la torre tiene bastantes dificultades para demostrar su superioridad sobre la pieza menor. Tarrasch dijo que un caballo centralizado, apoyado por un peón en una casilla en la que no pudiera ser desalojado por los peones adversarios, tenía la fuerza casi equivalente a una torre y eso aparece en nuestra partida modelo de la presente clase. En realidad la partida modelo de esta clase tiene varias fases. En la primera, las blancas jugando muy bien la apertura, consiguen una posición estratégicamente superior, gracias al control de la casilla "e4". Más adelante, algunas imprecisiones permiten a su adversario igualar prácticamente el juego. Se inicia entonces una segunda fase, donde las negras sacrifican (o pierden la calidad) aunque la posición resultante, con un caballo centralizado frente a una torre sin columnas abiertas, no es nada clara. bastan algunas imprecisiones de las blancas para que la partida se incline hacia el bando negro, cuando este bando gana un peón y se ve claramente que su caballo no es inferior a la torre adversaria.
El principal objetivo en la fase de la apertura es el rápido desarrollo de las piezas. Aunque no es el único y en ocasiones, tratando de resolver otros problemas (control del centro, temas tácticos, creación de debilidades, etc) uno de los bandos descuida este importante factor. Muchas partidas se han decidido en pocas jugadas debido a ello y casi siempre el castigo sigue los mismos caminos, cuando el bando fuerte consigue abrir el juego y cambiar o eliminar las piezas defensoras del adversario.
El peón aislado es un factor estratégico de gran importancia, tanto por la frecuencia con que se presenta como por la complejidad de las posiciones y la dificultad de su valoración. Su poseedor tiene que compensar la relativa debilidad de tener que defenderlo con piezas, con una actividad que no permita a su adversario atacarlo con comodidad. A menudo proporciona cierta ventaja de espacio y puntos de apoyo en el centro que ayudan a lograr este objetivo.
La mayoría de peones en el flanco de dama es un factor estratégico que juega un papel importante en algunas posiciones donde ambos bandos se han enrocado corto (que es lo más frecuente) y la estructura de peones es asimétrica, es decir un bando tiene más peones que su adversario en el flanco de dama, mientras que éste tiene su compensación ya sea en el centro o en el flanco de rey.
Si no existen otros factores que desequilibren la posición, tal como un ataque al enroque o alguna debilidad clara, ambos bandos tratarán de avanzar sus peones en el flanco donde tienen mayoría a fin de lograr un peón pasado, o al menos entrar en la fase del final con sus peones más adelantados. En estas situaciones, la mayoría de peones en el flanco de dama se muestra superior, pues al avanzar los peones de dicho flanco de dama no se deja expuesto el propio rey, mientras que el adversario no puede avanzar tan alegremente su mayoría de peones ya que éstos sí protegen su rey. Evidentemente cuando ya se han cambiado muchas piezas, las posibilidades de ataques desaparecen y ya no hay tanta diferencia en ambas mayorías, pero la ventaja que se haya podido lograr antes, al avanzar más los peones, puede tener mucha importancia.
Generalmente la dama es más fuerte que una torre y un caballo, incluso con un peón menos. Sin embargo, el valor material en este último caso es equivalente. Lo que juega un papel importante es la cooperación de las piezas y la torre y el caballo no suelen coordinarse demasiado bien en la mayoría de posiciones (a diferencia de torre y alfil).
Para valorar estas posiciones, es importante ver si la dama tiene perspectivas de ataque, si existen puntos débiles que pueda atacar o por el contrario son las piezas enemigas las que disponen de esos objetivos. No olvidemos que la dama es una sola pieza y por ello si la torre y el caballo atacan por ejemplo, un peón, ella sola se verá impotente para defenderlo.
Aunque el valor material del alfil es equivalente al del caballo, al hablar de la lucha de la dama contra torre y pieza menor, un alfil suele llevar ventaja contra un caballo, debido a que por regla general, coordina sus movimientos con mayor facilidad con una torre. Por ello casi siempre torre, alfil y peón valen lo mismo que la dama, aunque siempre hay que tener en cuenta los elementos posicionales que pueden influir en esta valoración.
Hay que tener en cuanta la mayor facilidad que tienen un alfil y una torre para atacar, por ejemplo, un peón débil, que la dama, al ser una sola pieza, no podrá defender. De todas maneras, como en el caso del tema de la semana anterior (dama contra torre y caballo) la actividad de la dama, si puede atacar debilidades enemigas o el rey adversario está expuesto, juega un papel fundamental.
Aunque el objetivo final de la partida de ajedrez sea dar mate al rey adversario y por ello el ataque sobre él parece fundamental, muchas partidas, la mayoría, se deciden por la superioridad que uno de los bandos alcanza previamente, sin que tenga nada que ver el ataque directo al rey.
El ataque en el flanco de dama, en el supuesto más frecuente de que ambos reyes se hayan enrocado en el flanco de rey, tiene características particulares. Difícilmente se presentan espectaculares maniobras con grandes sacrificios de material y los objetivos suelen ser más modestos, como la obtención de un peón pasado, el debilitamiento de la estructura adversaria o incluso la ganancia de material.
Uno de los axiomas más difundidos en ajedrez es el que la pareja de alfiles es una ventaja puesto que son más fuertes que alfil y caballo o que dos caballos. Y aunque en la mayoría de las posiciones eso es cierto, tampoco debe ser considerado como una verdad absoluta ya que, como siempre, hay que tener en cuenta las particularidades de cada posición concreta para valorar esas situaciones.
Sabido es que un alfil es superior a un caballo en las posiciones de tipo abierto, pero si la posición es cerrada la balanza se inclina para el lado del caballo. También es mejor el caballo en posiciones bloqueadas cuando el alfil es "malo", es decir sus peones están bloqueados en casillas del color por las que corre dicho alfil. Teniendo la pareja de alfiles esta circunstancia del alfil malo no se presenta, pero las posiciones bloqueadas limitan mucho la movilidad de estas piezas.
Si en la clase #315 presentábamos algunos ejemplos para demostrar que la pareja de alfiles no supone automáticamente una ventaja en todas las posiciones, en esta vamos a ver ejemplos del caso más frecuente donde sí representan una ventaja. Principalmente se trata de posiciones de tipo abierto, o donde los alfiles tienen claros objetivos de ataque. La partida modelo que analizamos a continuación, así como las partidas ilustrativas que le siguen, exponen claramente las posiciones donde la pareja de alfiles tienen una fuerza considerable, que incluso pueden compensar alguna desventaja material.
Este es un tema muy relacionado con la actividad de las piezas, ya que dominar más espacio hace que las piezas puedan maniobrar con mayor efectividad, aunque no siempre es así. En tiempos de Tarrasch, la posesión de menos espacio se relacionaba automáticamente con la ventaja, pero pronto Nimzowitsch puso en duda esos conceptos. La proliferación de esquemas modernos, donde un bando tiene una posición restringida pero armónica, ha hecho revisar ese punto de vista.
Pero muchas veces, la falta de espacio hace que las piezas se estorben entre sí, como ocurre en nuestra partida modelo. En tales casos la falta de espacio se convierte en un problema. Por cierto, que nuestra partida modelo, sirve además como ilustración del aprovechamiento de la pareja de alfiles, que fue el tema de la clase #316.
En el ataque al enroque hay distintos factores que deben ser tenidos en cuenta, tales como la creación y aprovechamiento de las debilidades. Pero también juega un importante papel la relación entre fuerzas atacantes y defensoras. Cuando un bando tiene superioridad de piezas en el flanco de rey (suponiendo que ambos bandos hayan enrocado corto) y a su rival no le resulta fácil traer piezas defensoras desde el otro flanco, el ataque tiene muchas más posibilidades de triunfar. Incluso los cambios de alguna pieza, pueden venirle bien al bando atacante, ya que disminuye el número de defensores mientras que él conserva la superioridad numérica de piezas en ese flanco.
En la clase #308 examinamos una partida donde un caballo bien apoyado en el centro no resultaba inferior a un caballo. Eso era debido tanto a la fuerza desplegada por la pieza menor como a la propia incapacidad de la torre en aquella posición para encontrar objetivos de ataque. Concretamente la falta de columnas abiertas o la imposibilidad de acceder a las que había, relegaba a la torre a una actitud pasiva y en esas circunstancias la fuerza de dicha pieza se reduce considerablemente.
El tema del peón aislado ha sido tratado en clases anteriores, aunque en aquella ocasión examinamos el caso de un peón central (el típico caso del peón aislado en d4) que sobre todo en el medio juego, sus factores positivos (punto de apoyo en el centro, posibilidad de ruptura, dominio del centro espacio) superan a los negativos.
Pero en esta ocasión vamos a ver el caso de un peón aislado, situado fuera de las casillas centrales y colocado en una columna semiabierta, donde su poseedor tiene la obligación penosa de defenderlo con sus piezas, lo que de ordinario las conduce a una situación pasiva sino directamente a la pérdida del propio peón, como ocurre en nuestra partida modelo.
El peón retrasado en una columna semiabierta es otra de las debilidades de la estructura de peones cuyas consecuencias son similares a las del peón aislado que examinamos en la clase #320. Al ser un peón que no puede ser defendido por sus iguales, debe ser protegido por las piezas, lo que acarrea que estas se vean condenadas a una situación pasiva.
Pero además la casilla que está delante de dicho peón suele ser un excelente punto fuerte para las piezas enemigas y casi siempre estas pueden aprovecharlo ventajosamente. La partida modelo que presentamos hoy ilustra bien este tema. Tras las primeras jugadas de apertura se llega a una estructura de peones bastante frecuente en la Variante Abierta de la Apertura Española (aunque en realidad en la partida se planteó otra variante distinta) en la que las negras, como consecuencia de los avances de sus peones a b5 y d5 quedan con el peón retrasado en c7. Esto en la mencionada variante no es muy importante mientras las blancas tienen un peón en c3, pero cuando tras un cambio en d4 este peón pasa a ocupar dicha casilla y la columna "c" queda semiabierta, la debilidad del peón retrasado en c7 o c6 empieza a dejarse notar.
El juego posicional puede resumirse de una manera muy simple: se trata de colocar las piezas en las mejores casillas posibles. Sin embargo este razonamiento es demasiado simplista. pocas veces el adversario nos dejará voluntariamente esas casillas sin ofrecer resistencia. Por ello, la lucha por obtener buenas casillas para colocar nuestras piezas es un aspecto de la estrategia muy importante.
El ataque al rey es el objetivo por excelencia de la partida de ajedrez. La habilidad para llevarlo a cabo es un requisito imprescindible para obtener buenos resultados y conviene estar familiarizado con los diferentes temas relacionados con él. En ocasiones el rey enemigo permanece en el centro y hay que mantenerlo allí abriendo líneas para atacarlo. Otras veces consigue ponerse en seguridad con el enroque pero existen modos de debilitar o incluso destruir la defensa que dicho enroque proporciona.
La partida modelo que vamos a estudiar en esta clase tiene ambas circunstancias. En la apertura las negras juegan de modo impreciso y se retrasan en el desarrollo, aunque ganan un peón. La columna "e" queda abierta y en ella presionan las blancas para evitar que el rey enemigo pueda escapar hacia el flanco de dama. Finalmente consigue enrocar corto, pero su situación no es nada segura y pronto dicho enroque queda seriamente debilitado. Finalmente las blancas rematan su ataque de un modo espectacular.
En el ataque al enroque juegan un papel muy importante las líneas abiertas. Cuando se trata de enroques en distintos flancos es frecuente ver el avance de peones para abrir columnas contra el enroque adversario, pero si se trata de enroques en el mismo flanco, este avance de peones podría dejar expuesto el rey propio y por ello no resulta tan frecuente. Pero los alfiles y la dama se benefician de líneas abiertas en cualquier situación. En el caso de los alfiles, pueden actuar desde lejos con tal de que existan diagonales despejadas y eso aparece claro en nuestra partida modelo, donde la creación y ocupación de diagonales es un objetivo que las blancas buscan en todo momento.
En el ataque al enroque los sacrificios de material se presentan con bastante frecuencia. Si se consigue dar mate, cualquier desventaja material estará justificada y aunque a menudo el adversario conseguirá evitar ese mate, no podrá hacerlo sin tener que devolver el material entregado.
Uno de los sacrificios típicos se produce cuando una de los bandos ha avanzado un paso su peón "h" y el contrario sacrifica allí una pieza (generalmente un alfil) para retomar con la dama, obteniendo por la pieza dos peones y dejando expuesto el rey enemigo, lo que generalmente basta como compensación. La partida modelo que veremos a continuación constituye un buen ejemplo del modo de conducir el ataque en estas posiciones.
Una columna abierta es aquella en la que no existen peones de ninguno de los dos bandos. La importancia de dichas columnas es que por ellas pueden las piezas mayores, especialmente las torres, desempeñar su máxima actividad y penetrar en la posición enemiga.
Cuando sólo existe una columna abierta, el dominio de la misma es muy importante y por ello es normal que ambos bandos traten de ocuparla lo antes posible. Muchas veces los dos jugadores lo consiguen y ello lleva a un cambio de las torres en dicha columna de modo que su valor queda neutralizado. Pero en ocasiones uno de los bandos consigue anticiparse colocando sus dos torres en la columna abierta (se dice doblando las torres) o bien su rival no puede oponer las suyas (por ejemplo porque la casilla donde podría hacerlo está atacada por alguna pieza enemiga) y en consecuencia la columna queda en poder de uno de los jugadores, que con ello consigue una importante ventaja.
La actividad de las piezas es un factor que puede hacer variar su valor en determinadas posiciones. Naturalmente se trata de un factor dinámico, cuya duración no es permanente y en la mayoría de los casos una pieza que está en una posición pasiva puede mejorarse mediante alguna maniobra, aunque de ordinario cuesta tiempo del que no siempre se dispone.
En todo caso la valoración de la actividad de las piezas es algo que también hay que tener en cuenta a la hora de hacer cambios. En este sentido es interesante nuestra partida modelo, donde las blancas, una vez que su adversario ha quedado con un alfil muy pasivo, procuran cambiar las piezas activas del rival y evitan hacer lo mismo con aquellas que son más pasivas.
La importancia del centro es algo bien conocido, aunque al principio se daba preponderancia a la ocupación del mismo con los peones. Fue después de Nimzowitsch que esta ocupación mecánica del centro por los peones pasó a su justo valor y empezó a darse mayor importancia a la ocupación del mismo con las piezas, aunque en este caso también la estructura de peones juega un gran papel, ya que son precisamente los peones quienes determinan que casillas son o no accesibles para las piezas.
La actividad de las piezas cuando están en el centro es mayor que en los flancos, sobre todo en lo que se refiere a las piezas menores y más los caballos, pues los alfiles pueden ejercer ese control del centro desde lugares más apartados (el típico caso de un alfil en fianchetto) pero siempre han de estar orientados a las casillas centrales.
Las columnas abiertas y semiabiertas son muy importantes para que las piezas mayores puedan desarrollar su máxima acción. Sin embargo no todas las columnas tienen el mismo valor y en este sentido, en la apertura, especialmente en las de tipo abierto, es frecuente que se cambien uno o dos peones centrales y son estas columnas las que hay que tratar de dominar con las torres cuanto antes. Posteriormente, en el medio juego y sobre todo en las posiciones con enroques opuestos, una columna de flanco, si lleva hacia el enroque enemigo, puede ser aún más importante.
Pero en la fase de apertura, ocupar con las torres las columnas centrales puede dar una clara ventaja, especialmente si el adversario no puede hacer lo propio y si su dama todavía se encuentra en esas columnas, pues entonces aparecen frecuentes temas tácticos relacionados con la clavada y el ataque a la descubierta. La partida modelo de esta clase es un buen ejemplo y las blancas obtienen una clara superioridad gracias a ese factor.
La importancia de las columnas abiertas es algo que ya hemos tenido ocasión de ver en clases anteriores. Pero cuando estas columnas conducen directamente a la posición del enroque enemigo (se trata en realidad de columnas semiabiertas) aumentan su valor, ya que permiten incorporar las piezas mayores en el ataque al rey. Esto es particularmente importante en el caso de posiciones con enroques opuestos, donde es más fácil abrir columnas en un flanco sin perjudicar a nuestro rey (que lógicamente se encuentra en el otro flanco). Además si el contrario ha movido uno de los peones de su enroque, la tarea de abrir columnas se ve considerablemente facilitada, como demuestra la partida modelo que vamos a estudiar seguidamente.
Un peón pasado es aquel que no tiene peones enemigos que puedan impedir su avance, esto es ni en su misma columna ni en las adyacentes, con lo que su marcha hacia la coronación debe ser impedida por las piezas adversarias. Pero éstas a menudo tienen otras misiones que cumplir o bien pierden mucha movilidad cuando tienen que preocuparse de un sólo peón. O incluso, en el final, dichas piezas pueden haber sido cambiadas en su mayoría, razón por la cual es en esta fase de la partida cuando los peones pasados son más importantes.
Pero incluso en un medio juego sin muchas piezas, un peón pasado es un factor importante. El bloqueo del mismo es una necesidad pero la pieza que lo realiza pierde parte de su fuerza. por regla general, el caballo es la pieza más adecuada para dicha función y si se trata de un peón pasado en el centro, el caballo puede desempeñar esa tarea sin problemas.
En la clase #330 abordamos el tema de la apertura de columnas sobre el enroque adversario en el caso de que ambos bandos hubiesen enrocado en flancos opuestos. En ese caso avanzar los peones sobre el enroque contrario no supone ningún riesgo para la seguridad de nuestro rey, que se encuentra en el otro flanco. Es por tanto la estrategia más común en esas posiciones.
La cosa es muy diferente cuando ambos bandos han enrocado en el mismo flanco. En tal caso, cada avance de peón en dicho flanco debe ser cuidadosamente valorado, pues debilita la posición del propio rey. Por ello se presenta con menos frecuencia la ruptura de peones en el flanco donde ambos reyes están enrocados.
Son muy frecuentes las estructuras de peones centrales bloqueados formando una cadena. En muchas aperturas, como la Defensa Francesa o la India de rey se presentan muy a menudo y los planes son característicos, especialmente en lo que se refiere a la forma de preparar la ruptura atacando la cadena con los peones laterales. Precisamente en esas posiciones las maniobras tendentes a preparar esas rupturas forman la estrategia primordial de la partida. La partida modelo que estudiamos en esta clase es un buen ejemplo.
En la clase #332 estudiamos el tema de la apertura de columnas en posiciones con enroques en el mismo flanco. Allí la apertura de tales columnas era una decisión comprometida pues a menudo suponía debilitar el propio rey. En el caso de enroques en flancos opuestos, la apertura de columnas sobre el enroque adversario se hace sin dudar, pues con ello se permite la incorporación de las piezas mayores en el ataque.
El tema de esta clase no es la apertura en sí misma de tales columnas, que generalmente se realiza mediante avances de peones para provocar la ruptura y que fue el tema de la clase 330, sino más bien el aprovechamiento de tales columnas una vez abiertas. Muchas veces se sacrifica un peón o dos para tener abiertas esas columnas.
Esta clase presenta varias características novedosas. Supone un estudio de una interesante línea de la teoría de aperturas, por lo que ofrecerá un atractivo especial para los que estén interesados en esa determinada línea de la variante Najdorf de la defensa Siciliana, rica en complicaciones tácticas, que sin duda también interesarán a los que disfruten con las posiciones de ataque. Pero también es un ejemplo que muestra la importancia del tema estratégico que da título a la propia clase.
La coordinación de las piezas es la capacidad de las mismas de ejercer su máxima actividad ayudándose unas a otras. Tiene mucho que ver con una buena colocación y ya desde la apertura es un objetivo que se busca, además del simple desarrollo. En la partida modelo que vamos a ver a continuación, aparte del aspecto teórico de una determinada variante de apertura, aparecen interesantes problemas relacionados con la captura de material a costa del desarrollo y también los problemas que tienen las negras en una posición en la que poseen clara ventaja material, pero sus piezas están mal coordinadas.
Por supuesto que dos piezas menores son superiores a una torre, aunque el equilibrio material se restablece bastante si el bando de la torre tiene un peón más. La valoración matemática generalmente aceptada es que alfil y caballo son un poco más valiosos que torre y peón pero un poco menos que torre y dos peones, lo que solo sirve para darnos una referencia teórica, ya que en la práctica son los otros factores posicionales presentes los que decantan la balanza hacia uno u otro lado.
A la hora de valorar estas posiciones donde un bando tiene una torre y el otro un alfil y un caballo a cambio hay que fijarse sobre todo en las distintas características de estas piezas. Mientras que la torre es una pieza agresiva, que frecuentemente sirve mal para tareas defensivas y que necesita de líneas abiertas (filas o preferentemente columnas) para desarrollar su máxima fuerza, las piezas menores tienen características diferentes, pero ante todo tienen la ventaja de ser dos. Esto quiere decir que si atacan simultáneamente un punto débil, la torre sola será incapaz de defenderlo.
En la clase #336 vimos casos en los que las dos piezas menores se mostraban son superiores a una torre, aunque ésta última tuviese uno o dos peones de más, ahora vamos a ver el caso contrario, es decir posiciones donde la torre es más fuerte que las dos piezas menores. Principalmente se trata de aquellas posiciones donde el bando de las piezas menores tienen peones débiles, aislados y muy separados entre sí, que resultan fácilmente atacables y no son fáciles de proteger simultáneamente. O bien, como ocurre en nuestra partida modelo, el bando de la torre tiene un peón pasado y alejado, que obliga a las dos piezas menores y en especial el caballo, a mantenerse cerca para poder pararlo.
Naturalmente, la presencia de columnas abiertas, como ya dijimos la semana pasada, juega un importante papel, así como la posibilidad de crear amenazas simultáneas en ambos flancos.
El ataque al enroque es uno de los temas más importantes de la estrategia en la partida de ajedrez y reviste muchos aspectos diferentes. Tal vez uno de los más conocidos es la desprotección de la cobertura de peones del rey adversario por medio de un sacrificio de pieza.
En la partida modelo que examinaremos en esta clase aparecen muchos de los temas típicos del ataque al enroque. Primeramente las blancas, mediante el ataque de las piezas, obligan a las negras a debilitar su enroque avanzando los peones, primero con ...g7-g6 y más tarde con ...f5, lo que además debilita las casillas negras. Más tarde, las negras se ven obligadas a jugar ...h7-h5, lo que crea nuevas debilidades y permite a las blancas un sacrificio de pieza en esa casilla que deja al rey adversario en una posición desesperada. El remate es también muy interesante e instructivo.
Este es un tema muy importante en la estrategia ajedrecística, aunque el valor de la pareja de alfiles no es algo que tenga importancia en todas las posiciones. Conviene saber en qué posiciones la pareja de alfiles es fuerte y superior a alfil y caballo o dos caballos, y en cuales no lo son o incluso se demuestran más débiles. En esencia son las posiciones de tipo abierto, especialmente si existen objetivos de ataque, donde la pareja de alfiles tiene mayor fuerza.
En las clases #336 y #337 examinamos la lucha de la torre contra dos piezas menores. Allí veíamos el tipo de posiciones que resulta favorable a la torre y las que son favorables a las piezas menores. En el tema del sacrificio posicional de la calidad, estos conceptos nos serán nuevamente útiles.
Hablamos de sacrificio posicional cuando se basa en la valoración de la posición resultante más que en el cálculo de variantes. Cuando se entrega material y tras algunas variantes más o menos forzadas, que el jugador ha calculado antes de tomar su decisión, se recupera el material o se consigue alguna otra ventaja, realmente podríamos hablar más de una combinación que de un auténtico sacrificio. Pero cuando dicho sacrificio no está basado en variantes forzadas, o aunque estas existan no llevan a nada concluyente sino a una posición donde el bando que ha sacrificado material sólo obtiene ventajas en su posición y la partida sigue de un modo poco forzado, es cuando podemos hablar de un sacrificio posicional.
El tema de la presente clase es bien conocido, aunque debemos precisar que puede ser tanto un tema táctico, componente de una combinación para explotar la posición expuesta del rey en el centro, como un tema estratégico, cuando uno de los bandos decide entregar una pieza, obteniendo una compensación material parcial de uno o dos peones (aunque esta compensación material puede no existir en absoluto) a cambio de dejar el rey contrario permanentemente en el centro con pocas piezas que lo puedan defender, tras lo cual el ataque no lleva un carácter forzado, sino que se desarrolla como una lucha donde las fuerzas atacantes tratan de aprovechar esa expuesta posición del rey adversario.
El gran maestro austriaco Rudolf Spielman escribió hace casi 80 años un interesante libro titulado "El arte del sacrificio en ajedrez" donde clasificaba los sacrificios de material en dos tipos: los verdaderos y los simulados, sin que ello tuviese mucho que ver con la corrección de los mismos. Él consideraba que si un bando sacrificaba material, pero luego de modo forzado al cabo de pocas jugadas se daba mate o se recuperaba el material con ventaja, se trataba de una combinación pero no de un verdadero sacrificio ya que todo estaba calculado y no había ningún riesgo en la entrega del material. Esos eran los pseudosacrificios o sacrificios simulados como él los llamaba.
Por el contrario, en los verdaderos sacrificios no existe una línea forzada que lleve a la recuperación del material o el mate. Al menos no existe una que el jugador pueda calcular en el momento en que se decide por el sacrificio. Aunque hay una parte de cálculo, en cierto momento el jugador debe dejarse guiar por la intuición o su criterio, decidiendo que las ventajas que obtiene de su posición son suficientes para compensar el material entregado.
Continuación de la clase #342
El gran maestro austriaco Rudolf Spielman escribió hace casi 80 años un interesante libro titulado "El arte del sacrificio en ajedrez" donde clasificaba los sacrificios de material en dos tipos: los verdaderos y los simulados, sin que ello tuviese mucho que ver con la corrección de los mismos. Él consideraba que si un bando sacrificaba material, pero luego de modo forzado al cabo de pocas jugadas se daba mate o se recuperaba el material con ventaja, se trataba de una combinación pero no de un verdadero sacrificio ya que todo estaba calculado y no había ningún riesgo en la entrega del material. Esos eran los pseudosacrificios o sacrificios simulados como él los llamaba.
Por el contrario, en los verdaderos sacrificios no existe una línea forzada que lleve a la recuperación del material o el mate. Al menos no existe una que el jugador pueda calcular en el momento en que se decide por el sacrificio. Aunque hay una parte de cálculo, en cierto momento el jugador debe dejarse guiar por la intuición o su criterio, decidiendo que las ventajas que obtiene de su posición son suficientes para compensar el material entregado.
Las torres son unas piezas poderosas, pero vimos hace pocas clases que si no disponen de columnas abiertas para desarrollar su actividad al máximo, apenas pueden demostrar mucha fuerza que las piezas menores. La existencia de columnas abiertas es muy importante y cuando solo existe una en el tablero, la lucha por dominarla se convierte en un objetivo estratégico muy importante.
En la lucha por el dominio de una columna abierta el primer paso es ocuparla con nuestra torre antes de que lo haga el contrario. Si conseguimos colocar nuestra dos torres en dicha columna, lo que se conoce como "doblar torres" el dominio sobre la misma será mucho mayor y el adversario tendrá muchas más dificultades para disputar dicho dominio colocando allí alguna de las suyas. Así pues, doblar nuestra torres en la columna es el segundo paso, aunque no siempre se presenta en la partida.
El alfil y el caballo son piezas de un valor equivalente pero de diferentes características. Por ello, detalles específicos de una determinada posición pueden influir en la valoración a favor de una de estas piezas en detrimento de la otra. Son bien conocidos factores como la posición bloqueada de los peones (a favor del caballo) o la exsitencia de peones pasados en ambos flancos (a favor del alfil) por citar solo alguno de los más importantes.
En esta ocasión vamos a estudiar algunas circunstancias que, en la lucha de alfil contra caballo, favorecen al alfil. En principio son posiciones de tipo abierto, sin peones bloqueados en el centro, con juego en los dos flancos o con presencia de peones pasados, especialmente si están alejados del centro.
Pero también influye que el caballo no tenga buenas casillas a su disposición, donde pueda estar a cubierto del ataque de los peones enemigos. En la partida modelo que vamos a ver a continuación, el caballo negro no dispone de semejantes casillas y cuando finalmente las blancas le ceden una (para obtener otras ventajas) las negras no consiguen ocuparla. Por el contrario, el alfil de las blancas se muestra como una pieza activa e incluso cuando al final los peones de su bando quedan bloqueados en casillas de su color, consigue disponer de una diagonal desde la que resulta muy fuerte, colaborando con las amenazas sobre el rey adversario.
Siendo la dama la pieza más poderosa, su buena o mala colocación tiene mucha importancia. Lo que ocurre es que, dada su gran movilidad, es capaz de corregir una mala posición en muy pocas jugadas.
Pero a veces ocurre que, sea por un desafortunado intento de ganar material o como consecuencia de una estrategia errónea, la dama queda en una mala posición de donde le cuesta mucho salir. En tal caso, el bando contrario cuenta con una importante ventaja que puede aprovechar mediante un ataque, generalmente en otro flanco, donde contará con una efectiva superioridad de fuerzas.
Un peón pasado es siempre un factor a tener en cuenta pero si está bien bloqueado su valor puede disminuir bastante. Por el contrario si puede avanzar libremente su fuerza se hace mayor y cuando se acerca a las últimas filas se convierte en un factor que a menudo resulta decisivo, ya que aunque el adversario consiga detenerlo, necesita emplear una pieza que pierde gran parte de su movilidad además del peligro que siempre supone la amenaza de coronación inminente de dicho peón.
Vamos a estudiar un tipo de estructura de peones que se presenta con mucha frecuencia, especialmente en la defensa India de Rey y aperturas similares. Se trata de una cadena de peones bloqueada en el centro. En la partida modelo así como en las que después de presentan de modo complementario con breves análisis podremos ver los planes típicos en estas posiciones, que a grandes rasgos se pueden resumir en una lucha en flancos opuestos donde la rapidez en llegar antes se convierte en un factor vital.
La posición del rey en el centro es un importante tema que ya ha sido tratado en clases anteriores pero que vamos a complementar hoy con nuevos aspectos. Para tratar de sacar partido de esa circunstancia hemos visto que pueden emplearse diversos medio para privar al rey enemigo de su protección, incluido el sacrificio de material, y abrir líneas para la acción de las piezas atacantes.
Precisamente la apertura de líneas es un objetivo fundamental y nuestra partida modelo de esta clase muestra la ruptura de peones en el centro como uno de los medios más habituales de lograrlo. En pocas jugadas al situación del rey adversario se vuelve insostenible.
Vamos a examinar una entrega típica de algunas posiciones de la defensa Siciliana, aunque también de otras aperturas, para atacar el rey enemigo que todavía no ha enrocado. Se trata del sacrificio de una pieza, generalmente un caballo, para abrir la columna "e" donde se encuentra todavía el rey adversario. La partida modelo que examinamos en suficientemente ilustrativa del tema, pero además, como de costumbre, ofrecemos nuevos ejemplos complementarios, con breves análisis, donde podemos apreciar, por ejemplo en la partida Van Wely-Kasparov, que no solamente en la defensa Siciliana se pueden producir este tipo de sacrificios.
La partida modelo que vamos a ver en esta clase ilustra perfectamente alguna de las fases del ataque al rey, especialmente en lo que se refiere a eliminar los peones que sirven de cobertura al rey. En una primera fase, como el rey de las negras permanece en el centro, las blancas sacrifican un peón para poder abrir el juego en ese sector y debilitar la cobertura de peones del rey adversario. Una vez que el rey negro ha conseguido ponerse a cubierto con el enroque, las blancas consiguen debilitarlo al obligar a avanzar el peón a5, con lo cual el punto b6 queda menos protegido y después un sacrificio de pieza consigue eliminar el último de los peones defensores.
Una de las desventajas más conocidas del alfil malo, es su poca movilidad al estar obstruido su camino por sus propios peones. Pero ese no es el único problema, puesto que al estar los peones y el alfil colocados en casillas del mismo color, las casillas de color contrario no tienen la protección de ninguna de esas piezas y a menudo se presenta el problema de una seria debilidad de esas casillas, tanto más importante cuanto las piezas enemigas pueden ocuparlas y especialmente cuando están cerca del enroque.
Un peón retrasado es aquel que se encuentra detrás de los peones propios en las columnas adyacentes, de modo que no puede ser defendido por ellos y necesita el apoyo de las piezas, lo cual suele ser, en la mayoría de las posiciones, una desventaja, aunque no necesariamente grave. Cuando además se encuentra en una columna abierta, por la que puede ser atacado por las piezas mayores adversarias, la desventaja suele volverse más seria. El caso peor es cuando además la casilla delante de dicho peón tampoco puede ser protegida por ningún peón y por ello puede ser aprovechada por las piezas adversarias, y se trata de una importante casilla central.
Por el contrario, cuando no se encuentra en una columna abierta no supone generalmente una debilidad demasiado grave ya que el número de piezas atacantes no suele ser numeroso.
El tema de esta clase se refiere a un recurso, no necesariamente táctico, relacionado con el sacrificio de una pieza menor en la casilla e6. Dejando aparte los casos donde forma parte de una combinación más o menos forzada, nos interesan los casos donde el sacrificio tiene connotaciones estratégicas. Las blancas a menudo obtienen uno o dos peones, pero logran dejar el rey enemigo en el centro o consiguen un peligroso ataque donde la pieza que ha quedado en e6 resulta muy fuerte. Naturalmente la mayoría de casos se dan en plena apertura o inicio del medio juego.
Aunque el enroque es una maniobra conveniente en la mayoría de las posiciones, existen casos donde mantener el rey en el centro no comporta muchos riesgos, especialmente si el centro está bloqueado. Sin embargo, la partida que veremos hoy ilustra como el bando que ataca puede llegar también hasta el rey enemigo a través del ataque desde los flancos. Además la partida es una buena ilustración de la utilización de una casilla fuerte (e5) por las piezas menores.
Es habitual que las torres entren en juego a través de las columnas abiertas, pero en la clase de hoy vamos a ver una forma menos común, por delante de los peones. El traslado lateral de la torre por la tercera fila (o cualquier otra, pero la tercera es la más frecuente) es un método que resulta efectivo cuando no existen columnas abiertas útiles.
En esta clase vamos a examinar los problemas que presenta el enroque debilitado por los peones doblados en la columna f, generalmente tras un cambio en f3 o f6 y la recaptura necesaria con el peón g. Aparte de la propia debilidad del peón en f6 (o f3) que no puede ser defendido por otro peón, está la del peón de la columna h que ahora ha quedado aislado y las casillas h5 y h6 (respectivamente h4 y h3 en el caso del enroque blanco) que las piezas adversarias pueden ocupar con mayor facilidad.
Los peones aislados tienden a ser débiles en todas las fases de la partida, aunque en un caso particular, el de un peón central aislado en el medio juego, tiene una fuerza dinámica que compensa de sobras su debilidad. Pero en general, en el resto de casos y sobre todo en el final, es una desventaja para su poseedor. Y ello se hace más claro en los finales de torre, pues estas piezas son muy adecuadas para atacar debilidades de peones y en cambio muy poco útiles para su defensa porque dicha función les hace perder gran parte de su movilidad fuerza.
Uno de los métodos de ataque más habituales cuando el rey enemigo está en el centro, es la apertura de columnas. Naturalmente la columna donde ambos reyes se encuentran, la columna "e" es la más importante y entre los medios posibles para abrir esa columna está sacrificar una pieza en la casilla d5 (generalmente un caballo) un tema muy conocido en posiciones de la Defensa Siciliana y parecidas.
La introducción del ordenador en el ajedrez ha supuesto un cambio muy importante en la preparación de los jugadores, sobre todo en los niveles más altos, pero también para los simples aficionados. Dejando aparte que estos aficionados pueden encontrar un rival siempre dispuesto para jugar partidas de entrenamiento, en lo que se refiere a la preparación de las aperturas los ordenadores son útiles a la hora de analizar nuevas continuaciones, especialmente si contienen detalles tácticos, un punto fuerte de los módulos de análisis.
Sin embargo, hay que tener en cuenta varias cosas a la hora de analizar posiciones con el ordenador. Los módulos de análisis actuales (Fritz, Stockfish, etc...) necesitan cierto tiempo para profundizar en las sutilezas tácticas de una posición. Este tiempo depende principalmente de la rapidez del ordenador (también, aunque en menor medida, de su memoria RAM) por ello a veces hay que esperar varios minutos, antes de que obtenga algún resultado válido. También es conveniente dejar que muestre las dos o tres mejores sugerencias para que, al cabo de un rato, seamos nosotros quienes decidamos cual de ellas vamos a escoger. Este es un detalle muy importante cuando la valoración de esas jugadas es bastante parecida, puesto que nuestro consejo es no fiarnos demasiado de la valoración de las posiciones que hace el ordenador cuando estén más o menos cerca de la igualdad.
Documento PDF de 2.108 páginas, con las 360 clases de ajedrez ordenadas de forma secuencial.
Incluye el Índice numérico.
Incluye el ïndice temático.
Descarga de las partidas y ejercicios en formato PGN (Portable Game Notation), que se puede abrir con cualquier gestor de bases de datos de partidas de ajedrez. A continuación, dejamos algunos enlaces a aplicaciones gratuitas de lectura y gestión PGN.
UNA OBRA ENCICLOPÉDICA
El equipo de titulados de EDAMI, dirigido por el GM Miguel Illescas, ha confeccionado estas 360 clases prácticas. El resultado es una increíble biblioteca, que cubre todos los temas que el aficionado puede soñar para mejorar su juego con facilidad: aperturas maestras, táctica, estrategia y finales.
Probablemente, estemos ante la colección más extensa de clases de ajedrez que puedas encontrar en Internet.
¿QUÉ CONTIENE CADA CLASE?
Cada clase trata un tema diferente y está confeccionada siguiendo siempre el mismo patrón formativo: la explicación detallada del tema, el desarrollo del tema a través de una partida maestra del máximo nivel ampliamente comentada, partidas magistrales complementarias y cuando procede, baterías de ejercicios y consejos prácticos.
¿ESTE CONTENIDO ES PARA MÍ?
Las 360 clases están pensadas para quien ya se ha introducido en el mundo del ajedrez a nivel aficionado. Si estás familiarizado con el rango ELO, esto quiere decir que será muy adecuado para quienes tengan más de 1400 Elo. Y desde luego, incluso jugadores de club y de torneos encontrarán las 360 clases muy instructivas.
CONTENIDO ACCESIBLE
Además del índice secuencial de las clases, hemos creado un índice especial temático. De esta forma, al aficionado le será sencillo localizar temas concretos de su interés, por ejemplo: ataques al rey en el centro, enroques opuestos, sacrificios en h6, etc.
MATERIAL DE GRAN CALIDAD
Las 360 clases contienen más de 150 horas de grabación en vídeo de alta calidad HD 1920x1080. Todas las clases han sido comentadas por el conocido maestro FIDE Óscar de Prado, autor del bestseller "El Sistema Londres-Pereyra". Tal cantidad de material ocupa más de 300 gigabytes.